Queso, miel y rock&roll. La movida beat de los 60’ y los 70’ en Colonia

Queso, miel y rock&roll. La movida beat de los 60’ y los 70’ en Colonia

Publicada originalmente en febrero de 2006.

Hasta la irrupción en el comienzo de la década de 1960-, de las bandas británicas The Beatles y The Rolling Stones, las heladeras eran todas blancas y los teléfonos todos negros. Desde entonces la vida cambió, y no sólo en el Reino Unido. Durante toda esa década y aun después –simultáneamente a la intervención de Estados Unidos en Vietnam-, miles de jóvenes norteamericanos reaccionaron contra los valores de la sociedad e intentaron evadirse a través del sexo, la droga y el rock and roll. Ésta y otras características del movimiento hippy –el cabello largo en los varones y el uso de ropa colorida y estrafalaria-, se arrastraron por el mundo.

El Volkswagen “escarabajo” hizo furor en Uruguay en 1962, pero una partida importada por Julio César Lestido quedó detenida en Nueva Palmira por cuatro años y se vendió a partir del 66. Ese mismo año la incipiente banda The Fire Birds –Julio Zabaleta, Jorge Ricca, César y Gustavo Badín-, de Colonia del Sacramento se hizo de su primera guitarra: una Norton que los papás de Zabaleta compraron en la casa “Dorrego” de Minas. Como no había plata para los equipos de amplificación, Dorrego resolvió donarlos y enviarlos a Colonia dos días después. Fue un gesto generoso. Igual que el gesto de Julio Zabaleta que ofreció su panadería “Artigas” para que los jóvenes ‘pájaros de fuego’ comenzaran a soñar su proyecto. Esto ocurrió en 1965, el mismo año que Mario Benedetti publicó “Gracias por el Fuego”, y Daniel Viglietti, Los Shakers y Alfredo Zitarrosa editaron sus primeros discos.

Zabaleta contó a la revista “Como Somos” en 1973 que su hijo aprendió a tocar la guitarra con el músico Chony Conrado, y que desde el comienzo “los ayudamos todo lo que pudimos”. En el mismo reportaje, Élida Mattos de Ricca dijo que su hijo Jorge estudió con un tío, profesor de música, y que “compró la primera guitarra en noviembre de 1966”. El primer baile fue en el Club Colonia en abril de 1967 y luego fueron contratados para un programa de actuaciones en el Yachting Club. La abuela de los hermanos Badín, Rosa De Rico, contó que César “canta divino”, y que Gustavo estudió piano durante diez años. “La noche que rindió el último examen, en diciembre de 1968, tenía una actuación, así que cerca de la medianoche tuvo que salir corriendo”.

En la época del reportaje ya no eran The Fire Birds sino ‘Hojas’. En el verano de 1972 tocaron tres veces por día en el Argentino Hotel de Piriápolis: al mediodía en la piscina, de tarde en el salón Dorado y de noche en la boite Mau-Mau. Luego grabaron su primer disco, actuaron en el teatro Solís y, salvo Ricca, que por entonces trabajaba en el casino de Colonia, todos se radicaron en Montevideo. Actualmente César Badín y Julio Zabaleta trabajan como programadores en radios del Sodre, y Gustavo Badín y Jorge Ricca –que ya no trabaja en el casino pero sigue viviendo en Colonia-, están dedicados a la banda.

“ROCK-AND-ROLLEROS” O “BEATLEROS”

Hojas. Más “beatleros” que “rock-and-rolleros”.

Tras poco más de diez años de receso, en 1993 “Hojas” volvió a los escenarios y desde entonces ha experimentado cambios en su integración: se incorporó como cantante la esposa de Gustavo Badín –Daniela Sosa-, y César Badín fue reemplazado por el batería Ricardo Añón. La novedad es que acaba de integrarse el tecladista Luis Cardozo –ex Yulelé y acompañante de giras de El Sabalero-, y que el 3 de marzo embarcan para Barcelona –excepto Zabaleta y Añón-, para tocar durante seis meses en un programa de cruceros por los puertos del Mediterráneo. Para volver a escuchar “A través de la ventana” –hasta hace pocas semanas “Hojas” tocaba los viernes de tardecita en La Pasiva de la plaza Fabini-, habrá que esperar la primavera.    

Julio Zabaleta reconoce a The Rolling como “compañeros de ruta” pero no de estilo: “Lo nuestro es el pop-rock y en ese sentido más que ‘rock-and-rolleros’ somos ‘beatleros’”.

En 1966 también nacieron ‘Los Charmers’, una banda integrada por los rosarinos Carlos Rodríguez Sabalsagaray, Jorge Gago, Néstor ‘Macaco’ Arce, y el ex candidato a la Intendencia de Colonia por el Frente Amplio, Ruben Martínez. Cuatro meses después del debut, Rodríguez Sabalsagaray se suicidó. Tenía 18 años y dejó a sus compañeros sumidos en la tristeza.

Fue su madre que los convenció a seguir. “Carlos le había entregado a la banda toda la polenta y era una forma de homenajear su memoria”, explicó Gago, que tiene 58 años y hace cuatro retornó a Rosario luego de vivir 27 años en Buenos Aires. A fines del 67 –ya sin la presencia de Ruben Martínez-, se incorporaron el también rosarino Carlos Martínez y los lacazinos Guzmán Pérez y Dante Giménez.

Al otro lado del Atlántico –si no bastase la afición de Jagger y Richards por la bebida, las drogas y la juerga-, The Rolling Stones se había forjado una imagen de ‘chicos malos’ gracias al trabajo de su primer productor, Andrew Oldman. De esta época es la leyenda de su enfrentamiento con The Beatles –“malos contra buenos”-, de la que luego se supo se trató de una jugada comercial.

¿DESORIENTACIÓN MENTAL Y SOCIAL?

Los Charmers tocaron pocas canciones de The Rolling y basaron su repertorio en covers, rock argentino, algunos grupos españoles e italianos, y buena parte de los conjuntos uruguayos de la época: Totem, Psiglo, Los Iracundos, Sexteto Electrónico Moderno. “En aquellos años muchas bandas se plantearon la necesidad de cantar en español desafiando la avalancha de músicas en inglés”, recordó Gago.

El músico –que también es maestro y actualmente gerencia un negocio de libros, papelería y alquiler de DVDs en Rosario-, definió a Los Charmers como un conjunto “metido en la gente, verdaderamente popular”. En 1969, junto a la banda rosarina The Sun Shine, se colocó entre las seis mejores del país en el Beat Show de Coca-Cola que contó con la participación de más de 60 conjuntos.

En 1973, jaqueados por la necesidad de conciliar las actividades musicales con sus carreras y la militancia política, resolvieron disolverse. La última actuación fue el 1º de mayo en el Club Estudiantes. Carlos Martínez completó su carrera de medicina y hoy es neurólogo; Guzmán Pérez también es médico y trabaja en Buenos Aires donde se radicó hace varios años; Dante Giménez se formó en Ciencias Económicas y asesora al Sindicato Médico del Uruguay; Néstor Arce, hasta su fallecimiento en 2004, trabajó en Rosario en una distribuidora de cigarrillos y golosinas. A pesar de las ofertas nunca se integraron a otras bandas. “Teníamos una relación muy fuerte y no había lugar en otro lado. Bajamos la cortina”, define Gago. Tampoco faltaron ofertas para volver a reunirse. “Hubo conversaciones, algún tanteo, y no faltaron ganas, pero era muy engorroso”. 

En 1967 durante el Primer Festival de la Canción Beat y de Protesta –que ganó Dino con “Como un soldado”-, el cantante Polo provocó un escándalo al declarar: “sean los orientales tan ignorantes como atrevidos”. Un crítico de El País sostuvo que aquello era prueba evidente de la desorientación mental y social del momento.

Ese mismo año Juan Lacaze presenció el nacimiento de “Los Bemoles”, lo que se dice una ‘big-band” de música tropical y “moderna” con ocho integrantes: Félix Gandaria, Atilio García, Jorge “Fate” Abella –fallecido en 1999-, Aldo Vaia, Dante Giménez, Ulises “Liche” Dotta, Alfredo Pérez y José Martínez. 

MÚSICA PARA VIVIR

Dos años más tarde Giménez, Dotta, Pérez y Martínez crearon Los Sanders, un pequeño grupo que incursionó en el rock y las baladas. El batería José Martínez tenía entonces 20 y pocos años y no se imaginaba que estaba inaugurando una larga carrera. Hoy, con 61 años, reconoce que es de los pocos que ha permanecido activo durante casi cuatro décadas y le agradece a la vida. “Estoy en mi salsa y aunque ya no soy un chiquilín, continúo yendo a los ensayos con el mismo entusiasmo”.

Sky Blue. Gustavo Bentancour, Daniel “Piky” Rodas y Sergio Bentancour en 1970 en Buenos Aires donde grabaron un ‘demo’.

Martínez ha incursionado en prácticamente todos los estilos musicales. A fines de los 60 integró -junto a Dante Giménez-, el conjunto helvético “Blue Angels” de los hermanos Alfredo y Eduardo Brun, Rodríguez y Perazza. En el comienzo de los 70 la banda acompañó a Roberto Barate en su interpretación de “Oración blanca” en el Festival De Costa a Costa de Piriápolis. A mediados de los 70 realizó dos viajes a Argentina donde trabajó en una compañía de revistas con músicos latinoamericanos, night clubs porteños y acompañó a Nicky Yones en una gira por la provincia de Santa Fe. La música no sólo le trajo satisfacciones profesionales. Al retornar a “Blue Angels” conoció a la estudiante de magisterio María Cristina Pino con quien se casó en 1978 y tuvo dos hijas. 

Tras un breve receso artístico en Montevideo, en 1980 se integró al también helvético “Manos” junto a Carlos Vecino, Julio Häberli y Mario Burguer. Fueron dos años movidos con varias presentaciones en la capital. “Vecino tenía una pensión que nos aseguraba alojamiento y local de ensayos y -a través de Fernando Diez, el representante de “Hojas”-, tuvimos acceso a varios programas de radio y televisión”. En el comienzo de los años 80 –hasta que el auge de las discotecas puso en jaque a la música en vivo-, integró sucesivamente “Magia”, “Brisas” y “Pétalo”. En 1982 y 1983, junto a Gerardo Hernández, Ramón Páez, Ledo Urrutia y otros, recorrió varias capitales latinoamericanas con el Sexteto Indoamericano. En 1985 ingresó a la recién inaugurada Emisora del Sauce y comenzó a colaborar en la sección deportiva del periódico “Panorama”.

BAJO LA RAMBLA EN EL CIELO CON DIAMANTES

Cuando parecía que su carrera musical estaba liquidada, en 1986 los integrantes del Grupo Vocal Sur de Cosmopolita –Carlos y Pablo Negrín, Daniel Gonnet y Mario Baridón-, lo invitaron para grabar el disco “Un poco por la Paz”. En 1987 grabaron otro, en el comienzo de los 90 realizaron una gira por varias ciudades argentinas, y en 2002 y 2005 viajaron a Italia.  

En 1994 integró “Carrumba” y “Nuestra Razón” con quien obtuvo el primer premio en el Festival Nacional de Canto y la Cultura Popular organizado por el Ministerio de Turismo. Luego armó “La Banda de la Escollera” con Alejandro Carbajal, Gervasio Picca y Luis Pérez, y se incorporó al Grupo Musical Don Bosco reemplazando al batería Freddy Poses –ex Flintstones”-, cada vez que su turno en la fábrica le impedía asistir a los ensayos.

En el año 2000, junto a Luis Madero, William Delgado y Wilmar Sánchez creó su banda actual -“Signos”-, a la que más tarde se incorporó Sebastián Sabalzagaray en teclados. Martínez no es propiamente un rockero. Si bien admite que siempre le gustó “Bajo la rambla”, está claro que prefiere a The Beatles. “Las comparaciones son odiosas, pero los Rolling son desprolijos”.

En 1969, el año del festival de Woodstock, debutó en Nueva Helvecia The Black Stones, integrado por Roberto Barate, Walter Chambon, Oscar Bernatzky, Oscar Zerpa y Fernando Long. Tocaban canciones propias y de The Rolling Stones, Creedence Clearwater Revival, Cream, Led Zeppelin, Three Dog Night y Guess Who. Arrancaron con fuerza: además de las clásicas presentaciones en Colonia, actuaron en Asunción y otras ciudades paraguayas, tocaron en el pub del Casino Nogaró en Punta del Este, y en 1970 obtuvieron –junto a Los Honkeys de Cerro Largo-, el primer lugar en el Festival de Música Beat del Uruguay que se celebró en el Cantegril Country Club. Aquella noche actuaron como invitados Kano y Los Bull-Dogs y el cantante Gervasio.

The Black Stones en 1969. De izq. a der.: Roberto “Chiquito” Barate, Walter “Rebelde” Chambon, Oscar “Lagarto” Bernatzky, Oscar “Tenaza” Zerpa y Fernando “Patato” Long.

La historia se repitió en 1971 al ganar el segundo premio en representación de Colonia, esta vez en el Parque Harriague de Salto con los legendarios “Totem” y “Psiglo” como grupos invitados.

EL ATAQUE DE LA MÚSICA-DISCO

El guitarrista Oscar Bernatzky tiene 53 años y lo que más recuerda de aquel certamen fue un solo del batería de “Psiglo”, Gonzalo Farruggia.

En 1974 la banda estaba a full pero el cantante del grupo, Roberto Barate, sufrió un accidente de cacería y murió en un campo próximo a Rosario. En la época no existían teléfonos móviles ni servicios de emergencia médica. Barate tenía 25 años, y “se fue en sangre”, resumió Bernatzky.

Tras un período de inactividad el grupo decidió continuar, pero tocando únicamente música instrumental y bajo el nombre de “Sui Magens” en homenaje al amigo desaparecido.

Cacho Badin e integrantes de Sui Magens en la piscina del Argentino Hotel de Piriápolis.

Durante cinco años recorrieron el sur del país, realizaron varios recitales en Montevideo con la participación de músicos invitados, y hasta montaron una versión de la ópera-rock “Jesucristo Super Star”. Por entonces Chambón se retiró con la intención de viajar a Brasil, e ingresó al grupo el tecladista Ramón Quevedo. Durante una temporada en el Argentino Hotel de Piriápolis fueron contratados por el productor Francis Smith para grabar un disco en Buenos Aires. Luego el sello discográfico les invitó a radicarse en Buenos Aires, pero eso no fue posible por los compromisos personales que mantenían en Uruguay. “Sui Magens” tocó por última vez el 31 de diciembre de 1979 en el Club Nacional de Nueva Helvecia en medio de un período crítico para los músicos por la llegada de la música-disco. “Había un cierto cansancio”, define Bernatzky, quien practica ciclismo y gerencia un comercio de bicicletas en Nueva Helvecia. Zerpa vive en Montevideo donde tiene una empresa de computación; Long está radicado en Valdense y trabaja en una distribución de golosinas; Quevedo vive en San Nicolás, en la provincia de Buenos Aires. A pesar de que cada uno vive en un lugar distinto, en 2005 “Sui Magens” resolvió reunirse para tocar. Actuaron en dos “noches de la nostalgia”: el 24 de agosto en La Calera de Rosario, y el 27 en el Club Valdense y en el Café del Bosque de Nueva Helvecia. El 4 de marzo volverán a juntarse, esta vez en San Nicolás, para celebrar el casamiento de Pablo, el hijo de Ramón Quevedo.

Al igual que “Hojas” en 1993 y “Sui Magens” en 2005, bandas famosas de las décadas del 60 y 70 retornaron a los escenarios o preparan su regreso -Los Gatos, Los Shakers, The Who, Pink Floyd, Led Zeppelin, Cream-, recreando el disfrute de una época memorable. Para músicos como el lacazino José Martínez el sueño nunca acabó. A veces colegas de su generación que dejaron de verlo, pero continúan frecuentando bailes, lo descubren: “Aquél que está arriba del escenario ¡¿no es José?!” 

Luis Udaquiola