Ariel Beltrán: “el Frente Amplio tiene una oportunidad única para mejorar el departamento”

Ariel Beltrán: “el Frente Amplio tiene una oportunidad única para mejorar el departamento”

Entró a la política casi por la ventana, pero recibió un apoyo considerable de la ciudadanía que lo alentó a meterse “para ayudar y sentirse útil” antes de retirarse. Fue electo edil, pero por un error en las listas perdió la banca. Ex sindicalista, consiguió trabajo en el BSE por la “venganza” de un ex tupamaro contra los acomodos del ex intendente J. C. Curbelo. Aquí su testimonio, sus propuestas y su visión de la realidad coloniense de cara a septiembre.

Mathías Medero

Ariel Beltrán (58) nació en Semillero un pueblo que está a 20 kilómetros de Colonia. “Vivía a 400 metros del pueblo y conocí la energía eléctrica a los 19 años. Caminábamos con mi hermano cinco kilómetros con un carrito y bidones a buscar agua potable, en esa pobreza franciscana que existía antes cuando mi pueblo natal tendría 300 habitantes”, recuerda Beltrán. Su padre trabajaba de peón en el actual INIA La Estanzuela, y su madre era ama de casa, limpiadora y cuidadora.

Asistió a la Escuela Nº 55 de Semillero y luego fue al Liceo de Tarariras. “Hice hasta 4º, después fui al liceo militar en Durazno y a los tres meses me fui, no aguanté, era demasiado rigor”. Una noche se escapó por la ruta 5. “Fue algo particular porque a mi viejo lo habían llevado en cana dos o tres días, como era característico en esa época (dictadura). Nunca lo hablé con él, falleció, pero creo que mandarme al liceo militar era una manera de reivindicarse para salvar su laburo”.

Cuando volvió de Durazno trabajó como peón, luego fue al Liceo Departamental de Colonia a cursar 5º y 6º, pero no terminó porque vivía de changas en la zona rural. “Conocí Montevideo a los 17 años y me subí al ‘gusano loco’ del Parque Rodó. Era la vida de antes cuando la gente del campo ya estaba marginada”, cuenta. Los paseos habituales eran bañarse en el arroyo, andar con la honda y cazar.  

Entró en 1980 como peón para llevar vacas al tambo en el Centro de Investigaciones Agrícolas Alberto Boerger (CIAAB). Después pasó a la sección ‘Suelos’ donde se hacían análisis de tierra. “En aquel entonces la gente adulta solo había hecho la escuela y como necesitaban a alguien en un laboratorio de nutrición animal que pasara datos en una computadora, me mandaron al LATU en Montevideo a hacer un curso de dos años de técnico en laboratorio a través de un convenio con la empresa alemana Gtz”.

En el laboratorio del CIAAB se hacían experimentos de digestibilidad in vitro y se simulaba el proceso del animal en tubos de ensayo para analizar los alimentos que tienen mejor aprovechamiento. “Estuve ahí hasta que el CIAAB pasó a ser el Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA) con gestión privada, y entonces pasé a la Oficina de Servicio Civil (OSC)”. En esa época los funcionarios públicos tenían la opción, en caso de cierre de empresas, de ser redistribuidos dentro del Estado o de pasar al régimen privado.

Beltrán formaba parte de la Asociación de Funcionarios de Ganadería, Agricultura y Pesca (AFGAP) y en 1992 fue convocado desde el directorio: – ‘Ariel, ¿vas a seguir en el sindicato?’- ‘Sí, por supuesto’.  – ‘Acá sindicato no va a haber, no queremos. Tengo una buena relación contigo, sos un excelente trabajador, te vamos a mejorar el salario de manera muy importante, pero sindicatos no’. Respondí que en esas condiciones me iba, y pasé a la OSC”.

Durante los meses que permaneció en la OSC en régimen de disponibilidad trabajó de mozo en restaurantes, y en servicios de fiesta y catering en Colonia del Sacramento. “Era un complemento porque los salarios de los funcionarios públicos eran bajos. Lo que resultaba clave cuando surgían rumores de redistribución era preguntar dónde y convencer al gerente o al jefe de esa oficina pública para ingresar”.  

Recorrió distintas oficinas del Estado hasta que “me llama un amigo y me dice: – ‘mira que en el Banco de Seguros (BSE) entraron seis de la Intendencia’. – ‘Pero cómo ¿la intendencia está mandando gente a disponibilidad?’. No, pero el entonces intendente (Juan Carlos) Curbelo ubicaba su gente afín: la redistribuía en lugares públicos que tenían mejor salario. Le llamaban ‘el excedente’, personal que no se necesitaba, hacían el pasaje por la OSC, entraban en el BSE y triplicaban el sueldo”.

Beltrán no se hizo esperar y concurrió al BSE. ‘Me enteré que está entrando gente’. – ‘No, pero acá tenés que dar concurso’. – ‘Pero si entraron de la intendencia’. Había un gerente, Wilson Fernández Chaves, de lentes negros, parado al lado de la caja, fumando. – ‘¿Qué es lo que quiere?’ – ‘Quiero trabajo’. Le expliqué mi situación y me hizo pasar a su oficina. Cuando se sacó los lentes vi la cara más espantosa de mi vida”.

Fernández había sido tupamaro y en una paliza le habían arrancado un ojo. Beltrán le habló de sus capacidades y el gerente le dijo que le daría “una mano”. En protesta por los acomodos movió sus contactos e hizo que el hombre de Semillero ingresara al BSE en Colonia.  

Participó como delegado sindical y a los dos años ya era presidente de la Asociación de Empleados Bancarios del Uruguay (AEBU), donde se desempeñó por 25 años. Antes de las elecciones internas renunció al sindicato y al Centro Interamericano para el Desarrollo del Conocimiento en la Formación Profesional (OIT/Cinterfor) que integró durante los últimos cinco años.

Beltrán y otros militantes en Colonia del Sacramento durante movilización por una ley de empleo para personas con discapacidad.

“Creo que no puedo estar de los dos lados del mostrador siendo sindicalista y representante del gobierno. Allí vi y aprendí mucho del mundo del trabajo, las relaciones laborales y la formación. Por eso he sido representante del PIT CNT en Inefop en Colonia. Me dieron esa tarea porque había incorporado saberes en procesos de formación de otros países y su incidencia en las negociaciones salariales”. Beltrán trabajó en el BSE hasta el 31 de marzo.

Política

Siempre disfrutó la actividad social y política. “Mi vida está planificada como para jubilarme a los 60 años, y por eso quiero buscar una actividad que me guste, que me sienta útil; podría haber sido en una ONG, pero elegí la política”. En las elecciones pasadas ya presentó una lista con familiares y allegados, la 1312 de Banderas de Líber, para colaborar con compañeros de AEBU en Montevideo que “necesitaban una pata en Colonia”.

Lo que pasó con esa lista es un capítulo aparte. En el banco Beltrán trabajaba a dos pantallas: en una atendía al público y en la otra “subía y bajaba el word donde la iba armando. Le pedía permiso al gerente para presentarla en la Junta Electoral, allá iba y cuando la presentaba siempre tenía algo mal, volvía y así estuve como cuatro o cinco días. Después la mandé a imprimir en Montevideo”.  

En una de esas vueltas estuvo a punto de desistir, “estoy trabajando y no puedo perder el tiempo”, pero uno de los funcionarios lo animó: “‘te damos tiempo hasta el lunes’ (era viernes). Me dijo ‘acomodala, nosotros te ayudamos’. Le dije que era la última vez, y que si no se fueran a la …”. Finalmente la aceptaron. Podría haber sacado más votos si no fuera que en las caravanas tiró muchas listas y lo que quedó solo permitió cubrir las mesas de Colonia, Juan Lacaze, Carmelo y parte de Tarariras.

“Pensé que iba a sacar no más de 400 votos, hice una campaña pintando las veredas y ¡oh, sorpresa! tuve 1700 votos y salí edil. Vi que tenía un potencial a desarrollar, y que la gente me conoce”. Aquella noche en el comité todos lo felicitaron, pero un error en las listas le privó del edilato. “Al no quedar idénticas no sumaron entre sí y perdí la banca a manos del Partido Comunista que había tenido 300 votos menos. Ahí entró Rodolfo Montaña en mi lugar”.

Igual se considera “afortunado” de no haber formado parte de esta Junta Departamental. “No puedo juzgar la gestión de los compañeros porque no estuve adentro. Veo una bancada que tiene propuestas, pero que no ha podido llevarlas adelante por los matices que tiene el Frente Amplio (FA) en este período”. Un tema álgido fue el impuesto al alumbrado público, que para Beltrán “quebró a la bancada” y a partir de ahí “no funcionó bien”. No haber participado de esos procesos internos “me hace llegar limpio de prejuicios, y eso es un plus”.  

Visión del departamento

El candidato a la intendencia dijo que Colonia es el cuarto departamento en producción de riqueza del país. “Cuando ves las mediciones en materia de educación, desocupación, ingreso por hogar, ingreso per cápita, justicia social, igualdad de género, es uno de los que más destaca del país. Tenemos un gran potencial”.

Si bien aún tiene deficiencias y desigualdad, cuando se lo compara con departamentos del norte la franja sur y parte del litoral ha avanzado en forma muy notoria. “Tenemos la fortaleza de tener puerto, conexión, y estar cerca de Montevideo: son potenciales que ha desarrollado Colonia”.

Beltrán destacó la diversidad cultural de las ciudades del departamento. “Creo que tenemos una reforma agraria que hace 100 años transformó a Colonia y que todavía no se ha logrado en Tacuarembó, en Rivera, o en otros departamentos. Es uno de los más ricos e interesantes del país, no solamente por su diversidad sino por la productividad que tiene. Por su identidad y su riqueza Colonia es uno de los departamentos más destacados”.

Ariel Beltrán junto al dirigente histórico de la Confederación de Organizaciones de Funcionarios del Estado (COFE), Luis Iguiní, en celebración del 1° de Mayo.

 

El clientelismo en la Intendencia existe “desde hace décadas” y “te rompe los ojos”

El candidato ve “el caos” y “el desorden político y administrativo” de la Intendencia, y siente que le están “afanando la guita del bolsillo” a él y a toda la ciudadanía. “Es un sistema que se viene retroalimentando desde la época en que entré al BSE. Este clientelismo político no viene de Moreira, existe desde la época de Curbelo. Durante décadas uno lo ve y te rompe los ojos. Hay que cambiarlo y eso forma parte de la justicia social y de devolverle a la sociedad lo que realmente se merece en materia de oportunidades”.

Beltrán expresó que rechaza los “mecanismos de segregación permanente” que impiden la oportunidad de acceder a los servicios. “Hay servicios de primer mundo para unos, y servicios del tercer mundo para otros. Los gurises tienen que tener oportunidades. Quedó demostrado con el tema de las pasantías”, señaló. “Uno lo toma por los audios, pero la no inclusión de miles de jóvenes que necesitaban una oportunidad laboral y no pudieron acceder porque no tenían la bandera del Partido Nacional (PN) ya lleva décadas. Usaron y abusaron de este mecanismo pero creo que llegamos para cambiar”.

Hay un escenario “distinto a partir de los audios que empezó a generar una discusión mucho más profunda”. El ex sindicalista dijo que en caso de ganar no viene a echar a nadie sino a “emprolijar” un sistema que está “pervertido desde la cabeza”, donde el trabajador está sometido y a veces se retroalimenta porque “el sistema funciona así”.

Percepción de la gente

El candidato formó 12 equipos de trabajo en distintas áreas. “Es relevante tratar de ver la gestión de la intendencia y ordenarla, ser transparentes y eficientes, cumplir metas y objetivos, reconocer al trabajador y darle el rol que realmente cumple, y no estar sometido a una política feudal, porque esto es un feudo. Se trabaja sobre la base de prebendas, ‘me colgás’, ‘me haces’, ‘me prometes’, ‘te doy’, pero no sobre el esfuerzo ni la capacidad de los trabajadores”.

Beltrán dijo que su programa apunta a la capacitación y oportunidad permanente del trabajador municipal. “El reconocimiento es lo primero, sucede en cualquier empresa pública o privada. A partir de ahí la cabeza tiene que estar limpia y no contaminada de todo esto. Y el reconocimiento en materia salarial de acuerdo al trabajo que haga, creo que esos son aspectos relevantes”.  

Descentralización

“El alcalde, los concejales y el pueblo en cada localidad van a manejar los recursos para obra o para lo que se necesite, con un intendente que se reunirá con ellos cada seis meses para ver cuáles son las obras necesarias, porque los recursos son finitos. Si hay algo que tiene el FA es sensibilidad para atender primero las más vulnerables, por ejemplo las más expuestas a inundaciones, la falta de servicios, entre otras”, dijo.

Los pueblos tendrán una junta o comisión vecinal que administrará los recursos y dirá cuáles son las obras que se necesitan. “No habrá el ‘verticalazo’ de un puntero político: le ponemos caños en la cuadra del amigo y en la otra no; así no. Van a ser los propios vecinos los encargados”, indicó. El proceso “no será fácil. Habrá un consejo de alcaldes a nivel departamental. Alcaldes, concejales, comisiones vecinales, tendremos que interactuar e incluso las direcciones con las autoridades locales, de manera de que sea un flujo de comunicación permanente, por las experiencias y sobre todo por el manejo de los recursos”.

Desarrollo social

Beltrán dijo que la oficina de Acción Social hoy otorga materiales de construcción, brinda servicio de barométrica o alguna otra prestación puntual. “En los pueblos la maneja un representante de la oficina que probablemente mande a algún puntero político o amigo del PN antes que a un barrio necesitado. Eso lo va a manejar el alcalde y los concejales con monitoreo permanente, sin privilegios políticos partidarios”, declaró.

Al considerar los casi U$S 500 millones que la Intendencia de Colonia (IC) maneja como recursos económicos, Beltrán cuestionó cómo no hay recursos para destinar a la granja para personas con discapacidad ‘La Esperanza Sabalera’ de Juan Lacaze, que desde hace varios meses está funcionando con modalidad reducida. “Es inadmisible”. También es necesario crear lugares para recibir a mujeres golpeadas y espacios apropiados para atender a personas con consumo problemático de drogas. “Queremos tomar acción en un contexto de recorte, porque tenemos que apuntalar todo eso que el gobierno nacional dejará de lado”.

Beltrán pretende dar mayores posibilidades a las madres solteras y a personas que no han tenido oportunidad laboral ni capacitación, generar convenios con organizaciones del Estado como Inefop para la capacitación, y crear nuevas oportunidades laborales. “Vamos a tener una fuerte impronta en eso para desarrollar también cooperativas de trabajadores”, adelantó.

Por ejemplo, con este sistema en el Parque Ferrando se podrán integrar 20 trabajadores en un área de esparcimiento para Colonia que “se va a pagar sola” mediante diferentes concesiones. “En esa oficina no solamente se va a trabajar con las pymes, sino también se buscará inversión, que es necesaria para generar nuevas fuentes de trabajo”. También se refirió a la importancia de garantizar viviendas a los colonienses. “Propondremos incursionar en construcciones alternativas, estudiaremos la legislación, veremos las oportunidades que tenemos para brindar vivienda. Será una de las prioridades”, sostuvo.

Junto al ex candidato presidencial en la interna frenteamplista y actual senador, Mario Bergara, el año pasado en Colonia del Sacramento.

 

Caminería

El candidato adelantó que se realizará una auditoría para establecer si se cumplió con las condiciones, los gastos y la calidad técnica de las obras. El candidato opinó que las obras “son malas” y se hacen “de apuro”, meses antes de las elecciones. “En mi barrio es así y el pozo más chico es como esta mesa. Hace poco fueron a cortar el pasto enfrente luego de cuatro años: había preparado la bordeadora, llego y me lo habían cortado”, contó.

El volumen de obra que se está haciendo en el departamento genera una deuda que “va a costar pagar”. En caso “de que siguiera, esta Intendencia va a postergar obras durante tres años, para retomarlas en las próximas elecciones. Pasa hace décadas y no puede seguir pasando. ¿Qué hacen con la plata? Es una vocación de un año de obra para ganar las elecciones, y luego resignar tres o cuatro años a la ciudadanía a lo peor de la caminería, el alumbrado, la basura y lo que fuera”.

Alumbrado público

Beltrán mantendrá el impuesto al alumbrado público porque fue avalado por el Congreso Nacional de Intendentes junto a la Oficina de Planeamiento y Presupuesto (OPP) y la UTE. “Es una oportunidad de reconvertir este impuesto con justicia social después de un acuerdo político dentro del FA. Una persona que consume $15.000 de luz no puede pagar lo mismo que una jubilada que consume el mínimo en un mismo barrio. Necesitaremos recabar mucha información y hacer el esfuerzo para construir justicia social”.

Según el candidato existió una tasa de alumbrado que “se timbearon” durante 64 años: si la energía eléctrica se hubiera pagado en tiempo y forma hoy no existiría el impuesto al alumbrado. “Se llegó a esta instancia fruto del despilfarro de dinero que tenía como destino la inversión en alumbrado y el pago de la UTE”, espetó.

“Hay sectores de la sociedad que retroalimentan el clientelismo”

El exsindicalista dijo que el PN presenta a Moreira como “el hombre de la administración” y el “hombre serio”, aunque “quedó demostrado que no lo es”. Lo que más le molesta es el manejo “inescrupuloso” de los trabajadores de la IC y el clientelismo político al cual la sociedad se acostumbró. “Tenemos también un desafío de transformar la sociedad, porque muchas veces hay sectores de la sociedad que retroalimentan este clientelismo”.

Recordó que Carlos Moreira y Ricardo Planchón declararon en su momento que los poderes tienen que tener alternancia a nivel nacional, “¿Por qué no se va a poder también alternar a nivel departamental? ¿Por qué no cambiar la intendencia? ¿Por qué esa ambición de ganar con casi 80 años?”, cuestionó. “No lo admito, hay otras alternativas políticas para dirigir la IC que los colonienses tienen la oportunidad de probar y disfrutar, así como disfrutaron de estos 15 años de gobierno nacional. Creo que es una gran oportunidad para Colonia”.

Audios: “yo por un año no hubiera salido a la calle de la vergüenza”

El ex dirigente sindical recordó que la bancada del FA denunció “toda la vida” el clientelismo político, el ingreso “a dedo” de 300 o 400 trabajadores después de cada elección. “Esto no es de ahora, durante décadas los ediles del FA han denunciado esta situación”, defendió.

Para Beltrán la difusión de los audios generó una disputa por el poder, un conflicto “fruto del deterioro, la ambición y la miseria” del PN. “Esto desencadenó esta oportunidad que es relevante y que los ciudadanos colonienses tienen que aprovechar para mejorar el departamento”.

Según el candidato, Moreira “no debería presentarse. Al menos, si me siento en una mesa con mis dos hijos mayores a justificar un audio pornográfico, por un año no salgo a la calle de la vergüenza que me daría, no me daría la cara para ir ni al almacén. Son formas distintas de vida, de forma de ser, de moral, de ética, que es lo que está en juego hoy”.

“Somos totalmente distintos”

El FA debe “generar en la sociedad una reflexión sobre la ética, la moral, los valores de la política. Para la gente todos somos iguales. La sociedad hizo eslogan de esa frase. No, nosotros queremos demostrar que somos totalmente distintos, que venimos por otra cosa”.

Beltrán no admite que el intendente de Colonia gane 26 salarios mínimos. “Hoy gana $340.000, mientras el (ex) intendente de Río Negro, (Oscar) Terzaghi gana $140.000. Ese será mi salario y a lo demás le dará destino mi fuerza política para ayudar a organizaciones sociales. Esa es una forma de ser distintos”. Para el candidato esta es una “oportunidad única” para la llegada del FA al gobierno departamental.  

“Vamos a tratar igual a todos sin importar el partido político al que voten: para nosotros el orden democrático está por encima de este orden feudal que tiene como norma ayudar a ciertos sectores o a ciertos grupos con privilegios. Somos distintos, y la población nos tiene que dar una oportunidad de demostrarlo”.  

Beltrán está casado desde hace 15 años en segundas nupcias y tiene un hijo de 14. De su primer matrimonio tiene tres de 31, 27 y 23 años.