En perspectiva. La apuesta de Juan Ahuntchain a los juveniles

En perspectiva. La apuesta de Juan Ahuntchain a los juveniles

Este año la dirección técnica del rosarino Juan Ahuntchain permitió a Boston River alzarse con el título en todas las categorías de juveniles y regresar a la A. Unas declaraciones suyas a El País en víspera de Navidad nos recordaron esta entrevista nuestra de 2007, espejada con otra de Tres en 1997 y, juntas, permiten colocar en perspectiva más de dos décadas de trayectoria de este experto en formativas.

Luis Udaquiola  

En la entrevista que le realizó la periodista Silvia Pérez, Ahuntchain recordó que en 2019 encontró “un club que estaba muy por debajo de lo que uno venía acostumbrado”, y dijo que se logró cambiar el trabajo. “No es que se haya mejorado mucho en lo que respecta a la infraestructura, pero ahora se ha tomado conciencia en el club que la apuesta a los juveniles es la solución. Y se están planificando algunas cosas como mejorar el complejo de Manga, que es un lugar que tiene mucho potencial, pero hay que levantarlo. Lo van a cerrar y ampliar las canchas. Como pasa siempre, los resultados ayudan, pero también los dirigentes se han dado cuenta que la única solución es formar jugadores para hoy o mañana poder negociarlos”.

Ahuntchain tiene una larga experiencia en el trabajo con divisiones formativas. No en vano estuvo 15 años como coordinador de las formativas violetas y allí, por su buena tarea, lo fue a buscar Peñarol. En las juveniles carboneras trabajó cinco años hasta que lo convencieron de pasar a ocupar el cargo de director deportivo, algo de lo que se arrepiente un poco. “Creo que es la experiencia de los años que te va dando cierto ojo para los gurises. Es eso y la seriedad del trabajo, nada más. No creo que haya mayores misterios”, dijo con su humildad característica.

Ex jugador del Club Estudiantes de Rosario, ex DT del Club Atlético Defensor, y ex DT de la selección uruguaya, reconoce que el trabajo con los juveniles es lo que más le gusta. “Es un poco más tranquilo. Obvio que cuando competís siempre querés ganar, pero lo mirás con otra cabeza. Me gusta acompañar a los gurises en su crecimiento. Es diferente”.

“HOY NO AGARRARÍA AL CABALLO EN LA MITAD DEL RÍO”

(Publicado originalmente en La Voz de la Arena en noviembre de 2007).

Juan Ahuntchain dirigió a la selección uruguaya en las eliminatorias para el Campeonato del Mundo de Francia en 1998. Entonces tenía 45 años y, producto del bajo rendimiento de la Selección y de las críticas de la prensa, se sintió como en el tiro al pato: “Si logro esquivar todas las balas, veré”, dijo a la revista Tres en un reportaje. En junio de 1997, tras retornar de Bolivia con la Selección eliminada de la Copa América, fue cesado por la Asociación Uruguaya de Fútbol.

Tras aquella experiencia Ahuntchain se fue a dirigir a México y retornó para orientar a Defensor donde continúa trabajando en la coordinación de las divisionales juveniles “muy en contacto con la Primera División”. Tiene dos hijas de 22 y 20 años y uno de 11 que, según define, llegó “sobre la hora y con la mano”. El menor juega en un equipo de baby, “pero se está inclinando más para el tenis así que no sé lo que va a hacer”. En todo caso: “que haga deportes, que es lo importante”.

¿Qué hacías en Rosario en 1971 cuando resolviste radicarte en Montevideo?

Estudiaba Carpintería en la UTU de Nueva Helvecia y también trabajaba en el taller de uno de los profesores. Mi abuelo había sido carpintero y cuando terminé el liceo mi padre me impulsó a aprender el oficio. Era una época difícil, de campaña electoral, y como era de los pocos que pertenecía al Frente Amplio en Rosario, tenía frecuentes discusiones políticas con mi viejo. Mi hermana ya estaba en Montevideo así que me consiguió un laburito y me vine. Volvía los fines de semana para jugar en Estudiantes, y cuando surgió la posibilidad de jugar en Fénix ya me dediqué completamente al fútbol.

¿No estudiaste más?

Me enganché con Preparatorios en el Miranda, pero llegaron años más complicados y no conseguí completar segundo año.  

“CON HAMBRE ES IMPOSIBLE SACAR UN ATLETA DE ALTO NIVEL”

¿El fútbol celeste continúa descendiendo?

Sin duda. Somos un país muy chico –3 millones de habitantes-, que ha pasado tiempos difíciles. La mitad de los niños nacía por debajo del nivel de pobreza, y ya se sabe que con hambre es imposible sacar un atleta de alto nivel. Esta situación, agravada por una mala organización, hace muy difícil competir por ejemplo con países como Brasil con 190 millones de habitantes. La mayoría de los jugadores proviene de los estratos bajos y medios, que es precisamente donde se plantea la problemática de la alimentación. En nuestra época, si bien éramos gente modesta, trabajadora, en nuestros hogares nunca faltó la comida. Hoy la sociedad es distinta y eso influye muchísimo.  

¿El gobierno sigue sin ocuparse del fútbol?

Estando dentro del fútbol, uno reconoce que nuestra sociedad hoy tiene otras prioridades -salud, educación, trabajo, etc.-, y es muy difícil sacar recursos de esos presupuestos para apoyar el deporte, que si bien es importante no deja de ser secundario comparado con otros valores.

¿Por qué aceptaste la designación de la AUF en 1997?

Lógicamente, con el diario del lunes es mucho más fácil hablar de los resultados del domingo. Si hoy estuviera en la misma situación no agarraría el caballo en la mitad del río. Esperaría a que llegara a la orilla y vería si me subía o no. Pero en aquel momento uno pensaba que podía salvar al caballo.

¿Fue un gesto generoso de tu parte?

No es tan así. En términos de Selección siempre hay muchos nenes para un solo trompo. No sé si fue la vanidad, o la fuerza que uno tiene en determinado momento para decir: yo a esto lo cambio, lo saco adelante.

“EXTRAÑO EL GRITO DE ALIENTO, LA PUTEADA DE LOS DOMINGOS”

¿Sigues pensando que el fútbol paraguayo no es tan distinto al nuestro a pesar de que siempre nos gana?

Estuve hace muy poco en Paraguay y me llamó la atención que aún mantiene, quizás por una cuestión de clima y espacios, mucha gente jugando en canchas improvisadas alrededor de rutas, calles y barrios. Esa es la pequeña ventaja que nos está sacando: Nosotros estamos perdiendo porque no les damos en el laboratorio lo que antes nuestros futbolistas aprendían en la calle.

¿El baby fútbol no reemplaza esa carencia?

Es otra cosa. Sirve mucho porque es el único espacio donde los chicos se pueden organizar y jugar, y mueve muchísima gente. En todo caso hay que mejorar todo el aspecto técnico del deporte, que muchas veces se está haciendo muy competitivo: la gente quiere ganar de cualquier manera. Si mejoramos eso, vamos avanzar bastante.

Los dueños del fútbol ¿son los clubes como pensabas hace diez años, o Paco Casal, como sugiere Mario Bardanca en su reciente libro? ¿Leíste el libro? ¿te interesa?

No. Tengo mi propia opinión sobre el tema. Paco no es ni Dios ni el Diablo: como todo, tiene su término medio. Cuando nadie vendía ni medio jugador él comenzó a vender nuestros jugadores en Italia. Lo dijo en algún momento: era como vender un Lada en Alemania, la tierra de los Mercedes, los BMW y los Audi. De repente después tiró un poco de la piolita, haciendo negocios muy grandes y los clubes recibiendo bastante menos, pero bueno, son las cosas que uno le puede achacar a Casal. Tiene a favor que abrió un mercado que para nosotros era inaccesible, y colocó jugadores de no muy alto nivel en clubes de muy buen nivel. Por lo menos desde Defensor se observa a Paco haciendo negocios normales y no creo que maneje clubes como en algún momento se dio a entender.

¿Estás conforme con tu actividad actual?

Me gusta. Lógicamente que uno es un poco masoquista y a veces extraña la adrenalina, el grito de aliento, la puteada de los domingos, pero esta tarea es mucho más tranquila y me gusta.

PLAZA Y DEPORTIVO COLONIA: PROYECTOS INVIABLES

¿Volverías a dirigir?

Salvo que me salga algo afuera más o menos interesante, en el medio hay muy pocos equipos con los cuales uno pueda realizar una gestión seria y ordenada. Son equipos que están subsistiendo con los que es muy difícil llevar a cabo algún plan.

Podrías dirigir a la selección de Colonia …

(Ríe) Nunca digas nunca.

¿Cómo ves la actuación de Plaza Colonia y Deportivo Colonia?

Si no se hace algo a nivel de selección que tenga todo el departamento atrás, salvo alguna excepción este tipo de proyectos son inviables. Uno es de afuera y conoce la idiosincracia de los pueblos: en el mío hay diez equipos, y si uno compite a un nivel mayor los otros nueve están deseando que pierda para que no sea superior a ellos. Es así.

¿Vuelves a Rosario con frecuencia?

No tanto. Le compré a mi hermana la parte de un campito que era de mi vieja y como hay unas vaquitas, dos por tres voy a ver cómo están. Tengo primos en Rosario pero la vida te va alejando y nos reencontramos sólo en las cosas tristes. También hay amigos del fútbol y del liceo y siempre que voy tratamos de comer un asado o alguna cosa.

¿Te has vuelto a sentir como en el “tiro al pato”?

Exactamente como en el “tiro al pato”: le pegás y se cae, y a la vuelta ya se levanta. Y el fútbol es así, porque es regido permanentemente por resultados: tenés dos malos y te caés, pero a la vuelta ya estás levantado y seguís mejorando y avanzando. Los resultados mandan e indican, entre comillas, si sos “bueno” o sos “malo”. Ahora bien, por peor que esté, el fútbol es el deporte rey del mundo, y va a costar que lo bajen porque es muy popular: genera controversias, da alegrías, tristezas, es parte de nuestra vida.

1997: COMO EN EL TIRO AL PATO

En abril de 1997 –tras un mal partido contra Venezuela en las eliminatorias para Francia 1998-, el entonces DT de la selección uruguaya Juan Ahuntchain fue entrevistado por la revista Tres

Desde la última vez que Uruguay figuró en un mundial en 1970, el fútbol celeste tuvo un proceso descendente. ¿A qué cree que se debe eso?

Si hablamos en infraestructura y condiciones de trabajo estaríamos entre los últimos en Sudamérica. Tenemos las mismas condiciones de trabajo que hace 30 años y no mejoramos en nada. A eso se suma la crisis económica. En la década del 70 y un poco más, acá venían jugadores como Luis Artime, Manga, Elías Figueroa y se iban muy pocos. Ahora, los mejores jugadores se van a los 19 o 20 años. Si al fútbol uruguayo le traes a los jugadores que están en el exterior y mejoras un poco la infraestructura, todo cambiaría un 50%. Después hay otro tema: las condiciones de trabajo, especialmente en las inferiores. Son cosas que van sumando. Acá no hay un análisis serio, se ganan un par de partidos y ya parece que está todo bien. Pero si haces un análisis objetivo de todo el deporte uruguayo parecería que no podemos competir a nada. Cada vez estamos quedando más lejos, más allá de que Uruguay vaya al mundial. Por eso seria importante ir al mundial, para empezar un trabajo a largo plazo.

Antes del mundial del 90, Oscar Tabárez, se refería a las mismas cosas. Pasaron siete años y se habla de lo mismo. Parece que el gobierno del fútbol no se ocupa. ¿Hay una falla grave por ese lado?

Es muy difícil ordenar esto cuando hay una política poco centralista. En este caso la Asociación Uruguaya de Fútbol tuvo problemas muy serios para darle unos pesos a los clubes para que comenzaran el torneo de primera división. Ni pensar en hacer un trabajo a nivel juvenil, a no ser el que se ha hecho. Ya ves que ahora está el campeonato (mundial) de Malasia y ya hay líos con los clubes, que no pueden dar a los jugadores, que no pueden entrenar… En Argentina, el técnico los tiene de lunes a miércoles todo el año. Acá, para que se los den un mes antes, no sé cómo van a hacer.

1997: “YO YA SABÍA QUE AGARRABA UN HIERRO CALIENTE”

¿Acá hay desprecio por la técnica?

No es eso. Ahora se comenzó a trabajar en inferiores, desde hace cinco o seis años. Aunque uno ve cada aberración… Un día frente al estadio, donde se juega al baby fútbol, un tipo tenía un montón de gurises parados en hilera y les tiraba la pelota para que hicieran chilenas. La chilena exige una coordinación muy fina, es como si a un chiquitín de escuela lo pusieran a hacer ecuaciones. ¡Los pibes se daban cada golpe en el piso duro! Y no sabían manejar los dos pies o cabecear. Se tiene que empezar por el principio.

¿Y el jugador uruguayo domina esas técnicas?

El problema del jugador uruguayo es que antes llegaba a los clubes después de mucho fútbol en la calle, aprendía empíricamente, Ahora como no hay más campito y no se juega en la calle, tienen que ir a los clubes y es ahí donde estamos fracasando. Vas a cualquier club y ves la carencia con la que llegan los jugadores a primera división. Dominan una sola pierna. Les falta el ABC.

¿El jugador uruguayo tiene también una presión extra por la historia?         

Es así. Uruguay entra a la cancha y si juega contra Alemania, le tiene que ganar. Hay una responsabilidad muy grande. Pero hace 18, 20 años, el jugador que corría más hacía 3.800 metros por partido, hoy se está en más de 7.000. Todo es más rápido, paras una pelota y ya tenés a dos tipos arriba.

¿Por qué pese a todo este análisis y a la mala situación en la que encontró a la selección, aceptó asumir su carga?

Yo ya sabía que agarraba un hierro caliente. Aunque como en todos los órdenes de la vida uno tiene confianza en que hay cosas que se pueden lograr. Uruguay todavía tiene cosas buenas y se pueden alcanzar ciertos objetivos. Pero yo no estaba analizando la situación de la selección sino la del fútbol. No soy pesimista con la selección. Estas Eliminatorias van a ser muy parejitas. Uruguay está presionado, pero en la medida que haga una buena presentación -como ganarle a Paraguay allá- tendríamos un poco de aire dentro de la paridad que hay.

1997: “A LOS ENTRENADORES URUGUAYOS NOS FALTA HUMILDAD”

En un programa deportivo dijeron que la debacle del fútbol uruguayo se originó cuando Defensor ganó el campeonato del 76, porque había triunfado el esquema “antifútbol” del profesor José De León.

Esa es una aseveración muy simplista, en la que me quieren meter también por haber trabajado en Defensor. Yo no tuve la suerte de trabajar con De León. Creo que el problema pasa por lo que hablamos antes. En todo deporte lo principal son los fundamentos. Si hay buenos fundamentos tenés mayores posibilidades. Vas a Brasil y ves cómo juegan en la playa y los tipos no juegan en ningún cuadro.

¿Ha tenido contacto con ex técnicos de la selección?

Sí, he hablado. Tabárez te dice que lo peor que le tocó vivir son las Eliminatorias, la presión más grande de su carrera, más que dirigir a Boca y al Milán. Con Héctor Núñez charlamos un poco por arriba, él se sintió traicionado…

¿Se ha sentido traicionado?

En parte sí. Hay cosas que rechinan un poco, pero bueno, dejémosla ahí.

La posición actual de Uruguay en la tabla ¿refleja el verdadero nivel de nuestro fútbol?

En estas Eliminatorias la clave era ganar todos los partidos de local. Uruguay está llorando los puntos de Paraguay y un poco los de Argentina. Si hubiéramos ganado esos puntos estábamos a un pasito de Francia. Ahora tenemos que ganar todos los partidos de local: Colombia, Chile y Ecuador y por lo menos tres puntos afuera.

También se dice que los técnicos uruguayos están atrasados con respecto al resto del mundo.

No creo. Yo tuve la suerte de trabajar con Zagalo, cuatro veces campeón del mundo, actual técnico de la selección brasileña, y con otros. Por lo que pude ver muchos de los técnicos uruguayos no tienen grandes diferencias. Incluso diría que trabajan más. Ellos muchas veces se limitan a observar bien el fútbol y a seleccionar a los jugadores. Zagalo decía que tal no servía y que había que traer a otro y listo, en un medio donde si sacas a Romario traes a Ronaldo. De cualquier manera, pienso que a los entrenadores uruguayos nos falta juntamos y tener un poco más de humildad para hacer una programación como se hace a nivel mundial.