Cristina Lustemberg: «Nada me desvela más que acompañar a una familia en el crecimiento de sus hijos»

Cristina Lustemberg: «Nada me desvela más que acompañar a una familia en el crecimiento de sus hijos»

La diputada del Frente Amplio y ex subsecretaria del Ministerio de Salud Pública, Cristina Lustemberg, nació en Juan Lacaze en 1966 y vivió en Cuba de los ocho a los 20 años. Entrevistada el 28 de junio por Elena Risso en la revista Galería (Búsqueda), Lustemberg dijo que desde niña quiso ser médica, y que como tal nada la «desvela más que acompañar a una familia en el crecimiento de sus hijos».

¿Por qué estudió Pediatría?

Desde los cinco años quise ser médica. Nada me desvela más que acompañar a una familia en el crecimiento de sus hijos. En el 2014 dejé de ejercer. En los últimos años hacía guardias en la emergencia móvil del Casmu. Extraño muchísimo atender niños.

¿Es cierto que les dice cosas a madres que ve con niños por la calle?

Sí. Una vez estaba en el supermercado y vi un lactante chiquito fatigado, con coloración azulada en los labios. Me acerqué a la mamá con mucha discreción y le dije si no tomaban a mal que tenían que consultar a un médico. A las horas me agradeció, porque estaba internado.

Su marido también es médico. ¿Cómo manejan el cuidado de la salud?

Como una familia normal, con los cuidados básicos, sin tener una obsesión, con hábitos saludables en la alimentación. Tengo un debe con la regularidad de la actividad física. Me gusta mucho la natación y hace mucho que no nado. Ahora tengo una bicicleta fija en casa pero no le encuentro el horario ni la regularidad.

¿Qué recuerda de su vida en Cuba?

Viví de los ocho a los 20 años, así que más allá de la connotación política que tiene Cuba me marcó como niña y adolescente. Los cubanos me marcaron mucho en aspectos vinculados a la generosidad, la solidaridad, a sentirme parte de un proyecto de transformación colectiva. Estudié en una escuela donde estábamos internadas, ingresábamos el domingo de noche y volvíamos el sábado al mediodía. Yo era dirigente estudiantil. Cuando volví, después de 30 años, nos juntamos y el lazo afectivo de nuestro crecimiento estaba como intacto.

¿Cómo era ser dirigente estudiantil en Cuba?

Hay que entender a Cuba. Un país con las raíces tan democráticas y la historia que tiene el Uruguay no es trasladable a otra experiencia. Nosotros militábamos por nuestros derechos como estudiantes, era una militancia diferente a lo que fue insertarme en Uruguay a la salida de la dictadura. Militábamos por nuestros derechos, por ser buenos estudiantes, por tener condiciones de estudio adecuadas.

¿Cómo fue volver a Uruguay?

Extrañé muchísimo. El reencuentro con la familia y amigos fue emocionante, pero nuestra vida cambió. Tuve que comprender cómo era la realidad política, la militancia en la Asociación de Estudiantes de Medicina. Tuve militancia hasta el voto verde, ese fue un quiebre duro. También me pasó que como trabajé mucho durante mi carrera no tuve una militancia muy activa hasta 2005.

¿Qué trabajos tuvo antes de dedicarse a la medicina?

El primer verano trabajé en un comercio en Punta del Este en la temporada. El primer esfingomanómetro y estetoscopio me los compré con esa plata. Me quedaba en San Carlos en la casa de un tío, viajaba a Punta del Este una hora y pico de ida y de vuelta. Trabajé vendiendo tortas fritas en San Pancracio con los padres de un compañero de estudio, también en la fábrica que envasaba Chasqui Boom. Después ingresé como cuidadora especial en el INAU. Trabajé en un hogar de madres, y en lo que hoy es la puerta de entrada de los niños y adolescentes al INAU. Me encantaba pero tenía un desgaste fuerte, trasladaba adolescentes a La Tablada y a la Colonia Berro, estaba con niños que pasaban el proceso previo de adopción y/o de abandono. Después fui vendedora en una imprenta hasta que me recibí.

Es madre de tres hijas pero perdió varios embarazos. ¿Cómo hizo para seguir adelante?

Perdí cinco embarazos antes de mi primera hija y dos en el medio de las otras. Tengo un problema hormonal que me hacía quedar fácilmente embarazada y los perdía en los primeros meses. Cuando me estudiaron y detectaron el problema, con medicación pude tener a mis tres hijas. Siempre quise tener cinco hijos; hoy, que tienen 20, 18 y 13, digo cómo haría para compatibilizar todo. Nunca bajé los brazos, en eso soy necia. Sabía que era algo que con tratamiento podía corregir, hay problemas de esterilidad y fertilidad que no.

¿Es una madre aprensiva?

Tengo las contradicciones de cada mujer. Mis hijas mayores están en el exterior; la de 20 estudia Agronomía en Nueva Zelanda y la de 18 inglés en Irlanda. Hay gente que pensó que nunca las iba a dejar ir. Las dos estudian y trabajan, las ayudamos en el impulso inicial pero la idea fue que se mantuvieran. Fue un desprendimiento muy importante, pero uno las va criando para que vayan eligiendo. El viaje de ser padre es hasta el último día.

¿Qué hace en su tiempo libre?

Me gusta leer mucho, leo de todo. Me gusta mucho la música, bailar.

¿Qué tipo de música?

Tengo los orígenes cubanos de la salsa, me gusta Vicentico, el rock, La Vela Puerca, Buitres, NTVG, Norah Jones, Peter Gabriel. A mi esposo también le gusta mucho. Me agrada que el sábado de mañana entre la luz y suene música. Los fines de semana me ocupo del hogar y de descansar. Me estabiliza mucho estar en mi casa. Puedo salir con una colita a barrer la vereda.

Es raro imaginarla así, porque le gusta mucho la ropa y le presta mucha atención a su apariencia.

Siempre fui así. Tengo amigas que me pasan ropa. Pañuelos, pintura y perfumes nunca me faltan. No tengo un gran ropero, pero trato de combinarlos. Me gusta por un tema de autocuidado, no tengo un gusto exquisito. Me gusta verme bien. A las tres de la mañana estaba atendiendo y me maquillaba.

¿Cuántas veces se maquilla por día? Unas cuantas, como diez. Tengo un cuidado muy importante del sol, algo que aprendí de mi madre. Hay gente que tiene el hábito de fumar, tomar café. A mí me da energía estar mínimamente maquillada. A cara lavada solo me ves barriendo la vereda.