¿Un nuevo alimento? Novedoso y poderoso es don Lupino

¿Un nuevo alimento? Novedoso y poderoso es don Lupino

En momentos de crisis económica global, esta leguminosa se presenta no solo como una fuente de alimento versátil sino también como fuente de nitrógeno para el suelo.

Marga Gonnet

El lupino pertenece a la familia Leguminosae que comprende a plantas fijadoras de nitrógeno atmosférico como la alfalfa, lotus o trébol, arvejas, habas o soja. Crece en suelos pobres, bien drenados. Sus raíces tienen nódulos donde se fija el nitrógeno atmosférico y producen exudados que contribuyen a solubilizar fósforo del suelo. Esto permite pensar que puede ser un cultivo interesante para mejorar la calidad de los suelos y, por lo tanto, podría permitir disminuir el fertilizante agregado al suelo. Y de este modo recuperar el desgaste producido por aditivos químicos que degradan su composición, saturándolo y limitando su vida útil.

La llegada del lupino a Uruguay

La semilla de lupino fue introducida en Uruguay por Fadisol, una empresa que dispone de plantas de silos en Ombúes de Lavalle y Nueva Palmira, además de depósitos para semillas, fertilizantes y agroquímicos en Ombúes de Lavalle. El diferencial de este cultivo es que permite al productor generar su propio suplemento, explicó Jorge Foderé, responsable de la empresa.

Teniendo en cuenta las características de producción ganadera y lechera del departamento de Colonia puede ser una excelente alternativa. Es decir: en lugar de estar comprando suplementos o raciones elaboradas, brinda la posibilidad de generar una producción propia. Desde hace seis años, el lupino se estudia en Uruguay.

Según Foderé, luego de más de cinco años de evaluaciones, hace más de tres se viene testeando comercialmente en distintos suelos uruguayos. FADISOL se especializa en la distribución de granos desde Uruguay, con filiales también en Brasil y Paraguay. Posee un laboratorio y está habilitada para importar semillas de diferentes tipos. En el lupino encontraron una alternativa de alta calidad, muy interesante como cultivo invernal. Sus semillas no se desactivan para su consumo, y son aptas para distintas zonas y suelos de Uruguay. Es una semilla con alto rendimiento para productores ganaderos, ovinos y lecheros que al tener un grano de alta calidad genera un amplio espectro de mercado. Fodere cree que el lupino es una especie que puede crecer muchísimo.

Dada la escasez de proteína a nivel mundial y la baja exigencia de este cultivo respecto del suelo, considera que tiene un campo enorme de crecimiento. El costo está en el entorno de 80 a 70 centavos de dólar el kilo, con un alto desempeño teniendo en cuenta que es un grano mejorador del suelo desde el punto de vista nutricional. Otorga nitrógeno, teniendo en cuenta al sistema de siembra continua que genera un alto desgaste de la materia orgánica. Si bien el cultivo está en una fase primaria de introducción y no existen convenios para facilitar el acceso a la semilla, Fodere cree que se van a ir dando con productores y cooperativas en etapas posteriores. Si bien aún no existe ningún tipo de acuerdo, hay productores con ese impulso que utilizan el cultivo como alimento para su ganado con posibles prospecciones para el excedente de producción.

Según estudios del cultivo llevados adelante en 2019 por la Ing. Agr. Cristina Mori y estudiantes de la carrera, los resultados a nivel de campo e invernadero confirman que tiene potencial para contribuir a la sostenibilidad de los sistemas agrícolas al mejorar la disponibilidad de P (y también de N, datos no mostrados) del suelo, permitiendo reducir la utilización de fertilizantes fosfatados y disminuir el impacto de la agricultura sobre la calidad de las aguas superficiales.

El Ing. Agr. Juan Pablo Viera afirmó que además de servir de alimento para ovinos y lecheros, el lupino posee un potencial interesante para consumo humano, específicamente en celíacos.

Desde la gestión agrícola-ganadera

El Ing. Agr. Juan Pablo Viera es asesor agrícola-ganadero y ha estado trabajando con este cultivo junto a productores colonienses y la propia Fadisol. Oriundo de Juan Lacaze, Viera explicó que aún se está “en etapas iniciales aumentando de forma interesante; si bien el área total a nivel de país es baja, los productores la repiten”. Se viene experimentando con “números y datos alentadores”, por lo que “puede cambiar la pisada y darnos mejores perspectivas a futuro”. Incluso, pensar en diversificar su producción para crear nuevos mercados exportadores. Por el momento “se está experimentando como revitalizante del suelo con bajos costos para los productores y muy buenos resultados por hectárea sembrada”, explicó Viera.

El trabajo con este grano ya tiene unos seis años en el marco de ensayos sobre cultivos de cobertura, buscando alternativas de leguminosas anual invernal. “Le dimos otro enfoque agrícola para cosecha de grano y nos resultó bastante interesante volcarlo tanto a la ganadería vacuna y ovina como a la producción de leche”.

Viera indicó que aún es una especie totalmente desconocida en Uruguay y que se están solucionando temas de manejo. “Se siembra desde principios de abril hasta mediados de mayo en suelos bien drenados; es anual invernal, y en torno a los 90 días está floreciendo”. El tamaño de grano es similar a la soja por su volumen, pero puede ser un poco variable en el peso. No tenemos experiencia de pastoreo. “Hemos consultado a los proveedores de semillas en Australia y en Chile y ellos tampoco tienen experiencia, está destinado sólo a cosecha de grano y procesamiento o de forma directa. Es un grano muy seguro con bajo nivel de grasa por lo que no genera problema digestivo en los animales, se puede cosechar y dar directamente o se puede dar como parte de una dieta”.

Según el especialista cada año se analizan diferentes lotes para ver cuál es su concentración de proteína y esta anda en torno de 32 -34 % de proteína cruda base seca. “Es un alimento altamente proteico en un momento del año que es importante tener proteína, al final de la primavera, y los productores lo están adoptando para darlo directamente”, explicó. “En algunos casos lo quiebran para darlo con el resto del alimento, pero se puede dar entero”.

Consultado sobre el valor de esta semilla, Viera afirmó que además de servir de alimento para ovinos y lecheros, el lupino posee un potencial interesante para consumo humano, específicamente en celíacos. Según el asesor de la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA), Dr. Stefano Luccioli, aunque está restringido para personas alérgicas al maní y sus derivados, entre los cuales se cuenta al lupino, “los ingredientes de esta leguminosa son buenos sustitutos de las harinas que contienen gluten y con frecuencia se usan en los productos elaborados sin este conjunto de proteínas”.

Perspectivas concretas

Para el productor coloniense Alejandro Tornielli, que lo siembra en su segunda temporada, el lupino asociado a una rotación de cultivos puede tornar la agricultura sustentable en términos económicos y ambientales. El productor trabaja en la zona de Ombúes de Lavalle y la conoció a través de Fadisol.

Tornielli confirmó que el costo de la semilla es de US$750 la tonelada, y dijo que lo utiliza para la alimentación de terneros y vacas. “Hay que pensarlo como un sistema con rotaciones de diferentes cultivos y los números indican que cuanto mejor te va en lo ambiental también lo es en lo económico. (…) Diversificar rubros con este cultivo asegura un valor agregado en leche y en carne. El lupino, igual que otros cultivos nuevos como la canola, son una herramienta más para tener mejores rotaciones de cultivos. Sin duda que hay para mejorar. (…) Creo que esto de informar lo que estamos haciendo con cultivos nuevos, es una forma de expresar que se trabaja en crear nuevas rotaciones para cuidar nuestros suelos y ambiente”.