Leandro Maioli, propietario de Los Piamonteses: «Me dijeron que estaba loco»

Leandro Maioli, propietario de Los Piamonteses: «Me dijeron que estaba loco»

Mathías Medero

El 22 de diciembre se inauguró en Juan Lacaze el complejo turístico Los Piamonteses. Pretende ser una puerta de entrada para el turismo y un primer mojón para que la ciudad empiece a desarrollar el rubro como alternativa económica y laboral. Está ubicado sobre la costa del Río de la Plata a la altura de la playa de los piamonteses a 4,5 kilómetros del centro. Lo que sigue es el resumen de una entrevista a Leandro Maioli, empresario, inversionista y propietario del complejo turístico.

¿Cuándo fue su primer contacto con Juan Lacaze?

Fue en 2014. Vi publicado un aviso que decía que se vendían 35 hectáreas sobre la playa. Cuando vine me dijeron que estaba comprando un pozo, que eran pajonales y campos abandonados a la mano de Dios hace muchos años. La gente pensaba que estaba loco, pero de cuerdos nadie escribió nada así que decidí hacerlo. El proyecto por suerte ya es una realidad. Conocí un lugar muy lindo con gente espectacular y desde el primer momento me ayudaron. Llegué acá y descubrí que había un lugar muy bueno, gente espectacular, playas hermosas y vi que faltaba explotación de turismo. Vi la seguridad que tiene el lugar –algo que para mí que soy argentino es muy importante-, y la posibilidad de explotarlo, darle un vuelco a todo y transformar.

¿Cómo fue ese proceso?

Lo que se hizo primero fue comprar un terreno de 35 Ha, se loteó en cinco con 100 metros que dan sobre la playa y la idea fue hacer un complejo turístico, porque el turismo es lo que mueve más dinero en el mundo entero. A mí siempre me gustó ayudar, crear fuentes de trabajo y como tengo la visión de la explotación tuve que darle una inversión y me paré sobre lo que faltaba en Juan Lacaze. Un muy buen lugar donde descansar, un buen restaurante, un buen parador con vistas espectaculares. La idea fue hacer un equipo para lo cual contraté a muchísima gente de Juan Lacaze. Me gusta mucho todo lo que es natural, ecológico, por eso traté de mantener lo que sea rústico: es un complejo de cabañas rústicas, nada de lujo. La gente tiene que interpretar lo que es, hecho con maderas del lugar, cañas del lugar. Me gustó la idea de mantener la naturaleza. Son materiales autóctonos, muchos de ellos brindados por vecinos, como las propias cañas que están en el techo del parador. Es una armonía muy linda.

Empezamos con una cabañita, con dos, tres, proyectamos el parador y después de mucho tiempo y mucho esfuerzo lo logramos. Mucha gente nos ayudó; recalco eso porque uno solo no puede hacer absolutamente nada y acá tuve toda la ayuda posible. Han tenido las mejores intenciones y soy un agradecido, tuve todo un camino allanado, entendieron mi concepto que no era para especular sino para desarrollar un proyecto hotelero y gastronómico para levantar la zona a nivel turístico e inmobiliario.

¿Cómo se aprovecharon la mano de obra y la oferta de material local?

Trabajaron no menos de 30 o 40 rubros porque compramos los alambrados en las barracas, los postes en las madereras, los vidrios en las vidrierías todas de acá; compramos los muebles a las mueblerías, vajillas, etc. Dimos un montón trabajo y todo a gente de acá. Para mí el equipo que se armó es una gratificación, y también poder dar una visión de lo que se puede lograr con esmero e inversión.

La idea es hacer un gran equipo, una gran familia, que todos disfruten, que todos puedan acceder y generar en el lugar una sinergia de inversión de turismo. Cuando llegué acá estaba muy deprimido, estaban cerrando fábricas. Es una oportunidad para Juan Lacaze porque es un lugar espectacular para el turismo para que genere valores inmobiliarios como pasó en Colonia, Montevideo, Punta del Este y Rocha.

¿Cómo es el complejo?

Está compuesto por 11 cabañas: ocho son monoambiente con deck para dos o tres personas, y tres tienen dos dormitorios para seis personas. Además, pudimos hacer unas piletas para chicos y para grandes. En el invierno, que es el desafío más grande para que vaya gente, trataremos de cerrarlas y de poner pantallas solares para calentar el agua. De hecho, la idea es apostar también a la energía renovable y colocar paneles solares. Tuvimos que llevar la luz porque con paneles solares ahora no damos abasto. Si bien costó un poquito la colocación de la electricidad, se logró.

También estamos coordinando servicios anexos y paquetes turísticos que incluirían cabalgatas, senderismo, masajes, kitesurf, windsurf, circuitos turísticos para que la gente de las cabañas recorran Juan Lacaze. También se planteó la idea de visitar emprendimientos cannábicos a desarrollarse próximamente en la zona. Queremos que la gente de la región venga a visitar y vea que Juan Lacaze tiene un potencial turístico impresionante.

¿Maneja otros emprendimientos de estas características?

En Punta Indio, Buenos Aires, tengo un predio de 35 Ha con 900 metros de playa que se llama Cabañas Don Diego. Tengo también en Misiones un predio sobre el agua. Me encanta todo lo que sea sobre el río o sobre el mar, porque cuando uno tiene la posibilidad puede construir algo donde sea. Acabo de venir de República Dominicana y ahí compré un terreno sobre el mar.

De estas características tengo cinco complejos turísticos: en Punta del Diablo (Rocha), José Ignacio (Maldonado), Misiones y Punta Indio (Argentina) y este inaugurado ahora en las cercanías de Juan Lacaze. Me apasiona esto, y cuando uno hace las cosas así está destinado al éxito, cuando uno descubre la pasión y lo lleva adelante, lo transmite y la realidad es que le va bien.

¿Qué pasará con las otras 30 Ha linderas al complejo que fueron loteadas?

Dependerá de la capacidad vacacional, de cómo surge el turismo. Tengo diez chacras para hacer emprendimientos similares en el rubro. Esa zona es ideal para eso. La gente busca tranquilidad, buena vista, busca el contacto con la naturaleza. A mí, si me tocas un árbol es como si me tocaras un hijito: es importante cuidar la naturaleza. Estamos haciendo gestiones para que no vayan cuatriciclos a la playa, para preservar los médanos y además por un tema de seguridad.

¿Cuál fue el monto de la inversión?

Fueron entre US$ 250.000 y US$ 300.000 incluyendo la compra del terreno y la construcción de las cabañas. Todavía se siguen haciendo cosas. Se está ajustando el tema de la electricidad y la red hídrica con un pozo que se está construyendo. No soy un empresario gastronómico y hotelero, vengo de la construcción, pero para poder abrirlo también tuvimos que hacer la inversión de todo lo que es la estructura de hotelería y gastronomía. Con todos los elementos seguramente la inversión ronda los US$ 500.000.

¿Cómo es la accesibilidad?

Hay un camino a la playa que aún no está del todo terminado, pero existe, y el complejo tendrá acceso directo a la costa. Por otro lado, tengo que destacar que tuve una gran ayuda con el tema de las calles que eran prácticamente intransitables hasta ese lugar. Hubo un esfuerzo muy importante de la Intendencia y del Municipio y se logró que se colocaran ripios. Esa era una zona donde lamentablemente se tiraba mucha basura, no sé por qué. Han tirado heladeras viejas, cocinas y demás para lo cual ya hay lugares apropiados para desechar. Desde la intendencia me ayudaron un montón para generar eso. De hecho, van a poner carteles advirtiendo sobre multas por tirar basura allí. La realidad es que esta es una inversión muy grande y se trata de un proyecto muy lindo. Cuando vos vas por ahí y ves basura, obviamente que te desanima un poco, esperemos que el orden y la limpieza se mantengan.

¿Expectativas en el futuro inmediato?

Tengo un pedido enorme para hacer: Si se extiende la calle del complejo hasta la Boca del Rosario vamos a incrementar el tema turístico de una forma espectacular, porque ahí hay un lugar donde se corta por Los Barrancos, y si pudiéramos hacer un puentecito y unir Boca del Rosario con Juan Lacaze estaría recontra destinado al éxito.

Sería como una rambla, y a toda la gente le va a encantar poder transitar por allí. Si nosotros abrimos esa calle va a haber muchísima más inversión porque la gente va a poder acceder con más facilidad, van a venir más inversores como yo. Van a ver que esto es único. Uno puede decir que algo es caro o barato cuando tenés comparables, pero estás chacras no tienen comparación, hay muy pocos lugares que tengan chacras cerca de la ciudad y con salida directa a la playa. Le veo un potencial espectacular.

El municipio designó estos predios como zona turística. Obviamente eso genera mucho más interés inmobiliario y ahí es cuando aparecen las inversiones. De hecho, en el remate junto a mi hubo un inversor de Francia que, si hubiésemos podido comprar todo, la idea hubiera sido un complejo turístico monstruo al estilo Howard Johnson de nivel internacional.

¿Cuál es el público objetivo del complejo?

El complejo apunta a un mercado local, las cabañas son económicas. Me gusta que cualquier persona trabajadora pueda alquilar las cabañas. Es un lugar muy lindo para comer y resulta hasta más barato que comer en tu casa. La idea es promocionarlo, que la gente lo conozca, que se entusiasme, es un lugar distinto, es una salida, es un lugar muy lindo para pasar con familia, con tu novia, con quien sea, muy accesible. La idea es promocionar el turismo.

¿Qué le falta a Juan Lacaze para ser una ciudad turística?

Te doy un ejemplo muy concreto: En Buenos Aires, cuando se destruyó la estructura ferroviaria, muchos pueblos que vivían de esta actividad empezaron a emigrar. Hubo un pueblo que se llama Carlos Keen en la provincia de Buenos Aires, que se estaba viniendo a menos y se abandonaban casas. Sin embargo, se reconvirtió y las casas pasaron a ser restaurantes de pueblo. Allí debe haber unas 1000 casas de las cuales 200 son casonas antiguas abiertas a la gastronomía y te puedo asegurar que no hay lugar de toda la Argentina de donde no vaya gente un fin de semana a comer ahí. Entonces dejó de ser un pueblo casi fantasma, y se transformó en un gran complejo turístico. Lo que veo acá es gente espectacular, que se preocupa por la fuente laboral, y que Dios le dio muchísimo a Juan Lacaze: unas playas espectaculares y unos atardeceres maravillosos. Creo que para ir generando fuentes de trabajo habría que convertirlo en una ciudad turística. Necesitamos muchísimos más restaurantes, mucha más hotelería. Tenemos que tener un efecto contagio y con los elementos que tenemos ver cómo podemos aprovecharlos y explotarlos en beneficio de los lacazinos.