Semblanza del carmelitano Antonio Sarachu, primer diputado del Frente Amplio en Colonia

Semblanza del carmelitano Antonio Sarachu, primer diputado del Frente Amplio en Colonia

En la elección de 1971 en Colonia, el Partido Nacional obtuvo 37.809, el Partido Colorado 28.998, y el Frente Amplio (FA) -en su primera presentación-, 8.457. Con este resultado el primero ganó dos bancas en Diputados –Ramiro Julio Borrás y Ricardo Planchón Malán-, igual que el segundo: Daniel Armand Ugón y Bernardo Porras Larralde. El primer diputado del FA fue el demócrata cristiano de Carmelo Antonio Sarachu, escribano solidario, hombre de iglesia, padre de tres niños y de tres niñas. Este lunes 10 de febrero se completan 33 años de su fallecimiento.

Luis Udaquiola

A fines de los años de 1960 los ómnibus de Onda que partían de Nueva Palmira o de Colonia rumbo a Montevideo hacían una escala en Valdense: «Brisas del Plata, paramos 15 minutos», anunciaba el guarda, y los pasajeros bajaban para usar los baños del parador o desayunar. El departamento tenía una población de 105.000 habitantes, 129 escuelas con 14.183 alumnos, nueve liceos con casi 4.300 estudiantes, y siete escuelas industriales (UTU) con 1.400 alumnos.

Según un estudio sobre la economía departamental publicado en 1970, si bien las necesidades de una familia tipo –matrimonio con dos hijos-, se estimaban en $47.000 mensuales, mayoritariamente los ingresos no superaban los $10.000. En estos años se dejó sin efecto la negociación colectiva y se congelaron los salarios. Varias familias colonienses emigraron a Australia.

La génesis del Frente Amplio estuvo marcada por Medidas Prontas de Seguridad y represión social y política. Las tratativas en Montevideo se acompasaron con las conversaciones colonienses, sobre todo en Carmelo y en Juan Lacaze, donde los grupos fundadores del FA tenían cierta presencia y el Partido Demócrata Cristiano (PDC) en particular, contaba con jóvenes organizados. En Juan Lacaze incluso hubo actividades anteriores a la firma del acuerdo en febrero de 1971.

Antonio Sarachu (al centro) en una actividad en el Club Estudiantes de Rosario, junto al dirigente socialista Edmundo Brito y el diputado Ricardo Planchón Malán.

A fines de ese año el Tono Sarachu cumplió 40, aunque aparentaba más por su calvicie; había ingresado a la Unión Cívica alrededor de 1947 y luego contribuyó a la fundación del PDC en 1962. Como escribano nunca dejó de dar una mano inclusive cuando sus clientes no tenían condiciones de pagar los honorarios. También apoyó la creación de cooperativas e instituciones de bien público, y presidió el Colegio de Escribanos en el departamento. Como ajedrecista fue puntal en la conformación de la Federación Ajedrecista del Litoral Argentino-Uruguayo, e impulsó su renovación juvenil.

En octubre de 1971 acompañó, siempre en su Austin Eight de 1930, la Marcha de la Juventud: una numerosa demostración juvenil que recorrió el departamento con camisas naranjas y antorchas nocturnas. En Carmelo dormimos en el teatro Uamá, y en Juan Lacaze tuvimos el acto de cierre.

En noviembre, además de Sarachu como representante nacional por Colonia, el FA consiguió elegir a tres ediles departamentales: Luis Fernández (Partido Comunista) de Colonia del Sacramento, José Luis Pittamiglio (Partido Socialista) y Juan Carlos Zubillaga (Lista 99) ambos de Carmelo. El gaita Zubillaga era dueño del hotel Uruguay y allí me quedaba, gratis, cada vez que viajaba a Carmelo.

Primeros candidatos del Frente Amplio en Colonia (1971): Arq. Miguel Ángel Odriozola a la Intendencia, y Esc. Antonio Sarachu a la diputación.

Como se sabe esta historia quedó trunca por el golpe de Estado en junio de 1973. Durante casi un año y medio Sarachu trabajó en el tema de la comercialización de lanas y la investigadora de la gestión del Banco Hipotecario, propuso leyes sobre la elección directa de las juntas locales, e impulsó medidas para el departamento. Además, mantuvo una recordada polémica con el entonces ministro de Educación del presidente Juan Ma. Bordaberry sobre la Ley de Educación.

Un mes después del golpe, luego que me detuvieran en el cuartel de Colonia para averiguar algunos delitos «de imprenta», el Tono acompañó a mi padre a la Jefatura y al propio cuartel para conocer mi paradero. Hombre amable y bonachón, no toleraba el maltrato y las demoras. Contaba mi padre que reclamaba en voz alta: «¡Esto está pareciendo la comisaría de Cerro Mocho!», en alusión a un programa radiofónico de la época.

El principal motivo de mi detención, y de los también periodistas Norberto Costabel y Eduardo Víctor Boga, fue la impresión de un boletín para el Pit-Cnt, aunque también asumí la declaración conjunta del Frente Amplio y el Partido Nacional cuyo paquete había dividido en partes iguales entre el Tono y el diputado blanco Ramiro Julio Borrás. Cuando mi respuesta de que había arrojado los volantes desde la ventanilla de un ómnibus dejó de convencer a quienes me interrogaban, mi afán de «protegerlos» de una eventual prisión (¡cómo imaginar que aquella situación se extendería por 11 años!) me llevó a dar nombres de otros compañeros a los que aún no pedí disculpas.

Sarachu también ocupó el quinto lugar de la lista del PDC al Senado, junto a Eladio Dieste, Alberto Zum Felde, Ildefonso Pereda Valdez, China Zorrilla y Carlos Solé, entre otras personalidades de la época.

En 1977 me fui a San Pablo, pero en 1979 volví a Juan Lacaze para casarme y lo invité: aun usaba el Austin Eight de 1930 y, prolijamente, el mismo saco a cuadros que conocimos en la campaña electoral. Nos regaló un juego de platillos de acero inoxidable que seguimos usando para servir postres o picadas.

Volví a verlo por 1985 o 1986 en Montevideo, a instancias del flaco Atilio Gorni que estaba al tanto de su tratamiento con radiaciones en el hospital Italiano. Tomamos cortados en el café Tres amigos, que ya no existe, y nos despedimos con poca esperanza: «Tengo un cáncer machazo», resumió. Para entonces, producto de algunas discrepancias con el PDC, el Tono había fundado en Carmelo el Movimiento Social Cristiano.

Agradezco a la vida haberlo conocido: fue un privilegio compartido con los frenteamplistas y demócratas cristianos de mi generación. Aun no conozco a sus nietos, ni la plazoleta que lleva su nombre en la zona de la desembocadura del Arroyo de las Vacas y la Playa Seré en Carmelo, pero prometo hacerlo a la brevedad. El Tono Sarachu vive para siempre en la memoria de los colonienses.