Ex plaza de toros reabre el 11 de diciembre convertida en centro de espectáculos

Ex plaza de toros reabre el 11 de diciembre convertida en centro de espectáculos

Casi 112 años después de su apertura, la vieja Plaza de Toros del Real de San Carlos será reinaugurada el 11 de diciembre, convertida en un moderno paseo y centro de espectáculos. Fueron dos años de intenso trabajo. “Los astros se alinearon para recuperarla”, coincidieron el intendente Carlos Moreira y el arquitecto responsable, Walter Debenedetti, el 10 de setiembre.  

Luis Udaquiola

En la apertura de la Expo Prado de este año la Intendencia de Colonia organizó una mesa redonda para informar sobre la historia de la ex plaza de toros y las novedades en torno a su recuperación. Además del intendente y del arquitecto Debenedetti, participaron el historiador Marcelo Díaz Buschiazzo y el periodista y empresario gastronómico Sergio Puglia.

Díaz recordó que en 1889 existía una precaria plaza ubicada en el predio que hoy ocupa la sede de la intendencia, y que cuatro años antes ya se habían iniciado las corridas en el departamento. La llamada “Arenas de la Colonia” tenía capacidad para 3.120 personas: 2.000 a la sombra, 1.000 al sol y 120 en los palcos.

Pero, parafraseando a Fito Páez, Buenos Aires siempre estuvo cerca: en diciembre de 1908 el empresario argentino Nicolás Mihanovich (hijo) decidió desarrollar un emprendimiento turístico con el objetivo de atraer sobre todo al público de la vecina orilla.

Su sueño de convertir el Real de San Carlos en una atracción de primer nivel en el Río de la Plata comenzó a ser realidad con la construcción de la plaza de toros, que los matadores españoles Ricardo Torres Reina y su hermano Manuel inauguraron el 9 de enero de 1910. Además de la plaza el complejo turístico contó con un hotel casino, un frontón euskaro y una terminal portuaria.

“Afamados artistas, deportistas campeones mundiales y aviadores de reconocimiento internacional, entre otros, hicieron de sus presentaciones el deleite de miles de espectadores”, explicó Marcelo Díaz.

Las corridas de toros fueron prohibidas en Uruguay en 1912, pero ya en 1888 hubo un intento de “disciplinar” el espectáculo, estableciendo que solo podría haber corridas en las que no se sacrificaran animales y que debían colocarse protecciones en la cornamenta del toro. Díaz indicó que en el corto período que medió entre la apertura y el veto del presidente José Batlle y Ordóñez, 182 toros pisaron el ruedo sin que ninguno resultara muerto.  

Tras la prohibición el principal atractivo de la plaza cayó, y si bien el hotel casino y el frontón se mantuvieron durante algunos años, desde su cierre definitivo en 1943 el edificio fue deteriorándose en un “pasamanos municipal”.

Toros al museo

Casi 70 años pasaron hasta que en 2012 un grupo de vecinos se movilizó para evitar el derrumbe y reclamar su recuperación. Se llamó “Salvar la Plaza de Toros”. La periodista Ana Cristina Grosso, una de las participantes, recordó que querían resguardarla para que no corriera la suerte del muelle del Real “que no existe más”.

El edificio recuperado alberga un museo taurino, restaurante, sala de convenciones, tienda de merchandising, locales comerciales, camarines, baños, dos ascensores panorámicos, y estacionamiento entre otros espacios.

Todas las etapas atravesaron licitaciones públicas que enorgullecen al arquitecto responsable: “Más transparente no se puede”. Debenedetti recordó que tras la primera licitación en 2013 se comenzó a usar un escáner 3D, ya que “no había planos y no podíamos subir a tomar medidas por los riesgos”.

En octubre de 2019 la empresa Conami se hizo cargo de la última etapa que abarcó entre otras acciones la construcción de gradas, estructuras de hierro, techos, y restauración de ladrillos. Para la provisión de estos últimos fueron evaluadas 13 empresas, “porque se precisaba resistencia, certificada por la Facultad de Ingeniería, pero también que fueran primos hermanos: tenían que integrarse en la fachada, pero a la vez distinguirse de lo viejo, si no estaríamos mintiendo”, explicó. Finalmente el ladrillo adecuado fue suministrado por una ladrillera de Minas.        

Según Debenedetti no se trata solo de un trabajo de recuperación, sino también de estrategia territorial. “No siempre poniendo plata en el barrio histórico se solucionan los problemas del barrio histórico”, explicó. “A veces hay que invertir fuera de los sitios de patrimonio mundial para ayudarlos”. La ciudad se expandió hacia el Real de San Carlos, “y ahora hay una cantidad de cosas valiosas: no solo el complejo Mihanovich sino también la iglesia de San Benito y la unión de la rambla”.

Walter Debenedetti mencionó como una curiosidad el hecho de que en los primeros años del Siglo XX ya se hubiera utilizado en Colonia cemento armado, una invención de fines del Siglo XIX.

Un sueño hecho realidad

Para el intendente Carlos Moreira la reinauguración de la plaza de toros representa “un sueño hecho realidad”, comparable a la declaración del barrio histórico como patrimonio cultural de la Humanidad por Unesco en 1995.

Para financiar la obra la Oficina de Planeamiento y Presupuesto (OPP) aportó $ 110.000.000 y $ 34.000.000 provenientes de dos fondos, y la Intendencia otros $ 132.000.000. “La IC aporto casi U$S 5 millones lo cual en una economía como la nuestra es mucho, aunque bien valió la pena, y lo tenemos casi todo pago”. Moreira evaluó que seguramente se trata de “la obra más importante que se ha realizado durante mis años de gobierno”.

Hasta el 20 de octubre está abierto el llamado para gestionar el complejo, y ya hay fecha de reapertura: será el 11 y 12 de diciembre con “una fiesta popular para que participe toda la comunidad: La reinauguración tiene que ser una jornada histórica”, adelantó Moreira.     

Sergio Puglia, por su parte, agregó que el centro tendrá vida propia y puso como ejemplo la Arena de Verona, un anfiteatro romano “rodeado de atracciones complementarias como ocurre con muchos monumentos históricos por el mundo”.

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