Diputada Mercedes Santalla: «Siempre tengo puesta la camiseta de Juan Lacaze y de Colonia»

Diputada Mercedes Santalla: «Siempre tengo puesta la camiseta de Juan Lacaze y de Colonia»

La representante nacional por Colonia, Mercedes Santalla, admitió que en 2019 el fin del ciclo industrial histórico de Juan Lacaze puede comprometer el desempeño electoral del Frente Amplio (FA) en la ciudad: «Los frenteamplistas vamos a tener que sentarnos y ponernos las pilas». También reconoció que siempre tuvo «puesta la camiseta de Juan Lacaze y de Colonia, no ahora porque sea diputada sino siempre, y todo lo que pueda aportar lo voy a aportar».

Santalla preside la Comisión de Derechos Humanos de la Cámara de Representantes y este año viajó a Ginebra junto a la también diputada Macarena Gelman para asistir al taller «Parlamentos como garantes de derechos humanos». En este momento le preocupa el tema de los inmigrantes. «Decimos que somos un país de emigrantes y por otro lado los criticamos». Hace unos meses La Pasiva de Colonia «despidió a un parrillero y a un mozo y en lugar de este tomaron a dos por el mismo sueldo. Si hay igualdad de derechos para la salud, la educación, vamos a legislar también en materia de trabajo. No quiero rivalidad entre uruguayos e inmigrantes porque ¿cómo se conformó este país?», cuestionó.

Junto a su esposo Freddy Cecilia, tienen tres hijas nacidas en Argentina: Ana Laura de 30 años que trabaja en la Junta Electoral de Colonia, María Eugenia de 26 que trabaja en despegar.com desde hace más de ocho años, y Clara de 23 que estudió en UTU y este mes completa una pasantía en el Banco Hipotecario en Montevideo. La mayor está casada y les dio dos nietos: Lucas y Santiago.

 

  • ¿En qué período vivió en Buenos Aires?
  • Nos fuimos en 1984 cuando ya venía la democracia porque Freddy, después de estar preso casi dos años a mediados de los años de 1970 no conseguía trabajo. Habían puesto un taller de calzados con Henry, el hermano, y cuando este se fue a Buenos Aires lo invitó para irse también. Freddy no quería, pero lo conversamos, y pensando en un futuro para nosotros como pareja y como familia llegamos a la conclusión de que no teníamos otra salida. Por esos días coincidió que operaban a su mamá y le propuse que luego de la cirugía nos casábamos y nos íbamos, pero él tenía la idea de viajar primero solo. Y yo siempre decía: “si se va para la Argentina no lo agarro más” (risas) y entonces mi mamá habló con Blanca Germano, la jueza de paz: nos casó el 9 de mayo de 1984 y el 13 de mayo ya nos fuimos para la Argentina. Cuando llegamos estaba la amnistía de Alfonsín para la documentación.

 

  • ¿Y cómo fue irse justo cuando asomaba el retorno democrático?
  • Y fue duro, pero teníamos que pensar en el trabajo y que la vuelta de la democracia iba a ser un proceso lento y nos iba a llevar mucho tiempo. Fuimos a la casa de una amiga, Serrana Santisteban de Valdense que nos conocía. Estuvimos un tiempo viviendo con ella y después nos fuimos a una pensión como todo el mundo. En aquel momento había trabajos que los argentinos no querían como el de encargado de edificio, que para los uruguayos era bueno porque tenías salvada la vivienda y los impuestos. Un día llegó al comercio de Henri una señora y dijo: “preciso un portero”, y Freddy estaba ahí y le dijo: “yo”. Allí estuvimos 20 años y nacieron mis hijas. Era en la calle Marcelo T. de Alvear entre Ayacucho y Junín, en el límite de Recoleta y Barrio Norte, un barrio muy lindo con gente muy bien. En ese edificio vivía la suegra de Eduardo Galeano de modo que tuvimos oportunidad de conocerlo más íntimamente e incluso terminé trabajando para él como administradora.

 

  • ¿Criar tres hijas no le habrá dejado mucho tiempo para la militancia?
  • No podía militar mucho, pero a veces iba a alguna reunión. A partir del año 2000 con Pepe Medina, Hugo Budiño y otros lacazinos organizamos dos encuentros sabaleros. Cuando empezamos a hablar con Pepe me acuerdo que pensábamos: “vendrán 30 o 40”, pero un día en casa Freddy me dijo: “¿vos tenés idea de los que pueden llegar a venir?” Fueron 350 en el primero y después 700 porque la gente quería reencontrarse. ¡Cuántos habían salido de Juan Lacaze juntos, y después no se habían visto más viviendo en la misma ciudad!

 

  • ¿Y cuándo retornaron?
  • En 2002. Siempre me acuerdo que Chichito Pérez me dijo: “si te vas andate ahora porque después tus hijas son grandes, tenés nietos y ya no te vas”, y hoy veo que tenía razón. La mayor ya estaba en el liceo y las otras en la escuela, y tendrían un grupito de amigos y eso, pero ellas también incidieron mucho para volver: capaz que yo dejé que mamaran mucho lo de Juan Lacaze, porque tenían vacaciones, días libres y las mandaba para que las abuelas tuvieran contacto, y en Juan Lacaze se podía salir libremente. Además nos facilitó que nosotros habíamos tenido oportunidad de comprar un departamentito en Inve, que es donde vivimos hasta el día de hoy.

 

  • Cómo fueron procesando ¿o resolvieron venirse de un día para el otro?
  • ¿Vos sabes que sí? En 2002 cayó el gobierno de Fernando de la Rúa y ese verano a Freddy le ofrecieron trabajar en un lavadero de autos en la calle Simón Betarte en Juan Lacaze. Nosotros no estábamos mal en la Argentina, salvo porque la casa era pequeña, pero siempre nos tratamos de arreglar. Advertí a mis hijas que el poder adquisitivo acá no sería el mismo, que tendríamos que limitarnos en muchas cosas, y cuando nos decidimos puse condiciones: ni política ni futbol.

 

  • ¿A quién?
  • A Freddy, viendo todo lo que habíamos pasado y que la militancia te lleva horas que después los hijos te cobran. Cuando los frenteamplistas éramos oposición ¿qué era lo que nos decían? métanse en las organizaciones sociales, algo que también lleva tiempo y hoy no estamos haciendo. Me estoy yendo del tema, pero la oposición aprendió la lección y hoy están todos metidos adentro por lo menos en el interior.

 

  • ¿Cómo fue la reinserción tras el retorno?
  • Nos encontramos con un Juan Lacaze diferente al que habíamos dejado. Mi hija mayor trabajaba los fines de semana para tener su entradita al baile, aunque recuerdo que Marta Carballo siempre me mandaba una para que pudiera ir. Y nosotros lavando autos. Hicimos un convenio con la Junta Local para lavar el basurero, otro con Agolan para lavar los autos de los jefes, y otro con la Fábrica Nacional de Papel (FNP). Un día me encontré con el entonces jefe de la FNP, Nelson Fuentes -yo había ido al liceo con él-, y le planteé nuestra situación. Le conté lo que Freddy sabía hacer y le recordé que había salido de la fábrica cuando lo llevaron preso, y me dijo: “pero eso pasó, Mercedes, mandame el currículum”. Después lo llamaron y tuvo una empresita de servicio, y nos fuimos acomodando. Cuando Ana Laura quiso ir a estudiar a Montevideo, también se hizo difícil.

 

  • ¿Y qué resultó de tus condiciones para el regreso: “ni política ni fútbol”?
  • No resultó. Un día en un recital me reencontré con el dirigente socialista Ricardo Dotti con quien habíamos tratado en Buenos Aires, y me pidió para trabajar con él en el comité del FA. Nos designaron para trabajar en finanzas, yo como acompañante, y apuntando a la elección de 2004 juntos organizamos quizás la más grande campaña financiera en Juan Lacaze. Para eso utilizamos la base de datos de uruguayos en Buenos Aires y otros radicados en ciudades de Suecia. Hasta ese momento yo no estaba sectorizada, y un día que estábamos en el lavadero de autos llegaron unos compañeros del Movimiento de Participación Popular y me incorporé. Fue una militancia medio dura porque el Movimiento de Liberación Nacional (MLN) no era mucho de trabajar en el FA, y con Luis Gularte que está en ANCAP, éramos los dos que íbamos al comité. Yo soy de la idea de que ningún sector es algo si no tiene atrás el partido Frente Amplio. No voy a hacerme la santa tampoco de desconocer que cada uno lucha por su chacrita, no vamos a ser ingenuos, pero siempre digo que nadie es nada si no tenés el partido atrás.

 

  • Tu gestión parlamentaria coincidió con el cierre de las fábricas papelera y textil de Juan Lacaze. Me gusta reflexionar sobre responsabilidades: los sindicatos ¿no pudieron percibir esto?
  • Nosotros siempre tuvimos grandes sindicalistas y hay que reivindicarlos porque hicieron cosas, el gremio textil se destacó más todavía, pero siempre digo que no dejaron una escuela. Creo que el sindicato de Fanapel sí previó el desenlace porque desde mucho tiempo atrás venía haciendo anuncios. Si bien parece que subyacen las diferencias suscitadas cuando los despidos de 1990, la actual dirección supo llevar la cosa porque convocar a un presidente de la República como hicieron con éxito en marzo de 2017 no es sencillo. El de Fanapel fue un cierre ordenado, pero el textil fue diferente: cierra Campomar, abre Agolan con la Corporación Nacional para el Desarrollo; cierra Agolan, abre la cooperativa “Puerto Sauce” con ayuda del FONDES. Y la cooperativa tampoco tenía un sindicato fuerte. Del pasado no podemos vivir, pero yo pensaba hace unos días que si Julio Picca hubiera estado vivo no hubiéramos llegado a todo este lío que se armó. Lo primero que tenemos que plantearnos los lacazinos es reconvertirnos, pensemos en qué, porque hay gente que decía: “el Frente Amplio me cerró la fábrica”; ¡no! el Frente Amplio no te cerró la fábrica. Todavía hay gente que lo dice porque la manija es barata.

 

  • Sigamos reflexionando sobre responsabilidades. ¿El Frente Amplio no pudo anticiparse para por lo menos suavizar la situación?
  • Por sugerencia del presidente Tabaré Vázquez en marzo del año pasado se conformó un grupo integrado por actores locales como la Agencia de Desarrollo Económico (ADE), el municipio, yo como diputada, y representantes de varios ministerios y del Centro Latinoamericano de Economía Humana (Claeh) para analizar salidas. Todos decían “nos vamos a salvar con el puerto”, pero qué podía generar el puerto, ¿11 puestos de trabajo? Lo que hay que dar son servicios. Cuando Mujica vino a Juan Lacaze a informar que Agolan cerraba, dijo: “den servicios”. Si bien tenemos buenas playas y rutas, no estamos preparados para el turismo. Hay muchas cosas, pero nosotros nos acostumbramos a la industria. Cuando se creó la cooperativa tampoco estábamos preparados, no supimos enseñar a la gente lo que es una cooperativa. Vos estabas acostumbrado a trabajar ocho horas en la fábrica: se te rompía la máquina y te ibas para tu casa y hasta que no te llamaba el patrón no volvías. En cambio el cooperativista se tiene que poner a arreglar la máquina.

 

  • ¿Qué piensas del plan de convertir a Juan Lacaze en una “ciudad del conocimiento”?
  • Al principio yo hablaba y la gente me decía: “pero qué conocimiento, yo quiero trabajar”. Un día estaba en mi casa y llegué a la conclusión de que la idea de la “ciudad del conocimiento” está bien, porque nosotros pensábamos en la generación nuestra, pero hay que pensar en la juventud. Ahora bien, si le das la herramienta luego dale trabajo acorde porque yo no quiero que se vayan.

 

  • Supongo que es difícil representar a un departamento con 13 ciudades diferentes.
  • Y criterios diferentes, porque Nueva Helvecia no es lo mismo que Juan Lacaze, ni Juan Lacaze es lo mismo que Carmelo. Cuando tenés que recorrerlo una vez al mes es difícil. No podemos ser ajenos a que en Nueva Helvecia, por ejemplo, se perdieron 500 puestos de trabajo tras el cierre de Ecolat y de Presur. Después Montes del Plata acarreó mucha gente de todo el país que vino y se quedó sin trabajo, aunque permaneció en el departamento. Respecto de Juan Lacaze, mucha gente está en Montes del Plata o en Bosnia: a veces viajo para Montevideo a las seis o siete de la mañana y en la radial se ven autos y ómnibus llenos. Mirá que no es ciudad-dormitorio hoy, lo es desde la década de 1990 por lo menos. Las expectativas están depositadas en los emprendimientos de medicina cannábica recientemente aprobados, y en nuevos impulsos al parque industrial.

 

  • ¿Cambiará de color la Intendencia en 2020?
  • El problema es que ellos son dos: o es Zimmer o es Moreira, Moreira o Zimmer y entre ellos se arreglan; nosotros nunca nos arreglamos. Ponemos el candidato, pierde, se va para la casa y no lo proyectamos más. Ese es el problema, el cuestionamiento que tenemos que hacernos los frenteamplistas después que termina una elección: ¿por qué perdió el compañero?, ¿no le gustó a la gente?, ¿no le gustó el proyecto? o ¿votó lo que ya venía votando? Porque yo voy a cumplir 60 años y nunca he visto en Colonia una Intendencia de otro color. Y si seguimos así, no creo.

 

  • En función de esta situación que está atravesando Juan Lacaze, ¿el Frente Amplio corre algún riesgo en 2019?
  • Sí, yo pienso que si: los frenteamplistas vamos a tener que sentarnos y ponernos las pilas. Lo que me preocupa es perder el Municipio, el único que tiene el Frente Amplio en el departamento, porque el trabajo que se ha hecho quedaría en la nada. Todas las acciones de inclusión y participación me parece que la ciudad las perdería y sería terrible.

 

  • El proyecto político del MPP está muy vinculado a José Mujica. ¿Qué pasará cuando falte?
  • Es una buena pregunta porque para nosotros es el líder, es la cabeza y ahí empieza el problema porque decís: después qué. Creo que hay compañeros capaces aunque no van a tener su liderazgo. Acordate la consigna que nosotros teníamos en las elecciones pasadas: «Somos la fuerza que el Pepe construyó». No quiero ni pensarlo. Lo único que sacaría de escena al Pepe es la muerte, porque él siempre dice que mientras la cabeza le funcione estará aportando. Veremos a ver cómo nos planteamos, pero equipo hay, el problema es ponerse de acuerdo. Yo fui la primera mujer diputada en el departamento de Colonia, pero no dejo de reconocer que fue gracias a su imagen. Como me dijo un día un periodista: “usted va con el caballo del comisario”. Es verdad que los candidatos de Artigas y Río Negro también iban con el caballo del comisario y no resultaron electos, pero 100% la gente votó a Mujica. Hay que reconocerlo: yo no voy a decir que los votos son míos.

 

  • ¿Cómo sigue esta carrera?
  • Yo siempre tengo puesta la camiseta de Juan Lacaze y de Colonia. No ahora porque sea diputada, la tuve siempre. Fui una mujer que siempre me moví en lo social y todo lo que pueda aportar lo voy a aportar. ¿Dónde? Soy muy respetuosa de las decisiones del colectivo: si el colectivo me dice “tienes que estar acá”, estás acá, y si “tenés que irte para tu casa”, te vas para tu casa.

 

Luis Udaquiola