Mónica Michelena: “El barrio y el monumento Charrúa me dan esperanza”

Mónica Michelena: “El barrio y el monumento Charrúa me dan esperanza”

En el marco de la reinauguración del monumento al Indio Charrúa y las letras corpóreas en el Barrio Charrúa de Juan Lacaze, la delegada del Consejo de la Nación Charrúa, Mónica Michelena habló sobre la lucha indigenista actual por promover derechos para los pueblos originarios y por cambiar el concepto de ‘exterminio charrúa’. Un tercio de la población uruguaya tiene ancestría indígena y un 5% con ascendencia indígena.

Mathías Medero

Mónica Michelena (56) nació en la ciudad de Paysandú en 1963. Su infancia fue tranquila. Si bien se crió en la capital sanducera, tuvo la posibilidad de tener contacto con el campo desde bebé, ya que tres hermanas mujeres solteras que vivían en una chacra la adoptaron como sobrina y pasaba largas temporadas con ellas, en el medio rural, en contacto con la naturaleza.

A los cinco años sus padres compraron una chacra en la localidad de Constancia, donde iban los fines de semana y allí tuvo la posibilidad de entrar en contacto directo con la vida en el arroyo donde había nutrias y carpinchos, y comenzó a amar todo lo nativo, lo que heredó de su padre; de su madre heredó el contacto con el fuego y las plantas medicinales.

“Mi proceso de relacionamiento con mis ancestros es por linaje familiar. Recién a los 18 años me enteré a través de una tía, de que mi bisabuelo era un charrúa. Así fue que comencé un largo proceso de volver a mis raíces, buscando a otros descendientes y preguntando en mi propia familia sobre los saberes y conocimientos tradicionales indígenas que se habían conservado. Cuando me enteré se hizo un ‘click’ en mi vida”, confesó.

Su lucha comienza en 1981 cuando se enteró que su bisabuelo era charrúa. Desde ese momento se empezó a reencontrar con otros descendientes, buscando la memoria oral resistente al genocidio de Salsipuedes. “Cada uno de nosotros tiene un pedacito de esa memoria y entre todos vamos rearmándola. Yo le puse un nombre a esa acción colectiva: para mí estamos rearmando el Gran Quillapí de la Memoria, ya que el quillapí era una capa formada por la unión de pedazos de cueros cosidos por las mujeres charrúas”.

La lucha organizada comenzó en 1989, cuando se integró a la Asociación de Descendientes de la Nación Charrúa (ADENCH), recién fundada. En agosto próximo se cumplirán 30 años del movimiento indígena organizado en Uruguay.

El Consejo de la Nación Charrúa (CONACHA) del que Michelena es delegada, se fundó el 25 de junio de 2005. Surgió por la necesidad de tener una sola voz frente al Estado uruguayo. Actualmente está integrado por seis agrupaciones y comunidades indígenas de diferentes puntos del país: Comunidad Charrúa Betum (Salto), Agrupación Queguay Charrúa (Paysandú), Comunidad Charrúa Guyunusa (Tacuarembó), Comunidad Charrúa Basquadé Inchalá (Montevideo), Comunidad Jaguar Berá (Montevideo) y la Unión de Mujeres del Pueblo Charrúa (U.M.P.CHA). En total los miembros del CONACHA ascienden a 138 personas.

“Funciona bajo los valores ancestrales de la horizontalidad y el consenso, trabajando en la reivindicación de los derechos de nuestro Pueblo Charrúa. Actualmente es la única organización indígena de carácter nacional en nuestro país”.

Sus principales objetivos son: primero, lograr una mayor autoidentificación y reconocimiento indígena en Uruguay de acuerdo a los estándares establecidos en los instrumentos internacionales de derechos humanos. Segundo, recuperar, revalorizar y sistematizar la cultura del Pueblo Charrúa, así como sus valores ancestrales y su cosmovisión.

CONACHA pretende lograr el reconocimiento del aporte del Pueblo Charrúa en la construcción de una sociedad pluricultural. Promover un revisionismo histórico y un cambio de visión de la existencia y situación actual del Pueblo Charrúa en Uruguay, integrando transversalmente la cosmovisión charrúa en los programas educativos formales y no formales.

El CONACHA tiene una destacada labor en pro de los derechos de los pueblos originarios en el país y en el exterior, destacándose la participación en varias oportunidades en las Naciones Unidas. A nivel nacional, una de las acciones más importantes del CONACHA fue impulsar y lograr la promulgación de la Ley Nº 18.589 en 2009, que declara al 11 de abril (día en el cual se produjo el Genocidio del Pueblo Charrúa), como Día de la Nación Charrúa y de la Identidad Indígena.

Actualmente está impulsando una ley para cambiarle el nombre a la festividad del 12 de octubre, que pasaría de llamarse Día de la Raza a Día de la Resistencia afro e indígena. El CONACHA ha tenido además incidencia en la reestructura de la educación. A través de su participación en el Congreso de Educación en 2008, se ha logrado incluir una revisión histórica y la revalorización de la cultura de los pueblos originarios en los nuevos programas de Educación Primaria.

De 2007 a 2010, el CONACHA tuvo un representante en la comisión contra la Discriminación, Racismo, Xenofobia y toda otra forma de discriminación que depende de Presidencia de la República y del Ministerio de Educación y Cultura y desde allí se logró con el Registro Civil que se considere el derecho identitario de poner nombres indígenas a los niños, a través de una nueva normativa nacional.

Desde 2005 el CONACHA ha estado participando activamente de reuniones con el Instituto Nacional de Estadística donde ha propuesto preguntas para el Censo de 2011. Ese año el CONACHA realizó una Campaña de Sensibilización hacia una mayor identificación de la población indígena obteniendo resultados alentadores ya que aumentó el porcentaje de población indígena, del 3,8 % en 2006 al 5%. Desde 2012 viene desarrollando un Plan de Acción con medidas proactivas hacia la ratificación del Convenio 169 de la OIT por parte del Estado uruguayo.

Una de estas medidas es la visibilización en los espacios internacionales de esta demanda, habiendo presentado el petitorio de ratificación del Convenio 169 de la OIT al Relator Especial sobre los derechos de los pueblos indígenas de las Naciones Unidas en tres oportunidades, la última en mayo de 2015.

En 2012 el CONACHA participó en la 11ª Sesión del Foro Permanente para las Cuestiones Indígenas de las Naciones Unidas, haciendo uso de la palabra por primera vez en un ámbito de las Naciones Unidas. En esa oportunidad, se presentó ante todos los estados partes la situación de los Pueblos Indígenas de Uruguay. Posteriormente participó en la 12ª y 13ª Sesión del Foro Permanente para las cuestiones Indígenas de las Naciones Unidas. Asimismo ha presentado dos informes alternativos al Examen Periódico Universal, en enero de 2014 y en enero de 2019.

“En representación del CONACHA he asistido a tres diferentes sesiones del Consejo de Derechos Humanos durante 2014 y 2019, para hacer el trabajo de cabildeo con otros estados. Se logró que en la última revisión a Uruguay en enero de 2019, ocho países le recomendaran la ratificación del Convenio 169 de la OIT. El 4 de julio pasado en representación del CONACHA pude tomar la palabra en el Consejo de Derechos Humanos para dar a conocer la falta de cumplimiento de los derechos indígenas por parte del Estado Uruguayo”, sostuvo Michelena.

A nivel nacional, en 2013 el Consejo participó en las dos Asambleas Nacionales de los Derechos Humanos organizadas y convocadas por la Institución Nacional de Derechos Humanos y Defensoría del Pueblo (INDDHH). En ambas asambleas se planteó la necesidad de la ratificación e implementación del Convenio 169 de la OIT como también la denuncia de las situaciones de vulnerabilidad social de la población indígena, y se presentó un informe con las demandas de CONACHA.

Ese año se presentó el petitorio de ratificación del Convenio 169 OIT al entonces presidente de la República, José Mujica, con lo cual se logró la firma del canciller Luis Almagro a favor de su ratificación. “Hace ya más de diez años que este petitorio está detenido en el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social, el cual aun no se ha expedido al respecto, por temor a posteriores reclamos territoriales, obstaculizando el proceso hacia la ratificación, pues este ministerio debe remitir el proyecto de ratificación al parlamento por ser un convenio de la OIT”, explicó.

Desde junio de 2014, como referente del movimiento indígena nacional Michelena pasó a formar parte de la Unidad Étnico Racial de la Cancillería, como asesora en Asuntos Indígenas, siendo este el primer caso de una persona indígena participando en un ministerio en Uruguay.
Como consecuencia de esto durante la Conferencia Mundial sobre Pueblos Indígenas de las Naciones Unidas, realizada en septiembre de 2014, el canciller Almagro pidió perdón en nombre del Estado y del pueblo uruguayo por el “exterminio” de los Pueblos Indígenas , así como también se comprometió a impulsar la ratificación del Convenio 169 de la OIT. Posteriormente en una actividad realizada en Montevideo sobre la temática indígena y afro-descendiente, Almagro se corrigió por haber utilizado la palabra “exterminio” – palabra que sigue reproduciendo la invisibilización y la idea de “país sin indios”- y utilizó esta vez la palabra “genocidio”. Vale destacar que estas declaraciones del canciller son relevantes en cuanto a que el pedido de perdón se realizó en presencia de los colectivos charrúas.

Desde 2005 Michelena es miembro del Consejo Directivo del Fondo para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas de América Latina y el Caribe. El CONACHA se encuentra realizando distintas actividades tanto en el interior del país como en la capital en pro de la conciencia indígena y de los derechos de los pueblos originarios. “Una de las actividades que realizamos desde hace años son charlas en escuelas, liceos y centros educativos de todo el país”.

Una de las acciones de visibilización reciente fue haber participado en la película documental El país sin indios, de los directores Nicolás Soto y Leonardo Rodríguez, la cual obtuvo el premio del público a la mejor película en el Festival de Cine sobre Derechos Humanos “Tenemos que ver”, en Montevideo, en junio pasado.

Una cultura invisibilizada
La importancia que tiene el Pueblo Charrúa en la historia del Uruguay “está muy invisibilizada”, dijo Michelena. “Mi Pueblo Charrúa luchó por más de 300 años contra varios imperios por la libertad de esta tierra”, remarcó. En 1812 los charrúas se pliegan a la lucha artiguista y allí son los que van adelante en los enfrentamientos, son los que llaman “carne de cañón” en las batallas con sus hondas, boleadoras, lanzas, arcos y flechas. “Muy pocos sabemos que Artigas tenía un escudo conformado por 25 charrúas que le cubrían sus espaldas durante las batallas”, destacó.

El principal aporte “que nos ha legado el Pueblo Charrúa es a nivel de valores. El vínculo con la naturaleza es de suma importancia en estos tiempos que corren. Éramos parte de la tierra y nunca se la exprimía, nunca se extraía de ella más de lo necesario, siempre con una visión de futuro, pensando en las futuras generaciones”, dijo. “Si se cazaba o pescaba, se tenía un criterio de cazar al más viejo de la manada para así asegurar la supervivencia de esa especie y así con todos los elementos naturales que nos rodean: el agua, la tierra, el aire se consideraban como sagrados”.

Otro de los valores que legaron sus ancestros es la horizontalidad: nadie es más que nadie, cada uno es una parte fundamental de un todo, de un solo cuerpo. “Al tomar las decisiones se utilizaba este valor de la horizontalidad, la palabra dada era también sagrada, se respetaba a rajatabla”.

De acuerdo a los últimos estudios de ADN de la antropóloga Mónica Sans, un tercio de la población uruguaya tiene ancestría indígena. El último Censo Nacional de 2011 arrojó que el 5% de la población uruguaya declaró tener ascendencia indígena, mientras que un 2,4 % identificó a la indígena como su principal ascendencia

Un pueblo sobreviviente
Para Michelena la educación aun no maneja adecuadamente la temática indígena en Uruguay. A pesar de que en el programa escolar figura, por ejemplo, el genocidio de la población charrúa a manos de Fructuoso Rivera, en los centros de formación docente no se capacita a las maestras para dar con profundidad este tema.

“Menos aún se habla en la escuela de nuestra presencia actual. Es como que los charrúas estuviéramos petrificados en el tiempo, se trasmite a los niños que no existimos, que los últimos charrúas fueron exterminados en Salsipuedes”, señaló.

“El concepto de exterminio indígena en nuestro país es un estereotipo difícil de romper. Creer que genocidio equivale a exterminio está muy arraigado, lo que no se da con el genocidio judío y armenio, nadie niega la existencia actual de la población judía ni armenia, pero sí se niega a la población indígena”.

La Garra Charrúa
Si bien el uso del concepto “garra charrúa” se restringe únicamente al ámbito futbolero y fuera de él la población no tiene cabal conciencia de sus raíces indígenas, para el CONACHA es una oportunidad para reivindicar y visibilizar su presencia actual. “Se ha trabajado y se piensa contactar con futbolistas y deportistas que han expresado tener ascendencia indígena como Edinson Cavani”, informó.

El valor de un barrio y un monumento que rinde homenaje al Charrúa
“Personalmente nunca había escuchado que existiera el monumento, pero sí sabíamos de la existencia del Barrio Charrúa a través de un compañero del CONACHA que nació y se crió en este barrio de Juan Lacaze”, dijo Michelena.

Tanto para el CONACHA “como para mí es de una gran importancia que exista este monumento al Indio Charrúa y que ahora además se lo destaque a través de la palabra CHARRÚA, a través de las letras gigantes. Es una acción de empoderamiento del propio barrio a través de su comisión barrial, la que a través de sus propios medios la ha realizado, lo cual para nosotros es muy valioso”.

Michelena quiere mucho la palabra “Charrúa” por lo que simboliza en la historia, por el aporte de los guerreros charrúas en la gesta artiguista y por su inagotable lucha por la libertad de esta tierra por 300 años contra varios imperios.

“Este espacio se puede resignificar de muchas maneras. Por ejemplo, se puede realizar un estudio de la presencia indígena en Juan Lacaze y alrededores, a través de la memoria oral de sus habitantes y de los registros arqueológicos e históricos, investigar por qué se le llamó Barrio Charrúa. Es muy importante recuperar la memoria histórica del lugar, desde su propia gente, ellos son los protagonistas ya que ellos son los poseedores de esa memoria oral”, opinó.

La dirigente de CONACHA expresó que otra forma de homenajear a la cultura charrúa en este espacio sería tomar una fecha significativa del Pueblo Charrúa y hacer un acto en el monumento y diversas acciones en torno a ella en Juan Lacaze, en donde participen las escuelas, liceos y UTU, y toda la población, con el propósito de visibilizar la presencia indígena en el lugar.

“Esto mismo lo estamos haciendo ya desde hace cinco años en la localidad de Gregorio Aznárez en Maldonado, donde se erigió un monumento a la Mujer Indígena, y la comunidad local invitó al CONACHA como coorganizador de las acciones que se llevan a cabo en ese monumento, el Día Internacional de la Mujer Indígena que es el 5 de setiembre”.

CONACHA ha realizado un estudio de todos los lugares con valor patrimonial de asentamiento charrúa, al que el Concejo llama lugares sagrados. Uno de ellos es Salsipuedes. “Este año presentaremos un petitorio para que sea nombrado Sitio de Memoria, de acuerdo a la Ley de Sitios de Memoria”.

Charrúa: símbolo de lucha, dignidad y libertad
El objetivo a corto plazo del CONACHA es lograr el reconocimiento de su existencia actual como Pueblo Charrúa y el objetivo a largo plazo es que en Uruguay se respeten e implementen los derechos indígenas consagrados internacionalmente.

“El encuentro con el Barrio Charrúa me brinda la esperanza de que sea el mismo pueblo uruguayo y, en este caso, el pueblo de Juan Lacaze, el que luche por el reconocimiento de nuestras raíces indígenas, de nuestro legado ancestral en valores de libertad y dignidad, pasando por el reconocimiento del aporte indígena en las luchas independentistas y de todo poder extranjero, así como también el reconocimiento de los conocimientos y tradiciones traspasados generación tras generación”.