No se callan

No se callan

En una sociedad donde la mujer puja por la igualdad, sus derechos y la deconstrucción de los roles culturales de género, las organizaciones sociales cumplen una tarea fundamental. De eso hablamos en esta nota con la pastora valdense Blanca Armand Pilón, integrantes de la Colectiva Feminista Sabalera, y la referente territorial de Género para el Departamento de Colonia, Julieta Purtscher.

Por Mathías Medero

Blanca Armand Pilón (64) es de Ombúes de Lavalle. Se ha desempeñado como pastora valdense en varias comunidades en Argentina y en Uruguay, es licenciada en Teología, operadora en psicología social y perita en violencia doméstica, especializada en intervención en crisis y maltrato y abuso sexual infantil y adolescente.

Luego de estudiar en Buenos Aires (Argentina), volvió a Uruguay en 1989 tras el regreso de la democracia. “Terminé el Liceo cuando se dio el golpe militar, y la dictadura me cortó la posibilidad de hacer la carrera en Uruguay. Por eso me fui. No militaba en ningún partido, sí tenía una posición política tomada”, recordó Armand Pilón.

Ella proviene de una familia valdense “y desde muy joven el compromiso social lo llevo inculcado”. No fue formada en teología europea sino en teología de la Liberación, de los curas del Tercer mundo y de pastores protestantes en América Latina que focaliza en la defensa de los más pobres y los más vulnerables.

A la teología de la liberación el feminismo “aporta teoría y una crítica constructiva. Las mujeres hemos sido olvidadas en todos los sectores de la sociedad y la cultura, y tenemos roles. Entonces esa es una mirada fuerte que yo hice desde la teoría feminista y después lo seguí trabajando por supuesto a nivel de la sociedad”.

Voz de la Mujer

En 1989 se radicó en Nueva Helvecia donde empezó a dar talleres en centros educativos sobre temas sociales y también sobre la defensa de los derechos de las mujeres. En 1991 apareció en su iglesia un grupo de mujeres para pedir un espacio para reunirse, poder hablar de sus problemas y que alguien las acompañara.  Fue la base de lo que hoy es la fundación Voz de la Mujer, que Armand Pilón fundó junto a Sonia Dovat. “Las mujeres me impulsaron, fue su demanda la que generó este espacio”.

En estos 28 años “hemos recorrido el departamento”, y “mucha agua corrió bajo el puente”. La primera Ley sobre Violencia Doméstica se creó en 2002 y la Ley 19.580 es de 2018. “No había en la sociedad una conciencia sobre lo que pasaba: las mujeres eran golpeadas por los varones porque le habían cocinado mal, porque no les gustaba tal cosa, eran golpeadas por su condición de mujer”, afirmó.

Con 35 años de servicio, en 2018 Armand Pilón se retiró como pastora emérita lo que le permitió dedicarse de lleno al trabajo en la Voz de la Mujer. La organización mantiene convenios con el Instituto Nacional de las Mujeres (Inmujeres) que brinda un servicio especializado a mujeres y a varones agresores. “Trabajo como capacitadora en los talleres, por eso recorro el departamento desde hace ya unos cuantos años”, dijo. La organización además cuenta con el proyecto Sobrevivientes que brinda atención a mujeres que han sufrido abuso sexual en la infancia, algo que no existe en el país.

Cuando las mujeres acceden al servicio “se evalúa cuál es su nivel de riesgo y en base a eso se trata de atenderla lo más temprano posible”. En la primera entrevista, de por lo menos una hora, se trata de diagnosticar si efectivamente es una situación de violencia de género (VDG). “Hay casos de acoso laboral, pero lo que más se trabaja es la violencia hacia la mujer a manos de su pareja o expareja. Ahí hablamos de noviazgo, relaciones de concubinato, matrimonios de todo”.

La primera entrevista es la más importante “porque es la segura: la siguiente no sabes si está. Ahí se brindan algunas herramientas de cuidado y de conocimiento básico sobre lo que es y cuándo hablamos de violencia, y cómo funciona para que ellas puedan visibilizar y entender lo que han vivido”.

Algunas mujeres van como “anestesiadas” y dicen: ‘no me va a hacer nada’, ‘no me va a matar’. “Ellas nos cuentan los actos cruentos y uno dice ‘¿cómo me puede estar contando esto? y lo está contando como si ayer hizo un café con leche’”. Desde ese lugar se trabaja con las mujeres para que no se naturalice la violencia. Además, se les brinda asesoramiento legal y asistencia psicológica.

Las entrevistas se realizan cada 15 días o mensualmente según cada situación. Se facilitan pasajes si no pueden trasladarse por sus propios medios, se trata de arreglar horarios para que puedan manejarse con el trabajo y los hijos. Las víctimas son atendidas en el Hospital de Rosario de martes a viernes y en la Oficina Mides de Colonia los martes, jueves y viernes. “En estos momentos estamos bastante saturadas y aunque a veces lo ideal sería tener entrevistas semanales, hay una gran demanda”, dijo Dámaris Malán, técnica de la organización.

De enero a septiembre de este año la fundación atendió a más de 250 mujeres. En el primer semestre se hicieron 290 consultas en Rosario y 155 en Colonia. Hasta 2018 había un promedio de 200 consultas anuales. “Hasta ahora en estos 28 años no han asesinado a ninguna mujer de las que hemos atendido. Consideramos que esto tiene que ver con el compromiso de todo el equipo y con el conocimiento que la organización tiene”, evaluó Armand Pilón.

“Creo que las mujeres han tomado mayor conciencia y están denunciando porque la política pública está apoyando desde 2005 cuando se empezó a instrumentar la primera ley. Las mujeres jóvenes también se están dando cuenta mucho más temprano que las otras generaciones, porque han crecido con la conciencia de saber que tienen derecho a vivir una vida libre de violencia”.  

En la última intervención de la Colectiva Feminista Lacazina en el centro de la ciudad, se dibujaron las siluetas de las mujeres asesinadas este año en Uruguay por violencia de género.

Desde septiembre del año pasado funciona en Juan Lacaze la Colectiva Feminista Sabalera integrada por 15 mujeres. También hay organizaciones feministas en Colonia del Sacramento, Tarariras, Valdense y Carmelo.

La colectiva lacazina ha realizado diferentes intervenciones destacándose la última en la calle José E. Rodó, donde se dibujaron las siluetas de las mujeres víctimas de VDG que murieron en 2019. También para el día de la mujer hicieron un homenaje a las huelguistas textiles de 1913.

¿Cuál es la raíz de la violencia de género y cómo se erradica?

Según Armand Pilón se debe reconocer que existe una VDG estructural que vive en las mujeres, que es un problema social público y de responsabilidad del Estado y que además ha sido parte de un proceso de luchas de muchas organizaciones sociales de mujeres. “Es un problema sumamente complejo, multicausal y multidimensional, que exige líneas de trabajo que promuevan el cambio sociocultural de este modelo hegemónico de género para construir relaciones de igualdad y solidaridad entre mujeres y varones”.

Las relaciones de poder “históricamente desiguales entre hombres y mujeres, han ido conduciendo a la dominación de la mujer por el varón, a la discriminación contra las mujeres y a interponer obstáculos contra su pleno desarrollo”, completó. Para la erradicación de la VDG el Estado tiene que intervenir a través de la instrumentación de leyes y el fortalecimiento de los sistemas de respuesta en el país. “Es una responsabilidad de toda la sociedad: Si no hay una sociedad dispuesta a entender que varones y mujeres somos diferentes pero iguales frente a los derechos, entonces la VDG va a continuar”.

Integrantes de la Colectiva Sabalera coincidieron en que lo más importante para erradicar la VDG es la educación y el trabajo con niños y jóvenes para generar conciencia. “Es algo que se tiene que hablar en los centros educativos, pero también en las casas. Es necesario que haya una educación horizontal y que se hable de todos los temas”, dijo Mónica Velasco.

La violencia en la sociedad ha aumentado y no es solamente una cuestión de hombres hacia mujeres sino a todo nivel. “Los gurises les pegan a las maestras en las escuelas, las madres les pegan a las maestras, es una situación de violencia que está instalada y que hay que revertir”.

No solamente son las mujeres las que tienen que padecer “sino también los propios hombres que deben ajustarse a una serie de criterios y de normas preestablecidas sobre el rol que debe ejercerse en la sociedad actual según el sexo”, remarcó Silvina Sobrado. Las feministas sabaleras notan que afortunadamente las nuevas generaciones vienen progresivamente deconstruyendo esos roles prediseñados culturalmente, que han sido atribuidos durante décadas a hombres y mujeres.

Entre las integrantes de la colectiva hay docentes que perciben en la juventud situaciones de violencia intrafamiliar, y quienes también son víctimas de violencia. En este sentido, Velasco remarcó la importancia de una colectiva feminista en la ciudad para atender no solamente a las mujeres que necesitan ayuda sino también a sus hijos y familiares.

Historias que duelen

Por el propio ciclo de la violencia la víctima de VDG tiende a aislarse, pero es fundamental que las personas de su contexto social puedan intervenir para ayudarla. “El problema de la violencia fue toda la vida, no es de ahora, y creo que hoy las mujeres tienen más herramientas para poder salir y expresarse”, dijo Luisa Lemos.

Velasco recuerda que durante su adolescencia había en su barrio un hombre “que salía a los gritos e incluso con cuchillos y le gritaba a su mujer: ‘¡¡Te voy a matar!! ¡¡Te voy a matar!!’ y los vecinos miraban y entraban para sus casas. Eso explica por qué hoy estamos donde estamos y todas las cosas que están pasando y todo el cambio que tiene que haber porque el problema tiene una raíz de muchos años”.

Luisa Lemos fue testigo de un episodio de VDG en las viviendas de Inve, en la que el agresor llegó a colgar a la mujer de la ventana mientras ella gritaba y él la amenazaba. Muchas veces en las escaleras del edificio se enfrentó con el agresor. La convivencia en el complejo fue muy tensa, y para salvar a la mujer realizó denuncias e intentó que los vecinos la ayudaran, pero todos decían “no te metas”.

Esa pareja ya no vive allí, están separados y afortunadamente la mujer pudo sobrevivir. “A mí me extrañaba el aislamiento que tenía la mujer, me preguntaba: ¿no tiene familia? ¿no tiene amigas que vengan a verla? Salía tapada con velos para que no le vieran los golpes. El tipo usaba un colchón para pegarle, para que no hiciera ruido y después andaba con el colchón. Esa situación siempre la tengo muy presente”.

Evolución de la atención hacia mujeres víctimas de Violencia de Género

Para Armand Ugón, la atención a mujeres víctimas de violencia de género ha evolucionado. “Hace casi 30 años que estamos trabajando en la temática y no es lo mismo trabajar sin un marco legal que con el respaldo de la ley. Aún sigue siendo necesario no sólo un mayor presupuesto para la implementación, sino también acompañar esto con una sensibilización de todas aquellas instituciones que tienen que velar para que esto no suceda”.

Para la referente territorial de Género en el Departamento de Colonia, Julieta Purtscher, “se ha avanzado mucho”. En materia legislativa, por ejemplo, citó la ley de interrupción voluntaria del embarazo (2012), la que creó el Sistema de Cuidados (2015) que incorpora los cuidados como corresponsabilidad de género, la ley sobre violencia hacia las mujeres basada en género (2017), y la N° 19.643 de Prevención y Combate de la Trata de personas (2018).

Todos los departamentos del país cuentan con al menos un servicio de atención a mujeres en situación de VDG. Son 32 servicios de atención en el país. Hay 19 dispositivos de articulación territorial que hacen tareas de sensibilización y difusión en centros urbanos, localidades y zonas rurales. Todos fortalecen las capacidades para facilitar la detección, primera respuesta, derivación y acceso de las mujeres a los servicios de atención.

Por su parte la red departamental de respuesta de Inmujeres integra 12 equipos de atención a varones agresores en 12 departamentos y tres centros de estadía transitoria. “Aún resta mucho por hacer y desde el Estado el compromiso se refleja en la Estrategia Nacional para la Igualdad de Género 2030 presentada el pasado 8 de marzo en el marco del Día Internacional de la Mujer”.

No obstante, desde la colectiva se marcó una carencia. “Acá si estás atravesando una situación de VDG y están en riesgo hasta tus hijos, las mujeres no tienen dónde ir”, alertó Silvina Sobrado. “Entonces agachan la cabeza y siguen dejando que les peguen. Porque si hacen la denuncia: ¿dónde duermen? ¿A dónde llevan a sus hijos? ¿Qué les dan de comer? Si bien hay redes de contención en muchos casos son insuficientes porque no hay un refugio para mujeres”.

Las integrantes de la colectiva denunciaron que incluso desde la propia ley no hay confiabilidad, ya que si se hace la denuncia, sobre todo en localidades pequeñas, el agresor se puede enterar y las consecuencias pueden ser graves. Además, luego que se hace la denuncia el alejamiento no es inmediato, por eso no es nada sencillo para la mujer tomar la decisión de irse de su casa.

Femicidio, un término contra la neutralidad y la invisibilidad

El término tiene más de dos siglos, y se usó por primera vez en Inglaterra en 1801 en una obra teatral. Desde 1970 se empezó a emplear para hablar de distintos asesinatos de mujeres. “La neutralidad del término homicidio no conocía ni daba visibilidad a esta discriminación, a esta desigualdad y a esta violencia de la que son objeto las mujeres”, explicó Armand Pilón.  

“De ninguna manera se pone por encima la vida de una mujer a la de un varón: lo que se hace es visibilizar este tipo de asesinatos que en realidad la sociedad no quería ver y todavía le cuesta verlos. Estas muertes violentas de mujeres se ubican además en un extremo continuo de violencia que tiene lugar en el ámbito privado e íntimo. Hay que dar a estos asesinatos el marco legal y la posibilidad de analizarlos desde estos lugares”.

Según la entrevistada debe defenderse a las mujeres porque la VDG mata, y los riesgos pueden ser muy altos tanto para ellas como para sus hijos, y también para los varones que muchas veces deciden matar y después matarse.

Para reflexionar

“Jamás nos vamos a acostumbrar a la violencia que viven las mujeres, las niñas y los niños. El hecho de no acostumbrarnos y estar abiertos a escuchar su dolor, su indignación, su impotencia, hacen que nuestra lucha la podamos ver desde la esperanza en un mundo mejor y diferente que abrace los valores de la libertad, el respeto, la equidad y la igualdad”.  

Armand Pilón completó su reflexión con un mensaje: “En esta sociedad de Colonia, que es un departamento sensible que se preocupa, hay una ciudadanía que participa de diferentes organizaciones, que siempre está tratando de dar una mano: no culpemos a las víctimas con tanta facilidad”. La especialista sostuvo que cuando las cosas están judicializadas es porque algo grave está pasando. “Tratemos de proteger a las víctimas y de no apoyar a los victimarios. Aspiremos a una vida libre de violencia hacia las personas, a tener esperanza sobre eso y a saber que tenemos derecho al trabajo, a la vivienda, a los derechos esenciales y a ser felices juntos y juntas”.