El lacazino que triunfó haciendo dibujos animados

El lacazino que triunfó haciendo dibujos animados

Vive hace casi 40 años en Brasil donde fundó hace 13 su propio estudio de dibujos animados, con El Diario de Mika como creación destacada. El lacazino Darío Bentancour Sena presentó una propuesta al Municipio de Juan Lacaze para generar posibilidades laborales en este rubro, pero la iniciativa “se enfrió” ya que no hay definición por parte de las autoridades sobre la recuperación del ex complejo salesiano.  

Mathias Medero

Darío Bentancour Sena tiene 60 años y nació y vivió en Juan Lacaze hasta los 13. Es el más chico de ocho hermanos. Su padre, Elbio Bentancour trabajó en la textil Campomar y tuvo su propio taller de carpintería. En 1974 la familia emigró a Buenos Aires, y más tarde la mayoría –padres y cuatro hijos-, se radicaron en San Pablo, Brasil, donde ya vivía Gustavo el hermano músico.  

El padre de Bentancour se decepcionó, primero con el desempeño electoral del Frente Amplio en 1971, y luego con el golpe de Estado en 1973 y por eso decidió emigrar junto a su familia. Al dejar el país muy joven, nuestro entrevistado abandonó los estudios y se dedicó a fabricar cañas de pescar junto a su hermano Leonardo. Sin embargo, a principios de la década de 1980 Argentina adoptó una política económica más abierta a las importaciones lo que generó que ingresaran cañas de pescar más baratas y resistentes fabricadas en Asia, lo que truncó el negocio de los hermanos.

En San Pablo intentaron seguir el negocio de las cañas, pero en el país norteño no podían competir contra las grandes fábricas, y Bentancour tuvo que recurrir a otras alternativas. Su hermano Sergio, uno de los mayores, era dibujante y trabajaba en los estudios de Mauricio De Sousa, una empresa muy grande de dibujos animados con cerca de 300 trabajadores y múltiples historietas y series, y le dijo que había posibilidades de ingresar para la realización de una película.  

Bentancour concurrió al estudio durante tres meses en un momento económico muy complicado. Por suerte le daban tiques para comer en el enorme comedor del diario Folha de São Paulo donde funcionaba. “Estuve estudiando dibujo con algunos profesionales que me ayudaron y tres meses después entró un comercial y yo ayudé. Al director le gustó mi trabajo y después de seis meses me contrataron. Estuve un año trabajando por un sueldo mínimo, pero me esforcé mucho”, recordó.

Empezó como asistente de animación y llegó a animador en poco tiempo. Luego empezaron a llegar muchas producciones, comerciales, cortometrajes, películas y series. En los estudios de Mauricio De Sousa, Bentancour trabajó 24 años de los cuales muchos fueron en el rol de director de animación.

En 2008 el coloniense y su esposa Elizabeth Mendes abrieron su propio estudio llamado Super Toons y firmaron un contrato con la empresa Graça Filmes para producir 48 cortometrajes. De este modo debió dejar los estudios de Mauricio De Sousa. Lo hizo paulatinamente: primero trabajando medio turno hasta dejarlo totalmente. En estos 13 años Super Toons produjo más de 800 cortometrajes.

Mika es una niña de cuatro años bastante despierta y creativa que le encanta dibujar. La serie de animación brasileña está presente en más de 100 países.

Una de las producciones más exitosas es El Diario de Mika, creada por su esposa, que tuvo una nominación al Emmy en 2017 y formó parte del festival de Cannes en 2018. “Más allá de que no hayamos ganado, haber participado de esa instancia y tener reconocimiento fue un orgullo y algo muy reconfortante”, dijo.

Proyecto en Uruguay

Cuando cerraron las principales industrias de Juan Lacaze y en 2017 surgió el proceso denominado Pensemos Juan Lacaze, “hablé con Arturo Bentancor (ex concejal y actual alcalde), y le di la idea de impulsar un embrión de lo que sería un emprendimiento de dibujos animados: Empezar con un curso y después hacer producciones, usar y ofrecer servicios para otros países, por ejemplo y también crear propiedades, algunos dibujos animados de la gente de la zona, para vender en el mercado internacional”. En ese momento se pensó en aprovechar como sede, parte de la infraestructura que la congregación salesiana cerró en 2014.

El empresario dijo que actualmente en Brasil la industria de los dibujos animados pasa por un momento complicado porque el presidente Jair Bolsonaro cortó los subsidios a las producciones culturales, y en eso entra también la producción audiovisual.

“Todos los países que tienen una producción cultural fuerte cuentan con subsidios del Estado, ya sea por préstamos, inversiones o fondos no reembolsables”, explicó. Al mismo tiempo es un sector que emplea a mucha gente. “La serie televisiva o película requiere un montón de profesionales en diferentes áreas. Por ejemplo, en el dibujo animado tenés a los dibujantes, el audio, las voces que son grabadas, la música, los efectos sonoros, es un montón de gente que trabaja”.   

Bentancour afirmó que en Brasil hasta hace muy poco tiempo el sector audiovisual empleaba más que la industria farmacéutica, y facturaba más que el turismo. “Es un sector que crea divisas para el que exporta y también ofrece servicios para otros países. Hoy la mano de obra china no es tan barata como antes y es posible competir. Brasil compite con Asia con producciones y exporta a Estados Unidos. Todos los estudios que están trabajando hacen producciones para afuera”, indicó.

Arriba: Mauricio de Sousa, Quino y Darío Bentancour Sena (al centro) en el estudio del primero. Abajo: Bentancour y su esposa (al fondo) junto al equipo de Super Toons.

La concreción de la propuesta para Juan Lacaze depende de que haya inversión estatal porque se precisa equipamiento tecnológico y software acorde. “Tiene que haber un mínimo de aporte y eso tiene que venir del Estado”. El lacazino opinó que Uruguay tiene gran desarrollo de software y esto aplicado a la industria de los dibujos animados puede ser una gran salida laboral.

“Fabricar frazadas como hacía Campomar es imposible hoy en día, porque no es posible competir con los asiáticos o con otros países poderosos que consiguen producir muchísima cantidad a bajo costo. En cambio, en esta parte creativa me parece que hay espacio en el mundo que puede ser ocupado”, opinó.

Bentancour afirmó que esta podría ser una alternativa para los jóvenes que carecen de oportunidades laborales, pero lamentó que la eventual utilización del ex colegio salesiano aun no esté resuelta. Opinó que la propuesta tiene que surgir del Municipio y ser respaldada por la Intendencia y el gobierno nacional. “Tiene que haber gente de la zona a cargo, porque para mí es imposible permanecer mucho tiempo.

Personalmente podría aportar “orientaciones, indicar cómo funciona el mercado y recomendar profesionales como docentes”. Si bien considera que es una propuesta muy prometedora, cree que la iniciativa “murió en la orilla: me gustaría mucho que fuera pra frente, pero me parece que se enfrió”.