Patinaje artístico en tiempos de pandemia

Patinaje artístico en tiempos de pandemia

La llegada del COVID 19 paralizó muchas cosas, pero en el departamento de Colonia el patinaje artístico persevera gracias a la práctica en casa y la afición intacta. En Colonia entrena el joven campeón sudamericano Martín Gasalla, un ejemplo de deportista que representa a medio millar de personas que practican este deporte en Colonia y a miles que lo hacen en todo el país.

Mathías Medero

Son casi las seis, justo cuando no es de día, ni de noche y el frío empieza a picar. Un poco pasado de hora arribo a la casa de Adriana Oviedo quien junto a Diamela González y el joven Martín Gasalla me reciben vestidos con sus equipos deportivos negros, celestes y blancos. Al entrar me encontré con una casa que parecía un homenaje al patinaje artístico, repleto de trofeos y patines. Se respiraba allí el aire de una pasión.

La liga de patín artístico Celeste del Sur (LCS) es una de las más fuertes dentro del departamento de Colonia. Los clubes que la integran son Juventud de Colonia, Sudamérica de Paso Antolín, Artesano de Nueva Helvecia, Cyssa de Juan Lacaze, Club Social de Rosario, Artigas de Ecilda Paullier (San José) y Unión de Cardona (Soriano). La LCS es conducida por un equipo de cuatro profesoras: Adriana Oviedo, Diamela González, Eugenia Saravia y Florencia González.

Si bien realiza competencias entre los clubes que la integran, también participan instituciones invitadas. La profesora Adriana Oviedo contó que el nivel en la zona es muy bueno y hace que tengan cierto prestigio e incluso vengan árbitros y patinadores de otros países, algo que también les ha abierto las puertas a desafíos en el exterior.

La liga está conformada por siete clubes pero en los campeonatos suelen participar hasta 30 instituciones. Si se tiene en cuenta al patinaje artístico como disciplina deportiva, en Rosario son cuatro centros, en Nueva Helvecia dos, en Colonia del Sacramento tres y en Florencio Sánchez dos; en Ombúes de Lavalle, Nueva Palmira, Valdense, Juan Lacaze, Tarariras y Carmelo tienen uno cada uno.

Según estimó la docente Diamela González, en el departamento de Colonia hay al menos 500 personas que practican patinaje artístico. En cuanto a los patinadores con nivel internacional actualmente entrenan: Martín Gasalla (15), Amalia Ortega (14), Patricia Remedios (16), Facundo Montes de Oca (21), Julieta García (11), Paula Fernández (18) y Ainara Marrero (11), todos por la LCS. También son patinadoras de nivel internacional: Clementina Fortunato de Peñarol de Ombúes de Lavalle (14) y Catalina Avelino de Peñarol de Nueva Palmira (13).

El entrenamiento durante la pandemia fue todo un desafío. En primer lugar se concentraron en la parte física, ya que no había otra alternativa, aunque es muy complicado dejar el patín a un lado. “Estamos hablando de algunos chicos que hacen tres vueltas en el aire, entonces tienen que venir en velocidad, saltar, dar las vueltas, caer y si perdés la costumbre de hacerlo diariamente, después es muy difícil lograrlo”, explicó Oviedo.

Uno de los instrumentos con los que cuentan los patinadores es el spinner, una pequeña tabla que emula el patín para poder girar. En la entrevista, Oviedo animó a Gasalla a hacer una demostración y en el primer intento tras un par de giros el joven terminó contra el parqué. Entre sorpresa y gracia el patinador y las profesoras rieron y el campeón giró y giró en el spinner esta vez sin caer. Ya los patines se extrañaban.

El joven patinador Martín Gasalla sostuvo que el spinner no es lo mismo, pero ayuda. González precisó que ayuda a entrenar en equilibrio ya que la tabla gira mucho más que el patín y es más difícil mantener el equilibrio sobre la tabla que sobre el patín.

En tiempo de cuarentena cada uno ha entrenado como ha podido desde su casa, en los patios, en los livings y en videollamadas con sus profesoras, quienes han alentado y asesorado a distancia.

En materia de alimentación, sobre todo aquellos patinadores que tienen un nivel internacional, si bien se cuidan en las comidas no tienen una dieta estricta y específica. Según dijo Oviedo, los patinadores deben tener mucha fuerza en todo el cuerpo porque la disciplina así lo demanda, pero no pueden tener una gran masa muscular.

“Tienen que ser delgados para saltar bien alto y dar la mayor cantidad posible de giros, pero a su vez deben tener mucha fuerza”, dijo la profesora. Por este motivo su entrenamiento consiste en series de ejercicios con pocas repeticiones priorizando la dinámica y la flexibilidad.

El spinner es una pequeña tabla que emula el patín para poder girar.

El campeón sudamericano es uruguayo y entrena en el departamento

Martín Gasalla tiene 15 años, es de Montevideo y práctica patín desde los 11. Su primera competición internacional fue en Bogotá, Colombia, con 13 años donde resultó subcampeón sudamericano. El año pasado clasificó al sudamericano de Brasil donde se consagró campeón, y a su regreso obtuvo el Premio Charrúa como mejor patinador uruguayo. En el ranking de Uruguay actualmente es el mejor patinador.

El último campeón en disciplina libre, tanto en la categoría femenina como masculina, fue Carlos González en 1981. Desde entonces Uruguay no lograba tener un campeón sudamericano de patín hasta que Gasalla lo consiguió en 2019.

En ocasiones el patinador venía a entrenar al club Artesano de Nueva Helvecia, pero por causa de diferencias con su club de origen en agosto de 2019 pasó a hacerlo en forma permanente en Juan Lacaze, junto a Oviedo, líder de la LCS. Habían pasado algunos meses sin patinar y su compañera Patricia Remedios lo invitó a mirar un entrenamiento que le gustó. “Le dije a Adriana que me gustaría entrenar con ella y no dudó en aceptarme”.

Desde un principio contó con el apoyo de su familia. “Me apoyan mucho, en especial mi mamá, porque es difícil para una madre desprenderse de su hijo. Ella habló con Adriana porque el hecho de venirme de Montevideo también representaba un tema económico, pero lo pudieron resolver”.

La vida del deportista y la educación

Gasalla dijo que en Montevideo no llevaba bien los estudios y que al venirse al departamento de Colonia retomó y mejoró. “Quiero agradecer a las autoridades de la Escuela Técnica que hicieron las gestiones para que Martín pasara del liceo a la UTU y pudiera continuar sus estudios”, dijo Oviedo. De momento tiene que seguir estudiando. “No estamos en otros países donde los deportistas internacionales pueden seguir estudiando desde su casa: acá en Uruguay nos tenemos que adaptar”, completó.  

La docente indicó que en Brasil y en Argentina si las actividades deportivas son de tarde los deportistas puede asistir al centro educativo en la mañana o viceversa. “Acá no es así, tu vida se encuadra con el estudio y si podés haces lo otro”. Oviedo sostuvo que en realidad, para un deportista como Gasalla es al revés, “su vida es hacia el deporte y después trata de hacer el estudio”.

Para Gasalla la gente de Juan Lacaze es “muy linda: acá pasás y te saludan, te dicen ‘buenas tardes’, ‘hola’ y en Montevideo eso no pasa. La gente acá es de otra manera. En la UTU no conocía a nadie pero me recibieron muy bien”.

Dedicarse al patinaje artístico profesional implica renunciar a cumpleaños y salidas. “Si un día tengo libre iría, pero si al otro día tengo campeonato o tengo que entrenar, no puedo. Tengo que decidir una cosa o la otra”. Gasalla está arriba de los patines entre cuatro y cinco horas por día. Durante su entrenamiento corta para merendar y cumplir con sus tareas curriculares.  

Pandemia

Hace pocos días, luego de esta entrevista, el club CYSSA abrió sus puertas para que el patinador pueda continuar con el entrenamiento, aunque la infraestructura disponible es muy limitada. “Las dimensiones de los lugares son muy chicas. Preparamos una coreografía en una cancha de básquet convencional y después es muy difícil trasladar eso a una pista oficial de nivel internacional con un tamaño tres veces mayor”, señaló Oviedo.

La única pista en Uruguay que cumple con las medidas de las competencias internacionales es la del Parque Rodó en Montevideo, pero al ser un predio abierto no suelen realizarse allí competencias oficiales.

Oviedo dijo que a la hora de financiar el patinaje artístico no hay apoyo institucional ni empresarial. “Tengo la suerte de que mi esposo se dedica a la venta de insumos de patín y trabaja en lo mismo que yo, porque si no sería imposible. Es una tarea que además te demanda mucho tiempo afuera de tu casa. Y los fines de semana habitualmente tengo campeonato. El año pasado tuve cinco fines de semana libres en todo el año. Si tu pareja o tu marido no está en lo mismo que vos, te divorcias”, expresó.

Los implementos de patinaje artístico son bastantes onerosos. Solo las botas de los patines de Gasalla cuestan €500. “Tiene como US$ 2000 en el pie”, bromeó Oviedo, a propósito de los patines del campeón juvenil sudamericano.

El Premio Charrúa distingue cada año al mejor patinador uruguayo.

Prejuicios y desafíos

Gasalla dijo que normalmente la gente asocia el patinaje artístico con las niñas, y que sin embargo es “también para varones: me he bancado que me digan ‘eso es de nenas, de maricones’, pero estoy seguro de que quienes lo dicen no aguantarían los golpes que nos damos en el patín”.

Tanto Gasalla como Oviedo coincidieron en que en Uruguay no se puede vivir del patinaje artístico, aunque quizás sí dando clases. “No te pagan como si fueras un jugador de fútbol; podés vivir si aprovechas lo que sabes aplicándolo a dar clases”.

El próximo desafío de Gasalla es el Panamericano 2021 y luego, si se da la posibilidad, competir en el mundial cuando suba de categoría. “Tengo que subir a la categoría Junior que es de 17 y 18 años. Mientras tanto puedo competir en sudamericanos, panamericanos y otros torneos internacionales, pero el mundial es sólo para junior y senior”, explicó.

El patinador podría competir en el mundial, pero lo haría contra patinadores más grandes y si sube de categoría luego no puede volver a su categoría como cadete. “Quiero aprovechar mi categoría porque luego va a ser más difícil”, dijo. Su profesora afirmó que tiene tiempo para prepararse y llegar a su máximo nivel en el momento adecuado.