Con el arquitecto lacazino Gerardo Martínez: “La arquitectura puede y debe involucrarse con la realidad social”

Con el arquitecto lacazino Gerardo Martínez: “La arquitectura puede y debe involucrarse con la realidad social”

El arquitecto lacazino Gerardo Martínez dijo que el Teatro Victoria aún persiste en el imaginario colectivo, y que la Casa Mascetti es un símbolo cultural, ideal para alojar el Museo Puerto Sauce. Opinó que la ciudad hoy se juega el futuro y adelantó que en la década entrante ve un Juan Lacaze “próspero y activo”.

Mathías Medero

Gerardo Martínez Peraza (38) nació en Juan Lacaze y creció en Villa Pancha, más precisamente en Villa Elisa. Estudió en la Escuela Nº 100, en el Liceo Nº 1 de Juan Lacaze hasta 5º año, y cursó 6º año en el Liceo Daniel Armand Ugón de Valdense.

Es arquitecto egresado de la Universidad de la República (Udelar) en 2007, posgraduado en investigación Proyectual (Udelar, 2016), y en proyecto de arquitectura (Universidad de Buenos Aires). Actualmente cursa una maestría en Arquitectura y Representación de la Udelar. Es docente en el Taller Apolo de la Udelar y responsable del proyecto para la recuperación y transformación de la antigua Casa Mascetti donde funcionará el Museo Puerto Sauce.

Una oportunidad para revivir la memoria

“La ciudad es un artefacto complejo, compuesto de un sinfín de hechos materiales acompañados de relatos. Es una suerte de mosaico que construye un lugar para vivir y que tiene la capacidad de guardar o construir la memoria colectiva de su gente. La casa Mascetti es parte de esto”, dijo Martínez.

La Casa Mascetti fue construida en 1909 para alojar al encargado del Teatro Victoria, levantado ese mismo año por el industrial textil José Salvo. Antes que la familia Mascetti pasaron otras dos familias, pero fue Mascetti quien la ocupó por más tiempo.

“En mi cabeza pasan cosas más allá de la casa Mascetti. Aquello de la memoria colectiva siempre me lleva a hacer un ejercicio: ‘Si yo le preguntara a un lacazino si sabe que existió el Teatro Victoria, probablemente responda afirmativamente; jóvenes y adultos. No obstante, pocos o más precisamente ninguno ha conocido al teatro. ¿Cómo es que permanece eso permeando en nuestra memoria?  Es trabajar desde este lugar lo que me interesa, en este caso, la cuestión proyectual”.

Nuestro entrevistado no conoció el Teatro Victoria en términos materiales, pero sí en su significación. “Si te pones a pensar sobre la suerte de este lugar, se puede decir que ha corrido nuestra suerte como ciudad mucho antes. Es el reflejo de lo que nos ha pasado, una suerte de vaciamiento y sin sentido que nos pone en jaque; nos interpela. Personalmente todo esto me inquieta, me pone en alerta. Y me hago la siguiente pregunta: ¿Cómo es posible que este lugar no sea el espacio público Victoria? Tiene sentido. En primer lugar por la locación en la planta urbana de la ciudad, un articulador interesante”.

En segundo lugar, “carecemos de espacios públicos contemporáneos, multiusos, multicapas, inestables, y en tercer lugar, la connotación del nombre Victoria como una revelación de la sociedad para apropiarse de la ciudad y generar algo mejor. Más aún: si planteo un breve mapeo de la ciudad y sus edificios cercanos más significativos, vemos la posibilidad de activar varios circuitos”.

Martínez activa “en rojo el circuito comercial existente y sus ramificaciones más débiles, y en verde un circuito que subyace en mi cabeza: una suerte de museos que se unen y reconstruyen un relato de nuestra historia. La Biblioteca Rodó que puede alojar la muestra Mora (una suerte de historia pre-lacacina), el museo Puerto Sauce y el museo Industrial en la fábrica textil. Podrían ser más puntos como la cooperativa y demás, pero el objeto de este gráfico es entender que la ciudad tiene sus potencialidades”.

Para Martínez el vacío es, en cierta forma, “esperanzador”. Según indicó la propia casa es parte de la historia de los lacazinos. “Es casi una pieza más del Museo y es la pieza fundamental”, remarcó. “Esa casa habla de un tiempo que aloja muchos tiempos y relatos pero que debe proponer algo más, algo diferente. Debe trascender el museo como lo conocemos, y lanzarse a un centro de encuentros de cierta efervescencia”. 

Martínez sostuvo que la comisión del Museo Puerto Sauce, tanto la anterior como la actual, cuenta con personas con una capacidad de trabajo y de soñar envidiables. “Son realmente un motor de la memoria, descubriendo y proponiendo cosas sumamente interesantes”, destacó.

Casa Mascetti, la futura casa del Museo Puerto Sauce

Martínez dijo que el proyecto se debe entender en dos estadios. Uno sería el proyecto en términos materiales, que tiene que ver con la recuperación de la infraestructura, la recuperación tipológica y la adecuación programática. “La recuperación de la infraestructura es obvia. El no uso de la casa ha producido deterioros, ha sido atacada y demás. La recuperación tipológica tiene que ver con volver a la casa al estado original”, explicó.

Se trata de una gran construcción en forma de ele que de a poco fue sufriendo agregados infelices y de muy mala calidad que destruyeron una galería posterior norte. La readecuación programática tiene que ver con ajustar las instalaciones de acuerdo a sus nuevas funciones. “Ya no es una casa sino un edificio de uso colectivo”. Contará con dos salas de exposiciones al frente, una sala audiovisual posterior y una oficina. Más unos baños al fondo y en la parte posterior del terreno un depósito de materiales.

Render de la futura Casa Mascetti, sede del Museo Puerto Sauce.

“Esto tiene sus implicancias en términos significantes; que es otro estadio. Lo que adopté en el proyecto es hacer desde el acceso de la calle hasta la casa, una línea de tiempo en franjas que conforman el pavimento y que habla de las fechas más significativas para la ciudad”. Vea la cronología que se propone al pie de la nota.  

“La primera galería de accesos la denominé Saladeros; creo firmemente que los saladeros fueron el comienzo de nuestra ciudad industrial”. La galería posterior es de los Oriundos y tiene por objeto hacer homenajes mediante grabados e impresiones en carteles metálicos a aquellas personas destacadas de Juan Lacaze en diferentes ámbitos. “De esta manera, el proyecto cobra un sentido significativo y se hace guía y portador de la propia historia”.

Martínez dijo que en el proyecto, el acceso de la casa también tiene unas varillas clavadas que están fijas en su base y sueltas arriba. “Esto es una evocación a las ramas de los sauces, que con movimientos chocan y se mecen con cierta cadencia. Esto habla del rincón del sauce, donde comenzó todo, donde comienza el acceso al museo y por lo tanto el pavimento”, explicó.

El estado actual del inmueble “es un poco penoso, pero esperanzador”, sostuvo el arquitecto. “Entendemos que los problemas de humedad no son graves. Sí tienen problemas las galerías y algunos cerramientos. Se tratará de aprovechar los pisos de madera, las aberturas de madera, los pisos monolíticos, y los pisos Sacoman. En el resto hay que intervenir: revoques, instalación eléctrica, pinturas, cielorrasos, etc.”

Actualmente la casa está en un 70% afectada por las aberraciones constructivas y se dejará en un estado original al 100%. Según afirmó Martínez el proyecto ya es un hecho y el comienzo será pronto, ni bien se ajusten algunos detalles con el municipio local.

Juan Lacaze Extrovertido

Además de estar a cargo del proyecto de la Casa Mascetti para sede del Museo Puerto Sauce, Martínez también es el docente de referencia en el proyecto de extensión universitaria Juan Lacaze Extrovertido. “Vamos a explorar las capacidades productivas y de reconversión de Juan Lacaze a través del espacio público y paralelamente se acompañará con un curso del Taller Apolo que hará foco en la infraestructura industrial o social de la ciudad como oportunidad de desarrollo”, explicó.

El proyecto trabajará con alumnos de la Facultad de Arquitectura de la UDELAR y actores de la sociedad lacazina. Tiene tantos ejes como motivaciones estudiantiles, y por lo menos tres etapas de visita a la ciudad.  

“Se realizará una primera etapa de acercamiento, relevamiento y mapeo. Posteriormente se generará un tema de interés para el alumno que deberá desarrollar con los actores indicados de la ciudad. Luego se hará un trabajo a distancia y en el lugar con los actores lacazinos para terminar con un evento pequeño que muestre el trabajo y ponga de manifiesto la capacidad de reconvertirse de Juan Lacaze”. Se pretende que todo este proceso termine en un compendio de información para el municipio y los actores sociales.

Consultado acerca de cómo un estudio arquitectónico puede ayudar al desarrollo laboral de la ciudad, Martínez explicó: “justamente lo que aún permanece en la sociedad es cada uno en su chacra haciendo lo que se supone que sabe hacer. No obstante, la realidad es más compleja y lo arquitectónico trasciende sus fronteras para convertirse en motor de significado, motor de emprendimientos productivos, motor de muchas cosas”.

Si se entiende que hoy “los campos de trabajo son más interdisciplinares que específicos, entenderemos que la arquitectura como tantas otras disciplinas puede y debe involucrarse con la realidad social. ¡Más aún! no puede dejar de hacerlo. Cuando construís una casa, involucras gente que trabaja, que la mira, que la admira y la critica. Vaya si se involucra con varios ámbitos, incluso el laboral”.

Martínez dijo que cuando se propone un espacio público, se está armando el soporte para construir tejido social, para la convivencia. “Creo que Juan Lacaze debe volver a tomar y disponer del espacio público. En el espacio público se dan un montón de oportunidades que es casi imposible enumerar aquí. Pero solo el contacto, el vernos y mirarnos nos puede despertar mecanismos de motivación para desarrollar emprendimientos productivos”, destacó.

Ejemplificó con el carrito de tortas fritas: “¿qué es esto sino la conjunción de una tradición culinaria nacional, con el deseo de una persona de comer (cuando llueve) un manjar circular? Ahora yo me pregunto: ¿no es un acto de arquitectura la instalación de ese carrito en determinado lugar con determinados requerimientos?”.

Motores para soñar: del olvido a la nueva presencia

Martínez dijo que tiene grandes expectativas para el futuro, tanto para la Casa Mascetti como para el proyecto Juan Lacaze Extrovertido y la ciudad sabalera en general. “Las expectativas personales son poder seguir teniendo motores para soñar. Es el deseo de generar líneas de trabajo pensadas, elaboradas, que tengan interés en distintos actores sociales”, manifestó.

En ambos proyectos “creo que vamos a despertar curiosidades y simpatías y por qué no, empatías. El contagio de estados emocionales positivos es fundamental para el desarrollo. Incluso transitar por aquellos estados negativos nos ha permitido desarrollar, ver, pensar y soñar nuevos escenarios futuros, mejores y esperanzadores. ¿No es esto la casa Mascetti? Sin dudas que sí. De la peor de las situaciones se puede generar contenido: del olvido a la nueva presencia”.

Martínez ve el Juan Lacaze de la próxima década próspero y activo. Entiende su condición de ciudad puerto y ciudad de alojamiento, desarrollando nuevos y buenos servicios y tomando la responsabilidad de cuidar y mejorar el río. “Lo veo educado, inquieto y más feliz. Lo veo maduro, aplomado. Veo muchas cosas porque tenemos la mejor de las condiciones: la última jugada al todo o nada, pero conscientes de que es todo o nada”.

Cronología del origen de la ciudad
El inicio del proceso poblacional de nuestra ciudad se remonta a un pasado lejano del que pocos testimonios quedan. Los primeros habitantes de la zona fueron los aborígenes de la nación charrúa. Ésta región fue conocida como “Heredad de los Sauces” y luego como “Puerto Sauce”, o “Puerto del Sauce”, ensenada y puerto natural que hasta muy avanzado el siglo XVIII fue quizás solo un refugio para quienes huyendo de las tormentas amarraban sus barcos en los robustos sauces de la costa. En épocas anteriores a la construcción del primer muelle, los veleros buscaban refugio en nuestra bahía cerca de la desembocadura del arroyo Sauce.

1735- El Estado concede gran extensión de tierras a Manuel de Farías Martel; se cree que pudo ser el primer poblador de Puerto Sauce.  
1749- Luego de la creación del Virreinato del Río de la Plata (1776) y el posterior Tratado de San Ildefonso, el Rey se vio en la obligación de poblar rápidamente la campaña y entregó campos de las Estancias del Rey, mediante los instrumentos de otorgar suerte de estancias por servicios realizados o por denuncias de campos realengos. Ese es el caso de Alejandro de los Reyes que recibe de la corona suerte de estancia por servicios realizados y la puebla en los rincones de Artilleros y el Sauce, costa del Río de la Plata en 1749.
1752- Se concede a los Bethlemitas, orden religiosa de origen guatemalteco establecida con hospital en Buenos Aires, el uso con destino a estancia de los campos sitos entre el Río de la Plata, los arroyos Rosario y Sauce y por el fondo el Corral del Rey.  Los Bethlemitas serán los principales poseedores entre 1752 y 1782 de la estancia Francisco De Medina, acaudalado vecino de Montevideo colonial.  
1786- Se instaló un saladero de carnes y tocino en gran escala en una estancia denominada del Colla. Medina fue el precursor de la que habría de ser nuestra principal industria. Saladero de Medina de 1786 a 1798.
1840-  Instalación del Saladero de Antonio Blanco, sobre las márgenes de la cañada que tomará por ello el nombre de Cañada de Blanco.  
1854- 24 de agosto. Nace Juan Luis Lacaze.  
1884- Por cuenta de Lavalle, Médici y Cía. constructores del Puerto de la Plata, Lacaze adquiere de la Sucesión Blanco los terrenos adyacentes a la bahía con el propósito de establecer un muelle para embarcar piedra y arena destinadas a estas obras. La Empresa Lavalle, Médici y Cía. iniciará la exportación de arena y piedra autorizada por el presidente Máximo Santos.  
1866- Primera línea de telégrafo.  
1877- Fraccionamiento de Puerto Sauce y Colonia Cosmopolita.  
1885- Aparece el nombre de Juan Luis Lacaze en la firma arenera. Lacaze y Cía. establecen una compañía de extracción de arena y piedra. Comienzo del definitivo perfil de la comunidad naciente. Se inicia movimiento mercante a través del puerto. Al puerto natural se accedía por una vía férrea de trocha angosta de 14 kilómetros de largo.
1889- 25 de agosto. Son transferidas las líneas de ferrocarril a la compañía Extensión Oeste del Ferrocarril Central del Uruguay.
1892- Se inicia construcción al amparo de la ley de Trazado General de los Ferrocarriles del Oeste y Puerto del Sauce (actual Juan Lacaze)
1894- Se inicia la construcción del puerto bajo la firma Lacaze y Cía.
1896- 27 de junio. Formada la sociedad de Juan Luis Lacaze y Juan Bautista Medici, como socios principales, obtiene aprobación parlamentaria para la construcción de un puerto artificial en la ensenada del Sauce. El puerto es habilitado ese año.
1897- Se establece la Policía. Se termina de construir la línea de ferrocarril.
1898- Se forma la sociedad Industrial Cavajani, Puppo, Badi y Cía. Adquiere la fábrica de papel y acuerdan su traslado a Puerto Sauce. El 21 de setiembre se trasladan las maquinarias en las embarcaciones Corsario y Charrúa.
1899- El 21 mayo se instala la fábrica de papel “El Sauce” Fábrica Nacional de Papel. Se inaugura la línea del ferrocarril oeste.
1902- Construyen Gerencia de Empresa Lacaze – Médici en actual Prefectura. El 1º de julio el dique natural se transformó en Puerto Sauce: un muelle artificial, con sus vías de ferrocarril, desde donde era transportada la piedra de las canteras El Minuano, con destino a Buenos Aires.
1903 a 1906- Construcción de la escollera.
1905- La empresa Salvo, Campomar y Cía., que ya funcionaba en Montevideo, inicia la construcción de una fábrica de tejidos en Puerto Sauce. Construcción de La Cuadra. De Europa y de Buenos Aires llegan los primeros obreros textiles, por tren llegan sus muebles y enseres. Don José Salvo hace construir 70 viviendas conocidas luego como “las casillas”.
1906- Se inaugura la fábrica textil, que llegará a monopolizar la industria textil.
1907- Fundación de la Escuela Nº 39.
1908- Juan L. Lacaze muere en Francia el 20 de agosto. Sepelio en Rosario.
1909- 10 de marzo. Se inaugura el Teatro Victoria en calles José E. Rodó y Uruguay.  Salón de 12 por 25 metros construido por Antonio Vachetta donde se desarrollará la actividad social: bailes, funciones de teatro, reuniones, espectáculos artísticos.