SARS-CoV-2 en Colonia. El año que vivimos en peligro

SARS-CoV-2 en Colonia. El año que vivimos en peligro

Hay al menos 180 proyectos alrededor del mundo para dar con una vacuna contra el coronavirus SARS-CoV-2, informó Red/Acción hace una semana, 18 están siendo probadas en ensayos clínicos en seres humanos. Mientras se desarrollan los test invitamos a cinco colonienses, tres mujeres y dos hombres, a adelantar un balance preliminar de esta pandemia que trastocó buena parte de nuestra existencia.

Luis Udaquiola. Ilustraciones: Pablo Domrose.

“Los científicos estudian las características del nuevo coronavirus y trabajan contrarreloj por una vacuna, a la vez que se tejen distintas hipótesis de su origen”, escribió Javier Sinay en Red/Acción el 7 de octubre. “Mientras, nos amoldamos a una nueva cotidianeidad, marcada por reuniones (y diversiones y amores) virtuales, una inédita sensación de soledad y el anhelo de respirar el aire diáfano con unos pulmones sobre los que ya no pese una amenaza”.

Desde que se declaró la emergencia sanitaria en Uruguay el 13 de marzo, hoy se registró el pico máximo diario de nuevos casos de COVID-19. En total van 2388 de los cuales 2007 se recuperaron, 330 están cursando la enfermedad, y 51 fallecieron.

El gobierno elaboró en marzo un protocolo sanitario que contempla uso de tapabocas, alcohol en gel y distanciamiento social, y exhortó al aislamiento voluntario responsable. “En mi caso personal lo hice estricto y me quedé en mi casa”, dijo la periodista especializada en cultura Ana Cristina Grosso. “Vivo sola y logré adaptarme fácilmente”.

Si bien “al comienzo extrañaba mis vínculos sociales, cuando vi que iba a extenderse adapté mi casa a ciertos hábitos que fueron modificándose de acuerdo a la necesidad de permanencia”. Grosso tiene 63 años, vive en Colonia del Sacramento y es fundadora del programa Puente cultural de las dos orillas. “Hice un espacio de apoyo técnico ya que comprendí que el mundo se había virtualizado, y me compré una elíptica para estar físicamente en movimiento”. También pasó a conducir por teléfono su programa en FM Amanecer.   

La pandemia jaqueó los ámbitos laboral y empresarial. “El aislamiento social nos afectó más fuertemente durante los primeros dos meses, y luego fuimos retomando la actividad normal con los cuidados recomendados”, recordó el ingeniero químico, Edgardo Villanueva, principal de Granja Pocha en Juan Lacaze. “Desde el punto de vista laboral, afectó sensiblemente las ventas durante el primer tiempo y luego se va recuperando de a poco, aunque se mantiene una gran incertidumbre”, explicó. Villanueva tiene 69 años.

Para la ex alcaldesa de Nueva Helvecia, María de Lima, la pandemia “ha permitido fortalecer los lazos, rever la organización laboral, y optimizar los recursos tecnológicos para lograr objetivos”. El día que dejó el Municipio para ingresar al área de Descentralización, Desarrollo y Cohesión de la OPP, “comenzaban las medidas y tuvimos que hacer la audiencia pública de cierre de mi gestión a través de redes, toda una novedad”. De Lima tiene 47 años.  

TRISTEZAS Y ALEGRÍAS

El escritor, gestor y productor cultural de Carmelo Salvador Biko, se considera “un tipo bastante inquieto con un cronograma de presentaciones”, y esta situación “principalmente al comienzo”, le generó “incertidumbres, proyectos truncados, y giras que quedaron en nada”. Irónicamente, “debido al confinamiento y a las redes sociales se prestó más atención a mi obra con lo que pude llegar a más gente”. Biko, de 44 años, dijo que “el fenómeno soledad-arte es muy fuerte” y recordó que “en las crisis del mundo se han dado grandes obras y empatía con el arte”.

La pandemia afectó empleos, estudios y todas las actividades cotidianas. “Nosotras aumentamos la higiene y la desinfección de compras; mi madre y mi hija hicieron cuarentena voluntaria, y cambiamos hábitos y horarios de trabajo”, enumeró la emprendedora de Juan Lacaze, Luz Cirilli, de 36 años que trabaja en el sector de ropa para bebés. “La ventaja de trabajar en casa es que el ‘nuevo’ estilo de vida es parecido a nuestro ‘viejo’ ritmo de vida”.

Tampoco es que la gente quedó paralizada. Grosso, por ejemplo, reunió “virtualmente a 64 músicos del departamento de Colonia y con mucho esfuerzo se armó el producto Colonia canta que fue uno de los primeros en salir a luz”. No ha sido fácil. “Extrañé mucho a mis nietas. Aunque una vez cada cinco días salía al supermercado vestida de astronauta y pasaba a verlas. Desde adentro del auto las saludaba. Ellas desde la ventana de sus casas me respondían. Esto fue hasta mayo que retomé gradualmente mi actividad con todos los cuidados necesarios”.

El aislamiento puede haber favorecido el relacionamiento familiar. “La gente está más sensible. Lo familiar creo que es fundamental para poder superar o pasar este tipo de situaciones: estar unidos y disfrutar las pequeñas cosas”, opinó el carmelitano Biko. “En mi familia fue un cambio sobre todo para mis hijos que son universitarios y cambiaron la forma de estudio llevando sus clases de forma virtual”, indicó De Lima. “En el caso de mi hija que estudia medicina: para comenzar las prácticas en hospital se tuvo que mudar a Salto”.

Para Grosso, que vivió 30 años en Argentina donde hizo muchos amigos-hermanos, el cierre de fronteras de ese país representó “tristezas y alegrías: aprendimos a informatizarnos para el relacionamiento por zoom y de ese modo dos veces por semana me comunico con mis tovarich de la vida. Así se llama el grupo que en ruso significa ‘compañeros’. Nos vestimos de gala en los cumpleaños y brindamos a distancia, cada uno en su casa, celebrando sobre todo el amor que es lo que nos salvará”.

Lidiar con niños durante la pandemia, a pesar de que fueron de los primeros en reiniciar las aulas, merece un capítulo aparte. Cirilli recordó que un día que concurrió a la escuela para leer cuentos y olvidó llevar su tapabocas, utilizó prestado el de su hija Sofi pero “me quedaba tan justo que no se entendía mucho lo que hablaba”. Igual que otras niñas y niños, Sofi suele alertar en locales comerciales acerca de cuántas personas pueden entrar y el protocolo sanitario. “Es una inspectora de medidas de prevención”, definió su madre.

EL DÍA DESPUÉS

“Cuando el coronavirus haya sido derrotado volveremos a las calles y a los parques. Saldremos a respirar un aire diáfano con estos pulmones sobre los que ya no pesará una amenaza”, alienta Sinay. ¿Será un nuevo mundo? “Es imposible saber qué viene después de esto y si al final del camino habremos aprendido algo. O si al menos seremos capaces de decidir cómo queremos vivir. La historia de la vida en este planeta está hecha de parásitos y de hospedadores que evolucionan juntos, cooperando en su destino. Y aquí estamos, perplejos, viviendo un hito en la historia de la vida en este planeta… casi sin darnos cuenta”.

Grosso no cree que la emergencia cese de un día para el otro. “Aún estamos atravesando una pandemia que es un genocidio bacteriológico. Un nuevo orden mundial en el marco de un paradigma diferente. El mundo ya es otro. Yo sigo utilizando barbijo, alcohol en gel, distanciamiento y una vida social medida. Creo que esto recién comienza”.

En la empresa de Villanueva se mantienen “todos los cuidados recomendados mientras exista la pandemia”. Por otra parte, “existen hábitos que se generaron que van a perdurar. Uno de ellos es el trabajo a distancia que en mi caso estoy realizando con mayor frecuencia”.

Tanto De Lima como Cirilli continuarán aplicando las iniciativas de prevención: “Considero que esta forma de cuidarse también ha disminuido las enfermedades típicas del invierno”, dijo De Lima. “Uso de tapabocas en lugares concurridos y distancia física en lugares públicos”, recomendó Cirilli.

“Para empezar, creo que es algo armado, una forma de dominación como se ha hecho a lo largo de la historia”, se despachó Biko. “El estado anímico es fundamental para la reproducción de anticuerpos. Mantendré las precauciones del caso, pero no dejaré de abrazar a las personas que quiero y siento. No viviré con miedo”.

Muchos, como Biko, aprovecharon la pandemia para aprender a cocinar o volver a hacerlo. “Podría decir que volví a cocinar, algo que no hacía con regularidad. Aún no pude hacer bien la masa madre, pero sí los hongos al escabeche”.