Usuarios de salud pública y docentes reclaman más frecuencias de transporte

Usuarios de salud pública y docentes reclaman más frecuencias de transporte

Con el 100% del aforo los trabajadores quedaban varados en la ruta sin poder llegar a sus lugares de trabajo. Esta semana el gobierno bajó nuevamente el aforo al 50%. En el plano urbano las frecuencias no colman las necesidades, por ejemplo, de los usuarios del Hospital de Colonia. Desde las empresas alegan que hay una caída de la venta de boletos que hace inviable la implementación de más frecuencias.

Mathias Medero

A raíz de las múltiples dificultades que se han generado en el transporte urbano e interdepartamental en Colonia, un grupo integrado por docentes de secundaria, primaria, trabajadores del transporte y usuarios de salud pública de Colonia decidieron reunirse para expresar a la opinión pública su preocupación.

“Entendemos que esta situación tiene que ser atendida con carácter urgente por las autoridades competentes”, expresó la docente Viviana Rodríguez, representante de FENAPES Colonia. “No pueden quedar más estudiantes, trabajadores o usuarios varados en las rutas, no se puede vivir día a día con esa angustia, con esa incertidumbre de no saber si tenés o no boleto para volver a tu casa después de haber sostenido una extensa jornada de trabajo”.

La docente indicó que en Colonia del Sacramento una buena parte de la ciudadanía ve limitada la accesibilidad al Hospital por un motivo de transporte: “estamos hablando de la falta de frecuencias de los ómnibus también a nivel urbano con un recorrido de espalda a las necesidades del pueblo coloniense”.  

Los trabajadores entienden que las soluciones deben provenir del Estado “y por tanto de este gobierno tanto a nivel nacional como departamental”, y por ello “esta semana solicitaremos audiencia con el intendente Carlos Moreira, con la Junta Departamental y con los tres representantes nacionales por el departamento”, manifestó Rodríguez.

Dentro de este colectivo están representados también los trabajadores del transporte, por ejemplo empleados de COT, empresa que ha tenido los mayores inconvenientes en cuanto a la falta de respuestas a los pasajeros. “Al principio pensamos que la supresión de líneas era razonable, porque evaluamos que iba a ser por dos o tres meses”, explicó José Luis Rivas, representante de la Asociación Laboral de Empleados de COT (ALECOT). Sin embargo, “cuando volvimos a trabajar nos encontramos que íbamos a seguir en el seguro y cuando más o menos empezó a andar, la gente empezó a reclamar servicio porque tenían que cumplir”.

El dirigente señaló que el aforo del 50% agravó la situación y que esto ha generado que algunas empresas opten por eliminar la figura del guarda. De este modo el chofer se encarga también del cobro de los boletos desatendiendo la conducción del vehículo. Además, hay una sobrecarga de trabajo porque los viajes interdepartamentales son muy demandados por razones laborales y la eliminación de frecuencias genera, además de un problema para los pasajeros, una situación de desborde para los trabajadores de las empresas de transporte.

“El sindicato habló con la empresa y esta hizo oídos sordos, como que no le interesaba Ruta 1. La realidad es que hacia Punta del Este en temporada tanto choferes como guardas trabajaban; la única gente que estaba en seguro de paro era la línea de Colonia. Es más, se contrataron choferes de Montevideo porque no les daba el personal y nosotros teníamos gente en el seguro de paro. Eso es algo que no nos quedó muy claro y que todavía debemos resolver”, afirmó.

Rivas recordó que el último servicio de su empresa de Montevideo a Colonia llegaba a las 3:00 y salía a la hora 00. Hoy en día el último servicio es 19:30. “El boleto largo lamentablemente quedó fuera de nuestro alcance. Se fue diezmando y estamos trabajando más con los servicios locales. No hay interés en trabajar en la línea Colonia. La única forma es asociarnos con los profesores, con la gente, y buscar una solución, porque son ellos los que tienen que reclamar el servicio y nosotros también por nuestra fuente laboral”.

Este problema no solo atañe a los trabajadores sino también a las personas que deben atenderse en los centros de salud. El ejemplo más claro es el de los usuarios del Hospital de Colonia: “desde que arrancó el hospital nuevo no nos hemos podido poner de acuerdo con la Intendencia, ni esta con las empresas, ni las empresas entre sí”, dijo Lucía Cetti, secretaria de la Comisión de Usuarios del Hospital de Colonia. “Es un desastre: pasan cuando quieren, estás una hora o dos igual en la parada de enfrente y mirando hacía la ruta ves pasar para El General y de El General para el centro, pero no entran. Lo mismo pasa con los ómnibus que van o que vienen desde el Real de San Carlos. No solamente por los usuarios, también es un problema para el funcionario que tiene que venir a trabajar”.

El 9 de mayo se cumplirán dos años desde que se inauguró el hospital. La comisión estuvo prácticamente un semestre antes trabajando sobre las líneas F y G que tenían que pasar por el hospital. “Se habían comprometido a ingresar cuando estuviera ya funcionando, pero nunca lo hicieron, ni Sol Antigua ni ABC Coop, pasan cuando se les antoja”, fustigó Graciela Cabrera, integrante de la comisión de usuarios de ASSE.

La usuaria y edil suplente (FA – MPP) agregó que cuando los buses vienen desde el centro de Colonia del Sacramento no van por el hospital y “es gravísimo”, porque la gente “queda varada”. A su juicio “se están incumpliendo las líneas que son de la Intendencia de Colonia. La Junta Departamental ya ha recibido a las empresas por dos veces, ha recibido a los usuarios, la comisión de tránsito a solicitado todo tipo de informes, pero no se llega a nada”.

En el último año el boleto urbano en Colonia bajó a la mitad y aumentó la proporción del boleto bonificado o gratuito

El chofer de ABC Coop, Mauricio Colo, dijo a LVA que las empresas de transporte en Colonia del Sacramento “pierden dinero” y no son subsidiadas por la Intendencia. Para el trabajador, hoy el hospital tiene más frecuencias que antes, pero el intendente “tendría que ayudar más económicamente a las empresas y llegar a un acuerdo para poder brindar más servicios. El doctor Moreira tendría que dejar de mirar por la ventana y salir afuera, andar en los ómnibus y ver la realidad”.

Eduardo Nicoloff es dueño de la empresa Sol Antigua, una de las encargadas del transporte urbano en la capital departamental. Explicó que cuando empezó la pandemia se tuvo que acordar con ABC Coop una serie de cosas para minimizar las pérdidas. “Con la reestructura que hicimos el ómnibus para el Real de San Carlos y El general pasa cada una hora. Desde las 5:30 hasta las 22. Con el inicio de las clases estamos tratando de amoldarnos a los horarios que tenemos. Lo que hicimos en conjunto con la otra empresa fue reforzar los turnos porque la movilidad hoy es muy baja”, explicó.

El empresario indicó que el boleto no subsidiado es hoy de máximo un 40%. Sin embargo, el boleto estudiantil es como mínimo de un 60%, incluido el boleto escolar que es gratuito y el boleto liceal que paga un 50%. Esto afecta económicamente a las empresas cuando hay menor boleto de plataforma, es decir, el boleto que se paga entero.  

“Los trabajadores del sector turístico no viajan más como antes porque está todo paralizado, y eso repercute también en la venta de pasajes y en la economía del transporte. No estamos teniendo movimiento y el propio gobierno pide que la gente se mueva menos, por ende menos boletos tenemos”, dijo.

Según el empresario los buses transportan un máximo de 30 personas y en los horarios pico prácticamente nunca viaja gente parada. A veces Sol Antigua dispone de cuatro coches y solamente “se mueven” dos, y “hay que pagar choferes y buses”. Ahora “estamos en coordinación con la Intendencia, y la Junta Departamental va a armar una comisión para mostrarle los números”.

Entre las dos empresas de transporte urbano de Colonia pagan alrededor de $1.600.000 mensuales por 16 coches y los seguros. Además, en el caso de Sol Antigua, en febrero 2020 adquirió tres unidades que aún está pagando a un costo de $300.000 mensuales. Actualmente están parados. “Los tres ómnibus que saqué de circulación los vendí a 10 o 12 mil dólares cada uno, porque un coche que te costaba 100 mil a los diez o 20 años te cuesta 12 mil”.

Nicoloff explicó que el año pasado los transportistas pidieron un subsidio porque “los números no daban” y el gobierno dio apoyo con partidas económicas para pagar licencias y otras obligaciones. “Si te sacan el trabajo en un 40%, tenés una estructura del 100%, qué más quisiéramos nosotros que estar trabajando hoy al 100%, porque los costos fijos de las empresas no los podemos achicar. Hemos planteado conseguir un crédito a siete u ocho años, sobre todo para refinanciar las deudas, y eso no lo hemos podido conseguir”.

Eduardo Nicoloff de Sol Antigua: “No estamos teniendo movimiento y el propio gobierno pide que la gente se mueva menos, por ende menos boletos tenemos”.

El empresario opinó que para tener más frecuencias habría que analizarlo cada semana. “Para habilitar frecuencias nuevas necesitamos mil y pico de boletos más por día. Pero si yo habilito las frecuencias y solamente hay 200 boletos nuevos, ¿de dónde saco la plata de los otros 800 boletos que me quedan sin vender?”, cuestionó.

El 12 de marzo de 2020, el día previo al inicio de la pandemia por COVID-19, subieron a los ómnibus de Sol Antigua 4560 personas. El 12 de marzo de este año viajaron 2377. El año pasado la incidencia del boleto escolar era de 440 boletos; hoy, en la mitad de la movilidad, fueron 321 boletos. La proporción del boleto bonificado, que no se cobra, es mucho más alta que la de los boletos convencionales: antes era el 40% y hoy es el 70% del total de boletos, indicó Nicoloff.

Para el empresario la solución está en la formación de una comisión en la órbita de la Junta Departamental, e ir probando según la demanda de boletos diarios. “Si tanto nosotros como la otra empresa ponemos la totalidad de las frecuencias que teníamos antes y, supongamos que se aumenta en un 20% la cantidad de boletos vendidos, tanto la Intendencia como el gobierno nacional nos tendrían que dar cerca de $1.300.000 para subsistir, no es nada fácil. Y capaz que estos fondos hoy se necesitan para otra cosa”.

Con respecto a los viajes al hospital el titular de Sol Antigua indicó que el nuevo centro de salud está en el medio de la ciudad, y eso ha provocado la baja de boletos por pasajeros de otros barrios que comúnmente viajaban al hospital viejo.

El simple hecho de “bajar” al hospital, implica en el turno aumentar el kilometraje en cinco kilómetros: “no hay aumento de boleto sino que hay un aumento de gasto”. Después hay otros fenómenos que han contribuido a la baja de la venta de boletos. Por ejemplo, el crecimiento del barrio El General con la presencia de un supermercado más grande, donde muchos jubilados cobran la jubilación que antes cobraban en el centro de la ciudad.  

Sol Antigua tiene 11 coches de los cuales están trabajando tres o cuatro. “La empresa no está armada para tener esa cantidad de buses parados, no es un capricho que no tengamos más frecuencias”, concluyó.