Frío extremo. Familia con niños vive en una barraca frente al río en Juan Lacaze

Frío extremo. Familia con niños vive en una barraca frente al río en Juan Lacaze

Una familia con dos niños menores de cuatro años vive en una vivienda precaria sin servicios básicos en un sector de la playa Charrúa en Juan Lacaze, luego de deambular por varios puntos del país y perder su casa en Pando, usurpada por delincuentes.

Mathias Medero

Llama la atención que en un departamento privilegiado como Colonia, en cuanto a nivel educativo, ocupación y desarrollo humano, aún persistan situaciones de extrema vulnerabilidad que quizás en Montevideo pasarían inadvertidas pero no en un pueblo de 13.000 habitantes donde los vecinos conviven diariamente.

Esta familia regresó a Juan Lacaze hace un mes. María de los Ángeles tiene 39 años y es mamá de tres hijos: una niña de cuatro años, un adolescente de 15 y una joven de 18 que también es madre de un pequeño de dos. Actualmente vive junto a su esposo de 51 años y su yerno de 31 en una vivienda precaria al lado de la playa Charrúa, por la calle Vaimaca Pirú.

No tienen los servicios básicos -luz, agua, calefacción-, y viven en una casa construida con materiales precarios, sin puerta, al lado del Río de la Plata. Para poder bañarse utilizan el baño de un vecino, familiar del yerno.  

Estuvieron viviendo en una casa en Pando, pero su vivienda fue ocupada por delincuentes y narcotraficantes y debieron salir. Luego fueron deambulando por diferentes localidades: vivieron en un camping en Flores, en Rosario, y luego volvieron a Juan Lacaze. En su actual lugar aguardan que el Municipio interceda ante las autoridades para trasladarse a alguna casa desocupada y abandonada.   

Sus tres hijos asisten a centros educativos. La más chica al Jardín 72, el adolescente a UTU y la más grande al liceo. “Nosotros tenemos asignación, Mides, siempre nos rebuscamos, nunca nos faltó nada”, dijo María tiritando de frío. “Siempre tiemblo, no se preocupe”, se excusó. En las noches con sensaciones térmicas por debajo de 0ºC no sufre por el frío, “perdé cuidado”, porque suma “frazada y frazada”, explicó riendo.

“He pasado mucho en la vida, con frío y no frío, pero mis hijos nunca se han enfermado”, contó. “Ella tiene broncoespasmo, pero nunca se ha enfermado”, dijo, mientras la pequeña de cuatro años probaba su equilibrio sobre un muro, gritando y tosiendo. “Ni siquiera este bicho me he agarrado”, dijo en referencia al COVID-19. Su hija mayor sí contrajo coronavirus, pero superó la enfermedad prácticamente de forma asintomática. “Yo no me lo agarré, y no estoy vacunada. Y no me voy a vacunar tampoco”, refunfuñó.

María aseguró que recibe ayuda de todos lados, que “no le entran ni las balas” y que desde que se fue de casa a los 18 años ha pasado “de todo”. Si bien nació en Montevideo, se crio en Juan Lacaze. Su madre vive en Villa Pancha y actualmente está “muy enferma”. Tienen buena relación y periódicamente va a visitarla. Es la menor de siete hermanos. “Me crie en una familia normal, fui la más mimada. Nunca me faltó nada. Cuando cumplí la mayoría de edad y me fui de casa, me arreglé como pude”.

“Ahora hay que empezar de vuelta”

Dijo que nunca trabajó, a excepción de una pasantía que hizo para la Intendencia de Colonia cuando tenía 18 años en la Junta Local de Nueva Helvecia. Se presentó recientemente al programa Oportunidad Laboral, pero no fue sorteada. Su esposo tiene conocimientos de mecánica, aunque ha tenido que sustentar a la familia recolectando cartón, plástico o haciendo changas.

“Si me quieren ayudar, acepto la ayuda, si no, mal o bien me remedeo. Busco la manera de vivir”. María nunca pensó siquiera en cometer delito: “nunca he tocado un alfiler. Salgo a pedir si tengo que pedir, pero gracias a Dios nunca lo he tenido que hacer. Un plato de comida nunca les faltó a mis hijos; a mi nieto nunca le faltó pañales, ni leche, nunca”.

Advirtió que historias así hay muchas y que las hay peores. “Viviendo en Montevideo vi cada situación, peor que la mía”. Antes de irse de Juan Lacaze su familia vivió en el barrio Tres Focos, pero la gran inundación de octubre de 2014 les hizo perder todo. “Perdí ropa, cama, muebles, electrodomésticos, todo. Ahí nadie nos ayudó. La Intendencia me dio un par de ropas, nada más. Ahora es la primera vez que nos ayudan”, dijo en referencia a la colaboración del municipio local y también del grupo “Lacazinos en Acción por la Gente”.

“Me han pasado tantas cosas en la vida que si hoy o mañana me dicen: ‘tenés una casa’, salgo para afuera a ver si está lloviendo”, dijo. “Desconfío mucho, hasta de mi propia sombra”.

María se considera “una mujer con mala suerte: Tengo 39 años y no tengo casa. Y cuando la tuve, me dejaron sin nada, sin la casa y sin todo lo que tenía adentro. Ahora hay que empezar de vuelta. A mis hijos nunca les ha faltado nada. Soy una madre que mal o bien siempre se levantó”.

El alcalde Arturo Bentancor dijo que el gobierno local trabaja para solucionar el problema, y que si bien les ofreció los barracones de Carmelo utilizados por el MIDES como refugio y antes por Montes del Plata para el personal que construyó la planta, la familia declinó alegando que los niños y la hija mayor se quedan en la casa de al lado. Bentancor también solicitó los datos para incorporarlos al comedor del Instituto de Alimentación (INDA) que funciona en la ciudad, pero no fueron proporcionados. “Estoy haciendo hasta lo imposible, pero tampoco puedo ponerles un revólver en el pecho”, dijo el alcalde.

La directora departamental del MIDES, Diana Olivera, dijo que se les están dando todas las prestaciones disponibles pero que desde su dependencia no se pueden brindar soluciones habitacionales; detalló que la familia cuenta con Tarjeta Uruguay Social y canastas físicas.