Daniel Baldi: “El fútbol sirve como disparador para un montón de cosas, quizás más importantes”

Daniel Baldi: “El fútbol sirve como disparador para un montón de cosas, quizás más importantes”

El libro Vacaciones con mi Pelota del futbolista y escritor coloniense Daniel Baldi, junto a una pelota firmada por los jugadores de la selección y la canción «La pelota de mis sueños» del músico Julio Brum, integran el pack conmemorativo de los diez años de Fundación Celeste.

Luis Udaquiola

“Íbamos a hacer un megaevento en el Antel Arena que se frustró por causa de la pandemia”, explicó el gerente de Fundación Celeste, Daniel Baldi, y “les propuse publicar este libro que escribí hace un tiempo”. Es la historia “de un niño que ama su pelota de fútbol y un día que está de vacaciones en Colonia del Sacramento con sus papás, le pega mal y se le va para la casa del vecino”. Baldi conoce muy bien la ciudad porque allí nació en 1981. Actualmente vive en Montevideo donde crían con su esposa un varón y dos niñas.

El protagonista de la historia se llama Leopoldo, “salta el paredón desesperado y cuando agarra la pelota se le abalanza un mastín napolitano. Él se considera ‘muerto’, pero en realidad el perro está atado a un alambre que recorre el ancho del jardín y cuando salta no lo alcanza. Atrapado entre el muro y el perro, el niño empieza a pergeñar una estrategia para escapar”.

El libro trata sobre “las guerras psicológicas, los desafíos y acerca de cómo ese episodio cambia la vida del niño, que tenía poca confianza en sí mismo y se da cuenta que debe valerse de sus propios medios para sobrevivir”. El texto no solo fue aprobado por la Fundación Celeste sino también por la Secretaría Nacional del Deporte y la Administración Nacional de Educación Pública (ANEP), que resolvieron publicarlo bajo el lema “Una opción: Deporte y Educación” utilizando “el fútbol y la pelota como vehículos para la lectura”.

El proyecto no quedó en eso: “Después conocí al músico Julio Brum, creador de radiobutia.com, y nos hizo la canción «La pelota de mis sueños». Radio Butiá es un portal multimedia y app que funciona como una gran discoteca-mediateca con canciones, videos y cuentos para niñas y niños. A través del acuerdo Juntos por la infancia, además del libro y la pelota los integrantes de los equipos participantes de la campaña reciben una conexión anual para acceder las 24 horas a contenidos artísticos y educativos.

Baldi recordó que también les “pareció atinado hacer un concurso de dibujos para niños, y lanzamos uno con el título de Mi Pelota. El fútbol sirve como disparador para un montón de otras cosas quizás más importantes que el fútbol, de modo que estoy superentusiasmado”. El pack se presentó el 6 de noviembre en el Museo del Fútbol con la presencia de Sebastián Bauzá, Robert Silva y destacadas personalidades del fútbol. Está a la venta en Tienda Inglesa, Mosca y todas las librerías.

El protagonista de la historia se llama Leopoldo, “salta el paredón desesperado y cuando agarra la pelota se le abalanza un mastín napolitano”.

Fútbol y literatura

No es tan común que fútbol y literatura anden juntos, pero vienen a la cabeza el recuerdo de la doble pasión de Eduardo Galeano y la doble militancia de Daniel Baldi. En 2010 ambos coincidieron como jurados en un evento de fútbol callejero y el más viejo intentó aproximarse a la obra del joven futbolista y escritor. “Me dijo que le gustaba lo que hacía y que si le daba mi dirección le gustaría pasar un día por casa. Yo pensé que era una cortesía y no me la creí, pero antes de un mes estaba tocando timbre con libros autografiados para obsequiarme. Y me estimuló a seguir adelante porque era muy valioso para la sociedad uruguaya, sobre todo los gurises. Para mí fue un privilegio y un orgullo”.

En Baldi lo primero fue el fútbol, porque “empecé a patear la pelota cuando aprendí a caminar”. Incursionó en el baby fútbol, el futbol juvenil y llegó a Plaza Colonia donde debutó profesionalmente y jugó durante dos años inolvidables: en 2001 en la B “cuando salimos campeones, y también durante el primer año en la A junto a Diego Aguirre de entreala y Diego Lugano como zaguero. Hicimos una campaña espectacular y estuvimos cerca de salir campeones”.

Si bien ya en la escuela devoró la colección Elige tu propia aventura con énfasis en ciencia ficción, la literatura arrancó fuerte en el liceo. “La incorporé como un nuevo hábito y comencé a leer a Ronald Tolkien, Stephen King, Ray Bradbury, Edgard Allan Poe, Isaac Asimov y también a escribir, en principio cuentos que pretendían ser entre fantasía y ciencia ficción hasta que me di cuenta que en ese género era un desastre”.

Sin embargo, la escritura le seguía gustando y pasó a escribir sobre “otras cosas que me inspiraban como algunas de la vida real que me disgustaban. Trataba de canalizar y sentirme mejor inventando historias de modo que sus personajes lograran hacer lo que yo no podía”. En el trayecto, Baldi contó con el apoyo de maestras y de docentes, pero sobre todo de un amigo argentino, mayor que él, “que tiene casa de veraneo en Colonia y nos veíamos todos los años. Siempre leyó mis manuscritos y me estimuló a seguir. Nos admirábamos mutuamente”.

Continuó escribiendo “como un pasatiempo y en 2006, cuando ya tenía seis años como futbolista profesional, me animé a llevar a una editorial parte de lo que había escrito durante varios años, La Botella F.C., y desde entonces no he parado de publicar cada año, incluso en alguno publiqué dos. Ahora tengo 21 novelas publicadas”.

Su hermana y su mamá permanecen viviendo en Colonia. Si bien evalúa que la actual pandemia tiene su parte negativa –“hubo gente que perdió la vida, otra perdió el trabajo, y existen otras secuelas espantosas que ojalá no volvamos a vivir”-, al mismo tiempo “tuvo cosas positivas que pueden haber dejado algunas enseñanzas: bajar la pelota al piso, compartir más con los niños en casa, conversar más, tener más tiempo para el diálogo, canalizar el aburrimiento para cosas lindas y positivas, ver que se puede parar, que quizás el planeta lo necesitaba”.

Baldi dirige actualmente la práctica futbolística en el Colegio Inglés y, aunque menos, viaja periódicamente a Colonia del Sacramento. Sobre todo en verano se las ingenia para jugar al fútbol con viejos amigos. “Me tengo que cuidar porque muchas veces mi cabeza piensa que soy el mismo de antes, pero cuando salgo a correr una pelota corro el riesgo de una lesión permanente”.