Jubilados esperan su vivienda en Rosario

Jubilados esperan su vivienda en Rosario

En 2019 el Banco de Previsión Social terminó de construir en Rosario un complejo de viviendas para 20 jubilados que aun aguardan trámites burocráticos para poder acceder. Todos se encuentran en situación de vulnerabilidad, más aún en el actual contexto de pandemia y necesitan en forma urgente ingresar al complejo.

Mathias Medero

Días atrás el diputado por Colonia, Nicolás Viera (MPP, Frente Amplio), publicó un video en redes sociales mostrando la situación. Según explicó a LVA el tema fue abordado por su banca todavía en el período de la ex diputada Mercedes Santalla cuando él actuó como suplente.

El asunto surgió durante el tratamiento de la ley de presupuesto del último período del presidente Tabaré Vázquez. “Lo planteamos como una necesidad para poder contar en Rosario con mayor disponibilidad de viviendas para jubilados y pensionistas, porque sabíamos que la demanda era alta y urgente”, dijo.

El proyecto se incluyó en el presupuesto quinquenal y se aprobó en 2019. El edificio se terminó de construir en noviembre de ese año en la esquina de Carlos Garat y Bulevar Rodó; tiene 20 apartamentos y un salón multipropósito.

“Obviamente está destinado a una población sumamente vulnerable con bajos recursos y la gran mayoría con la jubilación mínima”, explicó Viera. “En muchos casos viven en casas de sus hijos, de su familia cercana, en vivienda precaria, y en otros pagando alquiler lo que se les dificulta muchísimo por los bajos ingresos”.  

El diputado solicitó la nómina de las personas que están esperando su vivienda, pero BPS le negó esa información por contener datos personales privados. Sí, tomó contacto y se fue enterando de casos particulares que están en esa nómina y según la información que maneja serían unas 18 personas que esperan sus viviendas.

“Nos hemos comunicado tanto con el Ministerio de Vivienda (MVOT) como con BPS para ver cómo se puede agilizar esto, porque realmente nos preocupa que el edificio esté terminado y cerrado sin siquiera vigilancia presencial, aunque seguramente tenga sistema de alarma. Está todo conectado, tiene hasta los calefones puestos y si bien hoy tiene pastos altos, está en excelentes condiciones”.

Según explicó el diputado, hay una coordinación pendiente entre la empresa constructora, el MVOT y el BPS, porque si bien la obra fue levantada por la Dirección Nacional de Vivienda con entrega al BPS, pertenece al MVOT por lo cual se necesita un balance técnico que dé la seguridad de que la obra está en buenas condiciones. “Nos preocupa que estos procesos no se aceleren porque si a las complejidades que los vecinos ya tienen le sumamos la pandemia, realmente la vida se les dificulta bastante”.

Por su parte el representante de los jubilados y pensionistas en el directorio del BPS, Sixto Amaro, dijo a LVA que el 24 de marzo reiteró el planteo que ya había hecho a la gerencia de prestaciones sociales para resolver la entrega de las viviendas a la brevedad.

“Los arquitectos del BPS y los del Ministerio de Vivienda tienen que levantar algunas observaciones que se hicieron en función de la construcción del edificio y aún no lo hacen. Esto afecta la calidad de vida de hombres y mujeres que trabajaron 30 años o más. Nadie les regaló nada, tienen el derecho a una vivienda digna como las que construyó el programa de viviendas de BPS en Rosario”, expresó.

Rosarito Martínez es hija de una jubilada que espera ingresar al complejo. “He estado moviéndome continuamente para que entreguen las viviendas de una vez por todas. Mi mamá está en el número 3 de la cartera de personas anotadas. Ahora nos llamaron de BPS porque tiene que entregar nuevamente la declaración jurada. No entiendo para qué, porque ella cobra la mínima, tiene un crónico muy importante de medicación, y se tuvo que ir a vivir a La Paz para conseguir un alquiler muy bajo ya que no puede pagarlo”, contó.

Martínez ha estado desocupada, pero entre dos hermanos lograron mantener la medicación. “Igual que mi mamá, muchas personas estarán pasando por lo mismo, con esa incertidumbre de ver qué hacen: si pagan el alquiler, si comen como corresponde, o si pagan los medicamentos”. También le preocupa que el lugar se convierta en “una mugrera” o que entren personas a vandalizar y romper materiales. “Siempre que voy por ahí miro los calefones afuera y me da terror, porque pienso que en algún momento se suben y se los pueden llevar”.