Fabrizio Siniscalchi: “La izquierda está aprendiendo a gobernar”

Fabrizio Siniscalchi: “La izquierda está aprendiendo a gobernar”

(Publicado originalmente en La Voz de la Arena en junio de 2006). El ex secretario Político del Frente Amplio, Fabrizio Siniscalchi, nació en Montevideo pero vivió 35 años en Rosario, adonde volverá en el futuro para trabajar en lo que más le gusta: el campo. Actualmente –junto a Aldo Guerrini, Ariel Bergamino y Conrado Ramos-, integra un selecto grupo de asesores personales del presidente Tabaré Vázquez.

Luis Udaquiola

  • ¿Cuál es tu conexión con el departamento de Colonia?
  • Mi padre era de Nueva Helvecia –quedó a cargo de la sastrería de mi abuelo cuando éste falleció-, y mi madre es de Rosario. Allí mi bisabuelo materno fundó la Escribanía Borrás, un estudio notarial que tiene más de 100 años de trayectoria. Cuando se casaron vivieron cuatro años en Buenos Aires y al regresar se radicaron en Montevideo. Mi madre tenía dificultades para mantener los embarazos, llegó a perder nueve, y tuvo que cuidarse mucho para completar el de mi hermano Oscar y luego el mío. Vivíamos en Malvín donde concurrí a la Escuela Experimental de la calle Decroly, y luego cursé un año en el Liceo Nº 10-C. Después nos fuimos a Rosario.
  • ¿A qué se debió la decisión de volver?
  • A fines de los años 60 mi padre trabajaba como corredor en la barraca “Sierra”, pero quedó desocupado. Tenía 50 años y en aquel momento conseguir un nuevo trabajo era tan difícil como ahora. Al mismo tiempo mi abuelo Borrás tenía campo en Rosario y decidió asignar a cada hijo la parte que le correspondía. Mi hermano y yo teníamos buenos recuerdos de nuestras idas al campo, y así las cosas mis padres resolvieron hacerse cargo de la explotación. Los primeros cinco años mi padre viajaba desde Montevideo, pero en diciembre de 1974 nos mudamos todos para allá. Llegamos justo para la celebración del Bicentenario en 1975 y yo retomé el Liceo. Por entonces la directora era la profesora Digna Velázquez de Garat.
  • A pesar de que les gustaba el campo, para dos adolescentes no debe haber sido sencilla la adaptación al medio rural …
  • Uno va procesando estas cosas y siente que, a esa edad, fue un cambio brusco. De todas maneras me siento muy orgulloso de todo lo que he hecho en la vida. Es verdad que no soy muy pretencioso, pero siento que me ha ido bien y no me puedo quejar. Era una explotación familiar y al principio no teníamos conocimientos.
  • ¿Tuvieron que aprender algunas cosas?
  • Tuvimos que aprender todo. Cuando terminamos el Liceo optamos por carreras agrarias. Mi hermano cursó Preparatorios en Valdense y se vino a la Escuela de Maquinaria Agrícola en Libertad. Cuando fue mi turno ya se había inaugurado el bachillerato diversificado en Rosario y como no había Agronomía opté por Medicina. Podría haber ido a Valdense pero estaba a cargo del ordeñe y no disponía de tiempo. Cuando mi hermano completó su curso y volvió al campo, yo me fui a la Escuela Agraria. El primer año cursé en la escuela de Sarandí Grande; el segundo en Minas de Corrales, y el tercero hice la pasantía en la Estación “Mario Cassinoni” de la Universidad en Paysandú. La escuela de referencia era la de Trinidad. Ahí me recibí de técnico agropecuario.
  • ¿De cuándo data tu militancia política?
  • Mis viejos eran frenteamplistas de 1971, y yo empecé a militar orgánicamente en 1984. Lo que más recuerdo de aquel año es la gran cantidad de gente dispuesta a participar en la vida política. En los días previos a la elección, aquellos ómnibus cargados de compatriotas que vivían en Buenos Aires y pasaban por Rosario era realmente impresionante. Era como un despertar muy emotivo, una efervescencia muy especial que después con los años se fue perdiendo. Es verdad que uno vivía estas cosas con más frescura que después, cuando se va adentrando en la actividad política y va viendo otras cosas.
  • ¿Y en las elecciones siguientes?
  • En 1989 me integré a la recién creada Vertiente Artiguista y participé en la lista departamental. Era suplente de un edil pero no llegué a actuar en la Junta Departamental. En 1994, a través de una alianza electoral con el Partido Socialista, el ingeniero Jorge Coll fue electo diputado por Colonia y yo fui su primer suplente. Al mismo tiempo, en las elecciones internas fui designado para integrar el Plenario Nacional y desde allí, con otros tres compañeros, pasé a la Mesa Política Nacional en representación del interior.
Fabrizio Siniscalchi junto a los integrantes de la fórmula presidencial del Frente Amplio, Rodolfo Nin Novoa y Tabaré Vázquez, en la campaña electoral de 1999.
  • ¿Cuándo te radicaste en Montevideo?
  • Me vine en 1999. El año anterior Tabaré había renunciado a la presidencia del Frente Amplio y ésta era ejercida por una terna que integré en un primer momento como delegado de base. El 1º de julio de 1998 la Mesa Política me designó como secretario político y eso me obligó a viajar todas las semanas durante los seis meses siguientes. A fin de ese año el congreso del FA ratificó al compañero Tabaré Vázquez como presidente y yo puse el cargo a disposición, porque el secretario político es nombrado por la Mesa a propuesta del presidente. Él me ratificó en el cargo y como estaba llegando la campaña electoral me mudé a Montevideo.
  • ¿Qué tarea estás cumpliendo actualmente?
  • Después de la elección, durante aquella gira de reconocimiento a la militancia que recorrió varios pueblitos chicos, Tabaré me preguntó sobre mis planes personales y me anunció que estaba armando los equipos de gobierno. Yo le dije que era un “soldado de la causa” y que estaba a la orden si me sentía capacitado para la propuesta. En marzo, después de asumir, me llamó para invitarme a integrar un equipo de cuatro asesores y para que mantuviera mi responsabilidad en el Frente. Para mí fue un honor. Yo respeto a todos los presidentes democráticos, pero Tabaré no es un presidente más: es el primero de izquierda, un hombre que a lo largo de su trayectoria política logró concitar la adhesión de más de millón de uruguayos, y sin dudas es un presidente que marcará un punto de inflexión en el desarrollo del país.
  • ¿Mantienes la relación con Rosario?
  • Sobre todo afectiva. Mi padre falleció hace casi cuatro años, pero mi madre vive allí y la visito cada 15 o 20 días, igual que a mi hermano. Mi proyecto personal es volver porque mi vocación está en el campo. Soy consciente, y así lo hemos hablado con mi compañera, que una vez que deje la actividad política no me veo atendiendo un comercio en Montevideo. Me veo trabajando en el campo.
  • ¿Cómo ves al departamento de Colonia?
  • La actividad política me ha permitido conocer todo el Uruguay –no lo digo con jactancia sino con orgullo-, y creo que el departamento de Colonia es lo que muchas veces escuché decir de otros: un ejemplo en lo que tiene que ver con su desarrollo en infraestructura, descentralización, distribución poblacional, producción. Desde el punto de vista de un proyecto de “País Productivo” como intenta impulsar este gobierno, sin ningún tipo de demagogia, Colonia es un ejemplo a seguir.
  • ¿Conoces las conversaciones entre el intendente Walter Zimmer y el Frente Amplio?
  • No conozco a Zimmer personalmente, pero estoy informado de que hay conversaciones para llevar adelante algunos proyectos. Creo que en la medida que los gobernantes demuestren transparencia, honestidad en la gestión y proyectos vinculados al bienestar de la gente, es posible hacer buenos acuerdos políticos.
  • Por estas horas el Pit-Cnt desarrolla un paro contra el gobierno y los jubilados anuncian que si no reciben aumentos ocuparán la sede del BPS. ¿Cómo serán los próximos meses para los uruguayos?
  • La izquierda está aprendiendo a gobernar, y los partidos tradicionales están aprendiendo a ser oposición. El país está en una situación muy difícil. Hace muy pocos años sufrió una de las crisis más profundas de su historia. La sociedad quedó consternada, pero creo que el cambio que decidió operar en el gobierno dará sus frutos. Yo confío plenamente en la honestidad intelectual de los planteos del presidente de la República y todo su equipo de gobierno. Podrá haber diferencias, discrepancias, contradicciones –Artigas decía que la contradicción es el mejor índice de la libertad-, pero de alguna manera se irán saldando y el rumbo del gobierno será el que se propuso en la campaña electoral. Es entendible que haya reclamos, pero creo que deben estar vinculados a las posibilidades y es el gobierno quien debe marcarlas. Habrá que analizarlos, ver lo que se puede hacer, cuales son justos, cuales no lo son; cuáles se pueden atender y cuáles no. Gobernar es optar y creo que las opciones que haga este gobierno van a ir en beneficio de los más necesitados.